Accedemos a la estación y nos vamos directos al panel para ver las próximas salidas y chequear si hay retrasos e incidencias así como si ya aparece nuestro tren y en qué vía. Efectivamente, allí está: tren con destino Pisa a las 09:19 y vía 3.

El siguiente paso es sacar los billetes. Nos vamos a las máquinas, ponemos en español las instrucciones y obtenemos los mismos. Ahora toca validarlos por lo que en una de las máquinas que hay por allí los introducimos en la ranura bien pegados al extremo y no pasa nada. No entendemos qué sucede y eso que el año pasado, en varias ocasiones, usamos las máquinas y no dio problemas. Se acerca una señora a la carrera para validar porque se le va el tren que está en el andén y también a la carrera nos dice que hay que empujar el billete para adentro. Le damos las gracias y, ciertamente, no sólo hay que introducir el billete por el lado izquierdo sino que también hay que apretar y bastante, además, para que suene y haga el marcado. Y eso, que recordemos, el año pasado no iba así.
Una vez finalizados los preparativos ya es esperar que llegue el tren. Casualmente pasan por delante nuestro las cuatro bailarinas del espectáculo de ayer de cabaret que se ve que deben tener tiempo libre y han aprovechado para bajar y hacer también turismo. Como faltan aún unos minutos es un buen momento para hablar del lugar donde nos hallamos, la ciudad de Livorno.
Livorno es una ciudad italiana situada en la Toscana, capital de la provincia homónima. Fue un lugar importante bajo el amparo de los Médici en el Renacimiento, llegando a que Fernando I de Médici declarara la ciudad puerto franco en 1590 lo que duró hasta 1860, cuando la ciudad pasó a formar parte del Reino de Italia. Está hermanada con la ciudad española de Guadalajara.
Oriundos de Livorno son dos personajes relevantes de la cultura universal:
. Amedeo Modigliani: fue un pintor, dibujante y escultor italiano del siglo XX, conocido por sus retratos y desnudos en un estilo que se caracterizaba por el alargamiento de los rostros y las figuras. Vivió una vida apasionada de la que podemos resaltar que arrojó varias de sus esculturas a un canal de Livorno en un ataque de ira por las burlas sobre sus obras, que pagaba sus vicios con bocetos y retratos hechos al momento que hoy valdrían millones, que pintaba sus personajes con los ojos vacíos o sin pupilas porque solo cuando lograba conocer el alma y el interior de la persona a la que retrataba podría pintar sus ojos o que fue amigo y rival de Pablo Picasso.
. Pietro Mascagni: músico y compositor que vivió entre los siglos XIX y XX y que logró su cumbre con la ópera Cavalleria Rusticana. ¡Cómo no emocionarse con su mítico intermezzo….!
En el terreno deportivo, el equipo de baloncesto de la ciudad, aquel Libertas Livorno que vio su momento de esplendor en la década de los 90, ha tenido en sus filas jugadores de la talla de Gianmarco Pozzecco, Charlie Bell, Drew Nicholas, David Wood, Sandro Dell'Agnello o Ken Barlow.
Y ya que estamos con el tema napoleónico en cada escala podemos unir la figura de Bonaparte con esta ciudad en dos aspectos: la Campaña de Italia de 1796 cuando ocupó la ciudad, y el exilio en la cercana isla de Elba (1814-1815), durante el cual Livorno fue su enlace principal con el continente.
Puesto que no tenía claro el tema de los trenes medio planifiqué una ruta corta por el centro de Livorno para hacer tiempo hasta coger el tren de las 11:10 y ver alguna cosa destacable ya que estábamos a Livorno. Por si a alguien le puede servir de orientación en su visita a la ciudad, ahí va:
- Estatua de Fernando I de Medici o de Quattro Mori: Situada en la Piazza Michele , simboliza la victoria de la Orden de los Caballeros de San Esteban contra los piratas berberiscos que navegaban las aguas de la Toscana. La pude ver desde la lanzadera a la ida y la verdad es que impresiona.
- Fortezza Vecchia: construida en el siglo XVI por orden de Cosimo I De Medici, ofrece una buena panorámica de Livorno y el Mar Tirreno desde lo alto de sus murallas.
- Via Venezia: enclavada en el barrio de Nuova Venezia, tiene muchas semejanzas con las calles de la ciudad de su nombre.
- Puente de mármol: histórico puente peatonal que cruza el principal canal del puerto antiguo y destaca por sus singulares parapetos.
- Museo de la ciudad de Livorno: exhibe hallazgos arqueológicos etruscos y romanos, mosaicos, esculturas, instalaciones, documentos medievales, frescos, monedas y recuerdos del Risorgimento.
- Iglesia de Santa Catalina: Construida el siglo XVI, destacan los 63 metros de altura de su cúpula adornada por los frescos de Giorgio Vasari.
Dicho lo anterior retomamos el relato esperando el tren de Pisa en el andén número 3.
Por el andén tiene previsto pasar antes que el nuestro uno con destino a Génova pero viene con retraso. Como el distintivo no cambia y quedan cuatro minutos para el nuestro me empiezo a mosquear y me da por mirar el panel informativo que hay en el andén y menos mal porque a nuestro tren le han cambiado de vía. Salimos de naja, como cantaba El rey del pollo frito, usamos el subterráneo que une los andenes y nos subimos con el corazón en un puño en nuestro tren. ¡No quiero ni pensar el que hubiéramos perdido el tren después de toda la que hemos montado y de estar allí con media hora de antelación....! Sí, mejor no pensarlo.
Nos sentamos, pasan los minutos y el tren no arranca. Por megafonía nos comunican que están esperando a que nos den paso por lo que no hay otra que aguardar. Salimos con cinco minutos de retraso y durante el trayecto sufrimos bajada de velocidad. ¡Verás como perdemos el trasbordo...! Hay una pantalla en el vagón que va dando información variada y entre ella da las conexiones de las próximas paradas, lo cual está bastante bien. En nuestro caso, ya nos informa que el tren que va para Lucca sale desde el andén 1 TO de la estación de Pisa Centrale lo cual nos da la pista para bajar pitando y poder subirnos a él.

