De nuevo madrugamos para nuestro viaje desde Pitsanulok hacia Sukhothai, en un autobús que tarda alrededor de una hora y costaba unos 55 Bht. Lo que más recuerdo de este viaje en bus fueron los videos musicales tailandeses que nos llevaba puesto el conductor, todo un suplicio, no entendíamos ni una palabra, obviamente, pero nos quedó bien claro que en este país triunfan las canciones de amores y desamores.
Una cosa a tener en cuenta es que al comprar el billete hay que indicar que vamos al Parque Histórico, ya que si nos bajamos en la estación de autobuses de Sukhothai esta queda un poco lejos de la zona turística, mientras que de la otra manera el autobús para en la misma entrada del parque.
La ciudad de Sukhothai fue la primera capital del reino de Siam, entre los siglos XIII y XV. Los restos forman ahora un parque histórico de varios kilómetros cuadrados, en el que podemos ver multitud de restos de templos y monasterios, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, aunque al igual que en Ayutthaya no encontramos casi nada de arquitectura civil
Para visitar el parque lo más cómodo es alquilar una bici, la zona es muy amplia y la visita lleva varias horas. Nos acercamos a uno de los muchos puestos que hay por allí y además aprovechamos para que ellos mismos nos guardaran las mochilas, ya que no encontramos ningún sitio donde dejarlas. Una hora más tarde, a unos dos kilómetros del puesto, se rompió la cadena de una de las bicis, así que volvimos y nos pusimos cabezones para que nos dieran bicis de las más nuevas que tenían.

El parque histórico está dividido en 5 zonas. La entrada para cada una de las zonas es independiente y cuesta cada una 100 Bht; existe una entrada común, pero visitar todo el parque lleva mucho tiempo, así que lo normal es visitar una o dos zonas solamente.

Empezamos por la zona norte y de camino nos encontramos con una oficina de información turística y un museo, cerrados, lo que es una pena, ya que el lugar se merece muchísima más información de la que da una guía de viaje.
Para visitar esta zona necesitábamos por supuesto la entrada, que por despiste no habíamos comprado en la zona central y una vez allí no encontramos donde, aunque pudimos pasar sin problemas. Solamente nos la pidieron para entrar al interior del Wat Si Chum, así que nos tuvimos que conformar con ver al gran Buda desde la entrada, una gran pena, pues la figura es espectacular, pero el incidente de la bici nos había quitado mucho tiempo y la taquilla estaba a un par de kilómetros.
En esta zona la mayoría de los templos están en muy mal estado, así que nos paseamos por las ruinas del Wat Phra Phai Luang, un templo del siglo XII, del que quedan algunas estupas e imágenes, y el Wat Si Chum, uno de los templos más bonitos del parque, en el que descubrimos un imponente Buda sentado al que los muros del templo parecen quedársele pequeños.
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Volvimos a la zona central, esta vez con entrada, que es la más importante y la más visitada. Está rodeada por un canal, situado en el lugar donde estaban las murallas de la ciudad. Dentro podemos ver gran cantidad de templos, los más bonitos los encontraremos en esta zona, rodeados de lagos y vegetación. Está todo muy bien cuidado y es un sitio muy agradable. Esta es además la única zona en la que encontramos algunos puestos de comida y kioscos para comprar agua, no así en las otras zonas.
El templo más importante e impresionante es el Wat Mahathat, ya que aquí se guardaban las reliquias de Buda. Entre chedis, restos de muros y columnas nos encontramos con dos Budas, uno de pie y el que probablemente sea la figura más fotografiada del parque.
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Muy cerca está el Wat Si Sawai, con tres estupas dedicadas a Shiva, a las que se accede por un camino de columnas, construido como templo hinduista y reconvertido al budismo, de hecho su estilo recuerda mucho a los templos de Lop Buri.
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Seguimos paseando por el parque, entre ruinas, canales, templos y lagos hasta acabar en la isla del Wat Sa Si.
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Lo más bonito de este templo es su situación, rodeado por un lago, y su pequeña estupa redonda, junto a las que hay otro Buda sentado entre las columnas que debieron sujetar su templo.
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Como teníamos algo más de tiempo, decidimos visitar una tercera zona y elegimos la oeste, sin ninguna razón en particular, simplemente porque es la que más ruinas parecía tener.
Es un poco más montañosa y aunque casi todas las ruinas que había estaban bastante derruidas mereció la pena el paseo sobretodo por el paisaje. Fueron unos cuatro kilómetros por una carreterilla, que si no se está muy acostumbrado a la bici, como es mi caso, cuesta un poco.

Fuimos hasta el Wat Saphan Hin, un Buda de pie situado en lo alto de una colina, bastante empinada por cierto, del que queda poco, pero tiene una buena vista de toda la zona del parque, además para alegría de los que llegan más cansados, allí encontramos un guarda ofreciendo agua a los turistas en unos curiosos conos de papel, no muy fresca, pero se agradece tras el esfuerzo.
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Una vez terminada la visita y devueltas las bicis nos informamos en un kiosco junto a la carretera de la hora a la que pasaba el autobús hacia Chiang Mai, por suerte solo quedaba media hora así que compramos gran cantidad de agua y algunas chucherías y nos preparamos para el viaje a Chiang Mai, donde llegaríamos ya de noche. El autobús no era ni mucho menos tan cómodo para dormir como un tren, pero lo suficiente como para pasar un viaje medio decente.
