Llegamos temprano al Zion National Park.
A la entrada del parque, aparcamos en el pequeño parking de la entrada para realizar el Canyon Overlook Trail. Es una excursión de media hora que vale mucho la pena, porque conduce a un mirador que proporciona una visión general del parque nacional.
Durante el trail encontramos a un guia guatemalteco que lleva a un grupo de turistas. Le comentamos que tenemos la intención de recorrer "The Narrows" -un cañon acuático- y nos dice que está cerrado. Parece que hace tres días se perdió un tipo tras una riada y todavía lo están buscando.
Cagüenlamar, este era uno de los platos fuertes del viaje.
Nos planteamos hacer "Angels Landing", que es considerado el sendero más peligroso de Estados Unidos y cada año palma alguien, aunque no pedimos permiso anticipado.
En fin, volvemos al coche y nos dirigimos al Centro de Visitantes. Preguntamos al ranger sobre la situación, y nos dice que The Narrows lo han abierto hoy, aunque la probabilidad de inundaciones es "probable".
Hay cuatro niveles de alerta por inundaciones en los cañones americanos: "not expected", "possible", "probable" y "expected", coloreadas desde el verde al rojo y estamos en el naranja.
En fin, que decidimos hacer la excursión. Ya miraremos el cielo, y si vemos nubes, ya saldremos. O no.
Además, si vamos a The Narrows renunciamos definitivamente al trail de Angels Landing, que me daba un poco de grima.
En Zion Park solo hay un parking, y la única forma de moverse a través del parque es a través de un shuttle gratuito que hace paradas en los principales puntos. La parada para ir a The Narrows es la última: Temple of Sinawava.
Para andar por The Narrows se alquilan botas especiales y un palo de madera, ya que el agua te llega a la rodilla y es necesario mantener el equilibrio. Nosotros vamos con botas de montaña y los bastones de trekking.
Llegamos al inicio del cañón y vemos que el agua está turbia por las recientes riadas. Esto impide ver la profundidad del agua y el relieve del fondo, a menudo pedregoso, lo que dificulta el avance. Da igual, nada puede con nosotros.
El entorno es magnífico, eso sí.



Al cabo de una hora y media, hay una bifurcación y tomamos a la derecha el cañón más estrecho. Aquí el agua es más clara.
Después de echar unas fotos, decidimos dar media vuelta. El cañón es impresionante, pero se hace tarde. Además, se empiezan a ver unas nubes blancas enormes, de esas que por debajo son negras.
Llegamos al parking, nos quitamos las botas empapadas y enfilamos hacia la siguiente parada: Las Vegas!
Las Vegas es una ciudad enorme de más de 600.000 habitantes situada en medio del desierto, y la mayor ciudad del mundo surgida en el s.XX. También es la capital del juego, y uno de los principales destinos turísticos de los americanos.
Teníamos habitación el hotel Flamingo. Se trata de un hotel histórico, el primero de la famosa "Strip" de Las Vegas, y que en su momento se consideró "el hotel más lujoso del mundo". Aquí se rodaron películas como "Oceans Eleven" o "Viva Las Vegas".
Entre semana vale la pena coger un hotel del Strip, porque los precios son contenidos. En cambio, el fin de semana el precio se puede multiplicar por cinco.
Al llegar a la recepción el caos es absoluto. La cola de gente para hacer el check-in se mezclaba con los que salían, con los que deambulaban por el casino, y los que iban a la piscina en bañador. Parecía un hormiguero cuando le das una patada. Veo muchos grupos de jóvenes vestidos con pésimo gusto y llevando bolsas con cervezas. Es viernes por la tarde, y probablemente pasarán el fin de semana de fiesta.
Subimos a nuestra habitación, en el piso 24, y la vista es impresionante.
Por la tarde vamos a dar una vuelta por los casinos del Strip. El calor es sofocante, rozando lo insoportable. En cambio, en el interior de los hoteles hace un frío del demonio. En USA todo es a lo grande, incluso el aire acondicionado.
Vamos a comer unas pizzas al lado del Flamingo y el precio es demencial. Luego compramos agua en un super: 5 euros la botella de un tercio.
Recomendación: mucho mejor comprar la bebida a los hispanos que las venden por la calle.
Por la noche visitamos los hoteles del Strip: Bellagio, Paris, Caesars Palace, Venetian, Mirage, ...
Por fuera es recomendable el espectáculo de las fuentes del Bellagio, y el Mirage con su juego de luces, agua y fuego que simula una erupción volcánica.


Del interior, todos son realmente espectaculares, aunque el más lujoso diría que es el Bellagio.
Los casinos, para mí, visto uno vistos todos: ruido, neones, tipos raros, y un montón de mujeres con poca ropa que no sabes si tienen el gusto en el culo en la elección del vestuario, o si son directamente putas.
Me pareció extremadamente triste el montón de gente mayor, absolutamente sola, dejándose la pasta en las tragaperras con cara de total aburrimiento. Muy deprimente.
Total, que tras andar un montón de kilómetros por los túneles que comunican los distintos hoteles y perdernos media docena de veces, conseguimos llegar al hotel y descansar un poco.
Recordemos que unas horas antes estábamos andando en un cañón con el agua hasta las rodillas.
Gracias por compartirlo! 


