La casa tenía persianas automatizadas (raro en las casas europeas, que no suele haberlas), pero el día anterior se nos olvidó bajarlas y a las cinco y cuarto de la mañana un sol como si fueran las 10, en fin, sobre las 7 nos levantamos, desayunamos y a las 8.30 ya estamos montados en el coche con destino a las cuevas de Skocjan, a 75 kms. al sur de Liubliana. A esa hora ya hay 24 grados en Liubliana (había 15 en Madrid), con lo que el día se presenta bastante calentito.
En nuestro itinerario sólo teníamos un día para dedicar a las cuevas, con lo que no nos daba tiempo a ver las de Postojna y Skocjan y el castillo de Predjama, así que elegimos las de Skocjan porque nos parecieron más originales, no son sólo las típicas cuevas de estalactitas y estalagmitas, y creo que acertamos, aunque, por las fotos, las de Postojna también eran muy chulas. Aquí va el mapa:

Ojo, poned en el Google Maps la dirección que os indico a continuación, que os llevará directamente y sin problemas al parking de las cuevas:
Skocjanske Jame
Matavun, 12
6215 Divaca, Eslovenia
Página web: www.park-skocjanske-jame.si/
Cuevas de Skocjan
Llegamos a las cuevas sobre las 9.30 de la mañana y aparcamos sin problema, vemos varias excursiones escolares, bastante gente y ya pensamos que no cogíamos la visita de las 10 (de hecho, en un cartel ponía completo), pero pudimos coger la entrada para esa hora sin problema, 22 euros por adulto (total, 88 E); debes esperar en la zona de las taquillas para que venga un guía a recogerte, ya que la visita a las cuevas es con guía, el cual, por cierto, sólo habla en esloveno e inglés.
A las diez en punto, y ya 27 grados, viene una chica a recogernos y bajamos andando unos 10 minutos hasta la entrada, donde nos van repartiendo por grupos, está estrictamente prohibido hacer fotos, ni siquiera sin flash, y como ya he dicho la visita es en esloveno e inglés, por lo que nosotros (que ya somos talluditos y nuestro inglés es muy justo) nos enteramos a medias, cosa que no nos importó mucho porque las cuevas son un regalo para la vista.
Las Cuevas de Skocjan (Škocjanske jame) son un sistema de cuevas calizas en la región de Karst en el suroeste de Eslovenia. Las grutas tienen alrededor de 8 kilómetros de pasajes subterráneos, con cuevas impresionantes, un rio subterráneo y varias cascadas. En 1986, la Unesco las incluyó en la lista del Patrimonio de la Humanidad, y no es de extrañar, ya que aparecen debido a un fenómeno natural excepcional: el río Reka fluye durante 55 km por la superficie y después desaparece hasta llegar al Adriático de forma subterránea, ya en Italia. Dentro de la cueva kárstica, que cuenta con el cañón subterráneo más grande de Europa con una profundidad de hasta 146 m, existen varios kilómetros de caminos acondicionados y unos 500 escalones. Por el camino, que pasa por varios impresionantes puentes, se pueden ver cascadas subterráneas, grandes salas, estalagmitas y estalactitas gigantes que miden hasta 15 metros y otras creaciones del río kárstico subterráneo. Las Cuevas de Škocjan están rodeadas por un parque regional que es un espacio del patrimonio natural y cultural protegido.
Esta es la descripción más o menos oficial, muy resumida obviamente, pero si yo tuviera que explicarlas diría que me dio la sensación de estar atravesando las Minas de Moria, y que en cualquier momento me iba a topar con Frodo y toda la Compañía, sobre todo en el cañón, absolutamente espectacular, esperando ver en ese puente cómo el Ballrog se llevaba a Gandalf.
La visita dura aproximadamente una hora y media, bajando hasta el nivel del río y la temperatura en las cuevas es de unos 10 grados, hay que llevar ropa de abrigo y calzado que no resbale, por la humedad, de hecho yo salí con el pelo totalmente mojado. Lógicamente para salir hay que subir de nuevo y el último tramo es un poco más durillo (siempre teniendo en cuenta que nosotros cuatro pasamos ya de los cincuenta, y además mi marido y yo tenemos algún achaque) pero en general se hace bien.

