De camino a Bucarest, fuimos pasando por pueblos rurales de la sierra de Valaquia. Os dejo mapa cogido de internet para que os ubiquéis donde estamos.

Nos metimos por carreteras rurales para ver las entrañas de la zona rural de Rumanía y bien que la vimos, si. La primera parada la hago junto a esta casa azul que me gustó, paro en el arcén para hacer unas fotos.

En medio de la carretera había varios niños jugando, al parar el coche y bajarme, se acercaron todos y salieron otros tantos en cuestión de segundos y nos rodearon. Le dije a mi hijo que estaba dentro, que cerrara las puertas mientras yo hacía las fotos, no tenía miedo pero como eran tantos no daba a basto a controlarlos y así me aseguraba que no entraran en el coche por si acaso

Nos fuimos y más tarde paramos en un campo de maíz para hacernos fotos pero tuvimos que saltar una valla y fue toda una odisea por mi parte, que risas pasamos, lo tengo grabado en video.


La verdad que toda las zonas por las que anduvimos era la esencia rural de Rumanía. A mi me gusta visitar estos lugares porque están llenos de tradición. Todavía se usa y mucho los carruajes de caballos, los ves por todos lados e incluso por las carreteras.



También vimos esta colorida pero modesta iglesia azul y un camión colmena, que sinceramente, es la primera vez que veo uno.


Paramos a comer en un restaurante que había en la carretera, cuando estábamos dentro mirando los paneles informativos, entró un hombre rumano y nos ayudó a elegir un menú. Me contó que vivió 5 años en España y gracias a él supimos lo que comíamos porque yo en estos casos, si no nos entendemos, compró al azar y lo pruebo, me suele gustar casi todo, ósea que no tengo problema con la comida. Estaba todo muy rico, era comida casera y costó el menú 21,50 leis que al cambio son unos 3/4 euros.

Después de comer continuamos para ir a visitar un monumento que ahora mismo no recuerdo, creo recordar que era un cementerio en medio de la montaña. Nos metimos por unos caminos de cabra que no sé ni como conseguimos entrar y salir de allí, todo lleno de piedras, barrizal seco, campesinos trabajando en el campo, perros, gatos y los caminos muy estrechos que pasaba el coche justo, justo, vamos, toda una ventura que es lo que se viene a buscar, jajajajaja. Le preguntamos al hombre que donde se encontraba el cementerio porque el GPS nos indicaba allí pero no veíamos ningún letrero informativo ni nada. Nos metimos con el coche por donde él nos dijo pero el camino era intransitable, lo dejamos en el medio del camino de tierra y fuimos un rato andando y no vimos nada, total que desistimos, hice fotos al entorno rural y nos fuimos.




Unos kilómetros más adelante, volvemos a parar al ver estos bueyes tan bonitos, como ya sabéis, a mi hijo y a mi nos encantan los animales y bicho que vemos, bicho que hay que fotografiar y verlo de cerca


Después de nuestra ruta rural nos fuimos a Buzao a comprar al Carrefour unas cosas para cenar. Compramos unos ricos pastelitos que iban rellenos de queso, frambuesa, jamón york, albaricoque y otros sabores, mezcla de dulce y salado, el hojaldre se deshacía en la boca porque estaban recién hechos, qué ricos.

Llegamos a nuestro alojamiento en Bucarest, nos duchamos, cenamos y a descansar para el siguiente día de ruta