Nos levantamos temprano, y revisamos bien las fotos de satélite para intentar llegar con el coche a la Lone Spire.
Una vez sobre el terreno, vamos siguiendo unas trazas que parecen llevar al lugar. Media hora después de circular por una pista bastante transitable, llegamos a un circo de acantilados, que rodeaban a una aguja negra: la Lone Spire!
Bajamos del coche y hacemos los últimos metros a pie. Al cabo de un rato, mi mujer me avisa que algo se ha movido bajo mis pies. Es una serpiente de cascabel, que casi piso.
Esas serpientes jóvenes son las más peligrosas porque cuando te muerden te inoculan todo su veneno. Las más grandes han aprendido a administrarlo mejor, ya que sintetizar el veneno requiere bastante tiempo.
Le sacamos unas fotos mientras le doy vueltas a mi cabeza sobre las consecuencias en caso de que me hubiese mordido. Este bicho te puede matar.
Llegamos a la Lone Spire, y como esperábamos, no había nadie más. Un espacio inmenso e insólito para nosotros solos. Estuvimos una hora recorriéndolo y echando fotos. El intento valió la pena.
El siguiente punto a recorrer es el Bryce Canon National Park.
Tres horas más de carretera y ya estamos ahí.
Bryce Canyon es otro punto imprescindible para visitar. Las formas y los colores de las rocas del cañón son únicos.
Hicimos un recorrido circular de dos horas, desde el "Sunset point" hasta el "Sunrise point", admirando las imponentes torres de piedra de colores salmón y blanco.
Al terminar la ruta, todavía fuimos a los miradores más elevados para admirar la puesta del sol. Impresionante.
Ya de noche, volvimos a la tiendas, donde asamos unos filetes de ternera en la barbacoa del camping, acompañados de unas excelentes cervezas IPA.
Estábamos acampados a apenas 50 metros del borde del cañón. Un lujazo.
Mañana otro plato fuerte: Zion y Las Vegas!
Gracias por compartirlo!