Nos hemos puesto el despertador pues a las 8:15 nos recoge el bus limusine y queremos desayunar tranquilas. Hay productos nuevos en el desayuno que una vez más nos parece excelente.
El bus limusine es muy cómodo, con asientos confortables y amplios; además nos ofrecen agua, algo muy necesario en este país a todas horas. El trayecto hasta el lugar donde se coge el barco que nos llevará a nuestro crucero es de 2 horas y media, añadiendo una parada en el criadero y fábrica de perlas, que no deja de ser un sitio turístico a la vez que curioso. Desde aquí se divisa el paisaje típico que rodea la bahía de Ha Long formado por islotes de montañas verdes de curiosas formas que salen sobre el mar; estamos deseando llegar. Al llegar al puerto deportivo de Tuan Chau, van avisando a cada grupo de personas para que nos bajemos cada uno en el punto de salida de nuestro crucero. Por fin toca el turno al Dora Cruise, hacemos el check in en el mostrador y a partir de aquí se encargan de nuestras maletas mientras esperamos durante aproximadamente media hora a que llegue el transbordador que nos llevará a nuestro crucero. Aquí nos recibe el guía que nos explica en inglés en qué va a consistir nuestra estancia de 24 horas en el crucero mientras nos adentramos en la bahía. Y por fin, llegamos al Dora Cruise, donde la tripulación nos recibe con una gran sonrisa y nos dirigen al comedor. Enseguida buscamos una mesa junto a la ventana a la que no podemos parar de mirar, observando el paisaje que nos acompañará durante las próximas 24 horas; sin duda, emocionante. En la mesa hay una tarjeta con el menú, que nos van sirviendo poco a poco. La bebida se paga a parte.
- Sopa de pescado de Ha Long con setas
- Ensalada de mango verde
- Rollitos frescos de verano, de langostinos y cerdo
- Pastel de calamar frito
- Plato de pescado al grill con galangal (jengibre azul)
- Pollo al grill
- Salteado de brócoli con setas
- Arroz cocido
- Frutas de temporada
El menú es completísimo y muy rico. Además, tomarlo en ese lugar lo hace aún más especial. Durante la comida nos entregan la llave de nuestra habitación y tras comer ya podemos dirigirnos a nuestro camarote, en cuya puerta nos han dejado las maletas. Es impactante entrar al camarote, que es enorme y con cristaleras a la bahía incluso en el baño. Nos han dejado un plato con fruta y dos botellas de agua. Estamos boquiabiertas y no sabemos ni qué hacer pues nos encanta nuestro camarote pero a la vez estamos deseando ver el resto del barco. Decidimos ir a explorar y es un acierto pues parece que estamos solas en el crucero ya que la mayoría se han quedado en los camarotes. Vemos el gimnasio, la sala de masajes y subimos a la cubierta; allí está la pequeña piscina jacuzzi donde nos ubicamos y nos damos el primero de muchos baños de la tarde. A las 15:30 tenemos la opción de hacer la actividad de kayak, que estábamos decididas a realizar, pero estamos tan tranquilas en la piscina que decidimos quedarnos allí, disfrutando del paisaje mientras seguimos adentrándonos en la bahía.
La siguiente actividad es la fiesta al atardecer, con frutas, pasteles y vino, que se toma en la cubierta en un ambiente muy especial. A continuación hay una clase de cocina vietnamita allí mismo, por lo que mientras disfrutamos de la merienda podemos conocer cómo se hacen los típicos rollitos vietnamitas, a cargo del chef del barco junto con nuestro guía Bruce.
Es el momento de la happy hour, que ofrece 3 cocktails al precio de 2. Nos dan la opción de pedir en ese momento dos y dejar un tercero para la noche, y así lo hacemos. Al preguntar si nos podemos llevar el cocktail a nuestro camarote, el camarero nos indica que nos lo lleva él mismo. Es maravilloso ver la puesta de sol desde nuestra terraza acompañadas de dos ricos cocktails.
A las 19:15 es la cena pero nos preparamos para subir a cubierta un poco antes y disfrutar el final de la puesta de sol desde alli. Estamos casi todos los miembros del crucero, que somos entre 30 y 40 personas; nos acompaña una música de ambiente muy agradable y se respira mucha paz. No nos cansamos de mirar el paisaje; es espectacular.
La cena consiste en un buffet de lo más completo: ensaladas vietnamitas variadas, rollitos fritos de gambas y de carne, arroz con verduras, guisos de diferentes carnes, verduras salteadas, langostinos a la plancha, variedad de fruta troceada, pastelitos de diferentes sabores...
Después de cenar nos ofrecen juegos de mesa o la opción de ir a la popa del barco a la pesca de calamar. Subimos a cubierta a divisar la noche estrellada desde las hamacas mientras disfrutamos del tercer cocktail de frutas y nos vamos al camarote a dormir.