Este día fue muy largo e intenso, a las 4:30 a.m. sonaba el despertador del móvil, aunque mi señora ya se había despertado e incluso ya estaba grabando la navegación por el canal del rio Hudson, tocaba pasar un poco de frio en el balcón de nuestro camarote a pesar de habernos abrigado bastante, no podíamos perdernos algo que puede ser que ya no vivamos, pasar junto a la Estatua de la Libertad por la noche y desde el balcón de tu camarote, esto me recordó cuando hace bastante tiempo pasamos por el canal de Venecia y desde nuestro balcón en un barco que ni existe de Pullmantur, veíamos la Plaza de San Marcos.
Como nos habían indicado casi todos los balcones iban con las luces encendidas, saludábamos a la estatua y a las impresionantes imágenes de Nueva York por la noche. Tras disfrutar de este paseo frio pero agradable a la vista, nos dispusimos a dar otra cabezada hasta las 6:30 a.m. que nos levantábamos para con tranquilidad ir a desayunar y poder estar a la hora prevista para bajar del barco, ya estábamos atracados en el muelle 88 de la terminal de Manhattan.



Habíamos quedado con Hector a las 8:30 a.m., pero nosotros a las 8 ya estábamos fuera del puerto, nos lo habían pintado mal el tema del desembarco pero todo fue rapidísimo, tanto en la salida del barco como en el control de los agentes de la policía de Nueva York, en ningún momento tuvimos la sensación de control férreo, todo lo contrario todo amabilidad dentro de que no entendíamos ni papa, cuando se dirigían a nosotros.
Bueno os cuento como nos fue el día, quizás haya sido el día mas cansado de mi vida, no se cuantos Km estuvimos andando, pero si os digo que pudimos ver muchos rincones de Nueva York, el tiempo nos acompañaba con una temperatura de 9 de máxima y 2 de mínima con un día soleado. Comenzamos subiendo hacia Time Square (allí nos hicimos las típicas fotos) desde allí nos dirigimos al metro para ir hasta el Oculus de Calatrava (disfrutamos de un paseo por este impresionante centro comercial y llegada de metro), salimos del edificio para dirigirnos hacia el lugar donde se encontraban las torres gemelas destruidas el 11 de Septiembre por un ataque terrorista, impresionante lugar que te lleva al recogimiento al ver en cada lugar los cientos de nombres de las víctimas.
Desde allí nos dirigimos andando hacia Wall Street, por el camino visitamos la Iglesia de la Trinidad, hasta llegar al famoso toro para hacernos la típica foto que dicen que da suerte, también en el camino no dejamos de ver a la famosa niña que desafía la bolsa de Nueva York, llamada The Fearless Girl.
Tras este paseo nos dirigimos al metro para llegar al barrio chino, Chinatown, paseamos por sus calles para dirigirnos hacia el barrio Italiano y después hacia el Soho, un agradable paseo pero ya empezábamos a sentir cansancio por lo que paramos en una cafetería típica americana para descansar un poco mientras tomábamos café e íbamos al baño.


Tras comer nos dirigimos andando hasta la Biblioteca Pública de Nueva York la cual visitamos, y desde allí nos dirigimos a visitar el mercado navideño que se encontraba en el Bryant Park paseamos un poco rápido y descansamos para tomar café junto a la pista de hielo que estaba allí, un descanso que nos vino muy bien para reponer fuerzas y mientras ver como los Neoyorquinos disfrutan del patinaje.
Tras el descanso Hector de nuevo nos llevo al metro para dirigirnos hasta Central Park, nos bajamos en Columbus Circle (para nosotros la plaza de Colón) donde había un ambiente increíble de turistas y no turistas, además allí teníamos otro mercadillo navideño, pasamos entre los quiscos hacia la entrada al parque y nos adentramos en el mismo, dimos un pequeño paseo y nos hicimos las típicas fotos, la tarde ya iba cayendo y cuando nos disponíamos a ir al metro, Héctor nos propuso ir andando hacia la 5ª Avenida y pasear por ella ya de noche para verla iluminada, queríamos ir a San Patricio y él nos dijo que andando nos daba tiempo suficiente antes de las 19:15 que teníamos la entrada al Empire State Building.
Pues bien echamos a andar desde Central Parck hacia la 5ª Avenida, pasamos por el Trump Tower y por el famoso Hotel Plaza y nos adentramos en esta famosa avenida, caía la tarde y el ocaso hacia un contraste con la multitud de luces de la avenida, un placer para la vista, por fin divisamos San Patricio, una catedral también muy cineasta distinta a lo que estamos acostumbrados, pero impresionante, entramos y tras recorrerla con tranquilidad nos sentamos a descansar, fue muy agradable, sonaba una coral de fondo y con el cansancio que teníamos daba ganas de quedarnos allí horas y horas, pero no podíamos parar aun nos quedaba por ver el complejo Rockefeller con su árbol de navidad famoso por las películas americanas, con su pista de patinaje y todo de camino hacia el Empire.
De camino al Rockefeller Center seguimos disfrutando de la 5ª Avenida, la noche ya se había echado y las luces navideñas estaban por todos lados, no se podía casi andar de la cantidad de gente que había, turistas y residentes, gente de todas las razas, impresionante y lo mas importante la sensación de seguridad que teníamos, nos comentó Hector que Nueva York es una ciudad segura, y efectivamente a pesar de la cantidad de gente que había y las aglomeraciones todo fue tranquilo.
Llegamos a la plaza donde se encuentra el famoso árbol de Navidad y la pista de patinaje, nos hicimos las fotos típicas, era difícil por la cantidad de gente pero la pudimos hacer, aun tuvimos tiempo de visitar los bajos del Rockefeller Center donde hay cafeterías y cervecerías y baños que falta nos hacia, ahí tomamos un refrigerio y volvimos a descansar un poco, ya se iba acercando la hora de visitar el Empire, pero como nos cogía un poco lejos y las piernas ya no nos respondían mucho, decidimos coger el metro sólo una parada, para acercarnos al Empire, una vez allí nos despedimos de nuestro amigo Hector, le abonamos sus honorarios y nos quedábamos solos, subimos al emblemático edificio donde pudimos disfrutar de unas vistas de Nueva York de noche, una imagen impresionante e incluso podíamos ver nuestro barco iluminado atracado en el puerto de Mahatam. Tuvimos suerte llegamos a las 18:30 y nos dejaron pasar a las 18:45 a pesar de que teníamos la entrada mas tarde, teníamos la intención de llegar a la cena en el restaurante del barco, a las 20 horas estábamos fuera del edificio, cogimos un taxi típico amarillo que nos sorprendimos por lo que nos cobró, 15 $ desde allí al puerto, y a las 20:45 entrábamos en el restaurante, tarde pero a tiempo de cenar.
