El desayuno mantiene el nivel, por no decir que lo mejora, con platos recién sacados de la cocina con un olor que alimenta.
La mañana comienza en el Monasterio de Barsana, un de los más importantes para los rumanos, es un inmenso espacio muy cuidado, la entrada es libre salvo al museo de iconos en el que hay que pagas 2 lei por personas, aquí se pueden ver buenos ejemplos de los iconos de cristal típicos de Rumanía.
En los monasterios normalmente veréis que hay un monje o una monja justo en la entrada de la iglesia, que se encarga de vender las velas para ofrécelas, normalmente hay dos espacios diferenciados si la vela se ofrece para personas vivas o muertas. Además veréis que las personas les entregan a estos monjes largas listas con nombres y una pequeña cantidad de dinero, es la lista de las personas por las que se quiere pedir, diferencian también entre vivos y fallecidos.
A medio día empeño a sonar por toda la megafonía oraciones que le daban al lugar un ambiente especial.
Continuamos hacia Poienile Izei, para ver la iglesia de Cuviosa Paraschiva , y continuamos hasta la de Botiza.


Toda la zona es la mas rural del país, los carros de heno tirados por bueyes están a la orden del día en las carreteras, los pueblos son pequeños y con algunas curiosidades, si veis un jardín con un árbol en el que cuelgan cazuelas y sartenes, esto indica que hay una hija en edad de casarse.

Por todas las carreteras de Maramures veréis infinidad de puertas talladas en madera, desde las mas sencillas a algunas que son auténticos monumentos tallados y marcan el estatus de sus propietarios