Llegamos a Pisa Centrale y faltan cinco minutos para que salga el tren para Lucca. Volamos hacia el andén n.º 1 y allí no hay ningún tren. Yo ya cortocircuito pero mi acompañante vislumbra a un trabajador de la estación y le pregunta. El hombre nos señala que al final del andén 1, en la otra punta, arranca el andén TO o como se llame y allí estará el tren que tenemos que coger. Corremos de nuevo y, efectivamente, tras un recodo, al final del andén ya está el otro andén y el tren para Lucca, al que llegamos faltando un minuto para la salida. Tal y como nos ha sucedido a nosotros detrás nuestro lleguen también a la carrera bastantes pasajeros que andaban buscando el dichoso andén fantasma.
El conductor tiene el buen criterio de esperar a la riada de rezagados que llegan al tren, tan perdidos como nosotros, y al final sale con dirección a Lucca donde llegaremos hacia las 10:20 de la mañana si todo se da según lo previsto. Durante el trayecto y mientras mi acompañante da buena cuenta de los manjares de The Galley comentamos que, porque a nosotros nos va la marcha, pero que este ritmo y esta incertidumbre con los transportes públicos para hacer las visitas no serían adecuadas para personas con movilidad más reducida o que quieran hacer el viaje con un mínimo de tranquilidad. En ese aspecto veo bien que haya gente que prefiera las excursiones organizadas primando la tranquilidad y la comodidad sobre el precio y lo mismo en algún momento tendré que empezar a valorarlas cuando tenga algún susto gordo con estas historias de tanto tren, autobús y demás, corre que te corre midiendo cada segundo.

Ya más tranquilos llegamos por fin a la estación de Lucca, en la ciudad del mismo nombre.
Lucca es una ciudad y municipio italiano ubicado en la región de Toscana, en el centro-norte del país. Situada a orillas del río Serchio, en una fértil llanura cercana al mar Tirreno, es la capital de la provincia homónima y cuenta con unos 88 000 habitantes. Su nombre se debe probablemente a los celtas ligures (Luck) y significaba en su origen "lugar de paludismo". La cuadrícula de su centro histórico conserva la planificación romana de las calles, y la plaza de San Miguel ocupa una parte del antiguo foro. En el año 89 pasó a ser municipio romano, aunque ya en 56 a. C. se celebró en Lucca el encuentro entre Julio César, Craso y Pompeyo. En los siglos X y XI, Lucca fue la capital de un margraviato de Toscana, más o menos independiente pero contribuyendo con lealtad simbólica al emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Durante unos cinco siglos, Lucca fue una república independiente. En 1805 Napoleón se apoderó de ella, poniendo a su hermana Elisa Bonaparte Baciocchi al mando como "Princesa de Lucca y Piombino". Pasado 1815 se volvió ducado de Borbón-Parma, después de Toscana en 1847 y finalmente parte del Estado Italiano.
Lo primero que nos encontramos al salir de la estación de Lucca es el contorno de sus murallas, algo que caracteriza a esta ciudad. La muralla de Lucca es el mayor ejemplo en Europa de murallas construidas según los principios de la fortificación moderna que se han conservado completamente intactas en una gran ciudad. El actual recinto amurallado de Lucca, con una longitud exacta de 4 kilómetros y 223 metros nunca utilizado con fines defensivos sino como un elemento disuasorio. En particular, la República de Lucca temía los objetivos expansionistas primero de Florencia y, posteriormente, del Gran Ducado de Toscana.
La estructura fue convertida en paseo peatonal por María Luisa de Borbón-España (en el cargo de 1815 a 1824), con la idea de convertirse en un gran parque público, especialmente debido a su longitud de más de 4 kilómetros. El nuevo uso de las murallas también se reflejó en los espacios exteriores adyacentes, que se convirtieron en grandes prados. El camino sobre las murallas se utiliza actualmente para pasear y hacer ejercicio, pero en la temporada cálida también se convierte en un escenario natural para espectáculos y eventos.

Atravesamos la muralla, ascendemos las escaleras y desde lo alto nos deleitamos con la vista que se nos ofrece. Efectivamente, la zona superior de las murallas es un lugar de paseo con familias caminando, gente haciendo deporte y turistas despistados dando vueltas. Un león medieval nos abre camino hacia lo que es la entrada al casco urbano de la ciudad.

De lo que sucedió visitando la ciudad de Lucca se dará buena cuenta en la próxima y agotadora etapa.