Cuando sales al exterior puedes continuar por tu cuenta, te dan un folleto con varias rutas diferentes (foto arriba): la roja (para especialistas y con equipo adecuado), la negra (otra hora y media y un desnivel de 400 metros) la amarilla (media hora más y desnivel de 400 metros) y la verde (5 minutos y un desnivel de 100 m.) esta última termina en un ascensor que te sube a la zona de taquillas y bar. ¿Adivináis cuál elegimos nosotros? Pues eso, la verde, que ya estábamos un poco cansados.
Subimos en el ascensor con la guía, que nos recomendó un mirador a 5 minutos andando, nada más salir del ascensor a mano derecha y así lo hicimos (menos mi marido, que nos esperó en el bar). Ciertamente es un mirador bastante bonito, con el pueblo al fondo y una caída importante, hicimos algunas fotos y nos unimos a mi chico en el bar. Sobre las 12 de la mañana, y con 34 grados, nos tomamos unas cervezas (nos hemos debido traer la ola de calor aquí). En Eslovenia la cerveza es más suave que en España y las marcas más habituales son Union y Lasko, bien en jarras pequeñas (sobre 2,5 E) o grandes de medio litro (sobre 3,5/4 E). Eso sí, no esperéis cervezas frías, nosotros en todo el viaje no las conseguimos, a los cinco minutos están calientes, al revés que los cafés, que te los sirven templados, en fin, hay que adaptarse.
Comida
Sobre las 12.45 salimos para el Castillo de Predjama, pero antes había que parar a comer. Yo tenía vistos un par de sitios, y nos dirigimos al primero (Okrepčevalnica Prepih) pero cuando nos quedaban unos 5 km. para llegar ¡oh sorpresa! Carretera cortada por obras (y no sería la única vez que nos iba a pasar, así que cuidado con los mapas descargados sin conexión) así que media vuelta y nos fuimos al segundo sitio, la Pizzerija Minutka, en Postojna, todo un acierto al final.
Llegamos sobre las 13.30 y con miedo por si no comíamos, por eso de que en Europa comen tan temprano, pero abren de 12 a 15 horas así que genial, de hecho llegó gente a comer después de las dos y media y les sirvieron. Aunque se denomine pizzería es un restaurante de comida italiana, pero también eslovena, no es barato pero los camareros muy atentos y la comida está buenísima, pedimos un par de ensaladas, patatas fritas, 3 hamburguesas especialidad de la casa (fantásticas) y mi marido pidió porchetta, un guiso de cerdo muy rico, 2 copas de vino merlot (a 4 euros la copa) y los postres espectaculares, tanto el tiramisú (casero) como el apple pie (tipo strudel, pero con pistacho y helado, buenísimo) pedimos los dos para compartir, un par de cervezas y dos cafés, en total, 97,90 euros muy bien aprovechados. Os pongo la dirección:
Ljubljanska Cesta, 14
6230 Postojna
Castillo de Predjama
Sobre las 3 de la tarde salimos para el castillo, lo primero nos cobran 5 euros por aparcar, el castillo muy bonito para ver por fuera, se ve desde un mirador al lado del parking. Incrustado en una cueva (Jama significa cueva en esloveno) fue construido en el siglo XII y en 1398 un asedio culminó con el incendio que lo destruyó. La actual fisonomía del castillo es de 1570, manteniéndose con este estilo gótico centroeuropeo hasta la actualidad. Tras la Segunda Guerra Mundial, el castillo fue confiscado por las autoridades yugoslavas y nacionalizado.
La verdad es que no nos parece que merezca la pena pagar otros 17 euros por la entrada al interior, de hecho poca gente subía, y ello añadido a que un par de nosotros no se encuentran bien, después del calor que pasamos, decidimos hacernos unas cuantas fotos por fuera y sobre las cuatro de la tarde ponemos rumbo a casa. Pillamos atasco en la autovía, lo de los camiones es tremendo, ocupan prácticamente el carril derecho y luego hay dificultades para tomar las salidas, así que al final llegamos sobre las cinco y media.
Descansamos un rato y sobre las siete y media fuimos, esta vez en hora, otra vez al Spar a comprar las cervezas y una botella de vino esloveno de uva merlot, nada del otro mundo la verdad, volvemos a casa, cena tranquila, charla, a escribir un poco y a la cama, que mañana nos espera Liubliana, con contratiempo en el free tour que os cuento en la siguiente etapa.