Salimos a las 9 de Barcelona, llegando en apenas 45 minutos al aeropuerto de Mahón. Como teníamos el coche de alquiler reservado, nada más salir del aeropuerto nos dirigimos al exterior, atravesamos el parking de en frente y a la izquierda estan todos los pick-up points de las compañías de alquiler. Nos recoge una minivan de la compañía que nos lleva al polígono donde está la nave.
Al recoger el coche ya nos intentan vender una categoría superior, que rechazamos, y un seguro diciéndonos que cualquier problema que tengamos aunque sea un golpe que no sea culpa nuestra, es nuestra responsabilidad. Si no pagamos 100€ adicionales de seguro, no nos devuelven la retención en la tarjeta de la franquicia que corresponde a 1000€. Nos parece una exageración ya que al reservar si incluía un seguro básico de asistencia en carretera y franquicia para algún desperfecto, pero en ningún caso si la culpa no es nuestra. La chica un poco borde nos dice que ellos no van a ir detrás de la gente cuando hay un accidente, y que básicamente es lo que hay por haber reservado a través de un buscador y no directamente con ellos (dudoso). Escucho que el chico de la ventanilla de al lado también se está quejando por algo parecido, y le veo la "trampa" a porque era más barato este alquiler. Aún así no nos convence su explicación, me parece que juegan a meter miedo para que obviamente gastes más, y un poco con la mosca detrás de la oreja lo rechazamos.
Nos entregan la llave de un Peugeot 208, mucho más de lo que esperábamos. El coche está genial. Eso sí, nos dan una hojita para que marquemos si le vemos algún desperfecto (
[Spoiler: No nos pasó nada en todo el viaje, lo devolvimos intacto y nos desbloquearon el pago de los 1000€ pero fuimos los 4 días con un cuidado con el que no he conducido ni mi propio coche jaja]
Entre la entrega y la verificación eran las 12 del medio día y ya que estábamos tan cerca de Mahón planeamos acercarnos a ver el centro y comer algo por ahí.
Aparcamos en la zona del puerto y nos dimos una vuelta callejeando sin un rumbo fijo. No es una zona muy grande y después de pasear un rato nos sentamos en una terraza a tomar algo fresquito, ya que hacía algo de calor.

No teníamos mucha hambre aún y decidimos seguir nuestra ruta y parar cuando nos entrara más hambre.
De las calas que había cerquita de allí pero ya dirección a la Ciudadela, que era donde teníamos el alojamiento, estaba Cales Coves y allí nos dirigimos.
Unos 15 minutos en coche aparcamos sin problema ya que la gente se iba (era la hora de comer) y unos 10-15 minutos más andando para llegar a la primera cala del viaje.
Es bastante bonita, no de aguas turquesas como las demás que veríamos, pero tiene su encanto. No es ideal para el baño pero nos sirvió para refrescarnos los pies. Esta bastante fría y no llevábamos las cangrejeras a mano, así que decidimos no meternos más pero si apetecía porque el sol iba apretando.
Después de un rato decidimos ir a buscar un sitio donde comer porque nos iban a cerrar las cocinas.

Acabamos comiendo en Es Migjorn Gran, en un bar estándar donde hacían menú de domingo por 13€. Tenían cocina abierta hasta las 4, estaba de camino al alojamiento y tenían un precio económico así que fuimos sin dudarlo mucho más.
Fue todo un acierto! Comimos super bien y ya empezamos a conocer la amabilidad menorquina! El sitio se llama Restaurante Sa Branca. Yo comí una ensalada que era muy completa con queso y anchoas de primero y un lenguado que venía con patatas de segundo. Mi novio comió fideuá y carrillera. De postre, un pudding y un helado de turrón. Nos sentó de lujo para recargar pilar, ya que estábamos bastante cansados del madrugón.
Después de eso decidimos ir ya directos al alojamiento para descargar todo y descansar un poquito, ya que eran las 5 de la tarde.
Llegamos al apartamento después de algo más de media hora y hicimos el check-in. Habíamos parado en un super para comprar algunos básicos: algo de desayunar para no perder tiempo por las mañanas ya que nos habían dicho que teníamos que llegar pronto a las playas para poder aparcar; algo de cena para ese día que estábamos cansados y así equilibrábamos los gastos.
Sobre las 8 salimos de camino al Pont de'n Gil, que está cerca del apartamento y nos lo han recomendado para ver una bonita puesta de sol.
No nos decepciona! Aparcamos el coche sin problema y caminamos unos 10 minutos para llegar. Recomendamos ir con bambas ya que la zona es bastante rocosa y al estar la piedra erosionada es un poco complicado para caminar con sandalias o chanclas.
Disfrutamos una bonita puesta de sol aunque con algo de nubes. Después de eso volvemos al apartamento y decidimos finalizar el día pronto para poder madrugar y aprovechar el día siguiente.

PD: Sobre el apartamento.... no esperábamos grandes lujos, pero el tema de la cocina deja bastante que desear. No había ni una pastilla de jabón y al dia siguiente tuvimos que ir a comprar lavavajillas (para dos días), y los utensilios muy escasos. No había campana extractora y durmiendo en la misma sala, era un poco incómodo por el olor. Para apañar un desayuno está bien, pero para cocinar algo un poco más "elaborado" era bastante incómodo. Además la cisterna del váter perdía agua y se pasó toda la noche recargando, al día siguiente avisamos y hasta el 3r día no lo arreglamos (tuvimos que avisar otra vez más). Por calidad precio no está mal, tampoco somos muy quejícas y esto es por sacarle lo malo, pero se aparca super bien, la piscina aunque no la disfrutamos más que para un chapuzón es muy grande y bonita y fueron muy amables en recepción en todo momento