El desayuno del Hanoi Tirant se sirve en la planta superior, en un comedor rodeado de cristaleras desde las que se divisa toda la ciudad. Se trata de un desayuno súper completo, que incluye zumos y frutas variados, bollería, pan de muchas variedades, mermeladas caseras, ensaladas, embutido, queso, rollitos vietnamitas y otras especialidades del país, tanto saladas como dulces. Allí pruebo mi primer café vietnamita y me encanta.
Hoy vamos a visitar la zona más alejada de nuestro hotel, y revisamos antes los horarios de entrada a los templos para organizar el itinerario. Las visitas son en general entre las 8:00 y las 18:00, aunque en este caso, la Pagoda Tran Quoc abre a las 11:00, por lo que dejamos esa visita para el final. Vamos caminando entre calles llenas de tiendas y nos comparamos unos sombreros vietnamitas pintados a mano que nos acompañarán durante el resto del viaje. Compramos también un ventilador y botellines de agua, que son los imprescindibles en este viaje pues hace muchísimo calor.
Pasamos de nuevo por la vía del tren y tras hacer unas fotos, continuamos hacia el templo de la literatura, del año 1070 d.c. cuya entrada nos cuesta 30.000 VND. Se trata de la primera universidad del país, la Academia Imperial, y está dedicado a Confucio. Según la tradición, hay que tocar las estatuas de las tortugas para tener éxito en los estudios y nosotras cumplimos con el ritual. El entorno entre jardines es precioso.
De allí continuamos nuestro recorrido hacia la Ciudadela Imperial de Thang Long, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, dada su importancia histórica. La entrada son de nuevo 30.000 VND y nos parece un lugar con mucho encanto, vivienda de la corte vietnamita hasta 1810, año en que se trasladó la capital a Hue. En el momento de nuestra visita se está celebrando una graduación de alumnos.
La siguiente parada es la Pagoda del pilar Único, que nos cuesta un poco encontrar pues está escondida tras el Mausoledo de Ho Chi Minh y esta zona está vigilada por guardas de seguridad, siendo necesario dar una gran vuelta para encontrar el acceso. Para atravesar esta zona es obligatorio llevar los hombros y piernas cubiertos; nosotras llevamos nuestros pareos aunque por allí hay vendedores que los ofrecen. Este templo es gratuito y merece mucho la pena verlo, por su particular arquitectura. Está ubicado en un estanque de flores de loto y como su nombre indica, sobre un único pilar.
Atravesamos los jardines del Mausoleo, viéndolo únicamente por fuera, para dirigirnos al West Lake. Antes de llegar pasamos por el templo Quan Thanh, menos espectacular que los anteriores, peo igualmente bonito y cuya entrada cuesta 10.000 VND, y de allí llegamos paseando junto al lago hasta la Pagoda Tran Quoc, que nos encanta.
Son las 3 de mediodía y hemos caminado mucho, por lo que miramos una parada de bus para ver si hay posibilidad de regresar al Old Quarter en transporte público. En ese momento se acerca a nosotras un hombre en el medio de transporte típico de Vietnam, el famoso xich io, o cyclo, que nos ofrece sus servicios. Desde que llegamos a Hanoi hemos visto muchísimos hombres en esta especia de tuk tuk a pedales ofreciéndonos dar un paseo. En este momento pensamos que es una ocasión de probarlo y aprovechar para acercarnos al centro de Hanoi. Tras negociar con el conductor, nos lleva al centro antiguo por 150.000 VND, lo que vienen a ser algo menos de 6€. A mitad de nuestro trayecto el cielo se pone gris y el hombre aparca para protegernos de la lluvia con un plástico. Sin duda, un momento peculiar y divertido con un conductor de lo más afable que está encantado de atendernos y hacerse fotos con nosotras en su cyclo.
Le pedimos que nos deje en la oficina de Holliday Travelling, donde hemos quedado con Phuong para pagarle la parte de los servicios que nos queda pendiente pues el día que hicimos la reserva solo nos pidió una señal y hoy le pagamos el resto.
Nos encanta el encuentro con Phuong, pues es una persona súper agradable y que nos atiende y recibe con mucho cariño. Además de hacer el pago, pasamos un rato con ella charlando, concretamos los horarios de recogida de los próximos transfer y nos hace un pequeño regalo. Sin duda ha sido un acierto haber elegido esta agencia para estos servicios.
Al salir de la agencia vamos al hotel al comer un tentempié que tenemos en el frigo de la habitación y que hemos cogido en el buffet del desayuno y subimos a la piscina a darnos otro baño. Allí se hace de noche y nos gusta aún más pues la piscina tiene muchísimo encanto iluminada. ¡Estamos solas! Allí mismo pensamos dónde podemos cenar. Nos llama la atención el restaurante del hotel en la azotea, pero como ha llovido y está previsto que vuelva a caer otra tormenta, han cerrado la zona al aire libre. Así que finalmente decidimos salir al Old Quarter a cenar en alguno de los restaurantes que llevo en mi guía. Elegimos Can Mars Bistro, que tiene dos locales anexos, uno de cocina vietnamita y otro de especialidad vegana, que tiene un sistema de buffet que creemos que no vamos a aprovechar. Finalmente cenamos en el normal, que también tiene muchas opciones veganas.
- Cai Mars Bistro: ensalada de papaya y langostinos, noodels con seafood, 2 zumos de frutas y postre regalo de la casa: 16€.
Excelente la cena y excelente el servicio en nuestra última noche en Hanoi.