Tras el austero desayuno partimos por la interestatal 40 hacia Seligman, la primera parada del día a unos 40 minutos.
Dejamos el coche enfrente del Rusty Bolt, que nos llamó la atención con sus maniquíes en el tejado. De ahí al Historic Seligman Sundries, una tienda, museo, muy original donde puedes ver algunos coches de la peli Cars. Cuando llegamos había dos autocares, una marea de gente, menos mal que se fueron enseguida y pudimos verlo todo bien y hacer bonitas y graciosas fotos. Para que os hagáis una idea, cuando llegamos había cola para hacerse la foto con el típico grafiti en la pared con la señal de la route 66. Madre mía, qué mal. Como dije, menos mal que se fueron y pudimos disfrutarlo sin gente.
Después de comprar algunos souvenirs y tomarnos algo en una de sus tiendas cafeterías, seguimos ruta por la 66 hasta Hackberry General Store. Muy épico este tramo, con lluvia y todo, grupos de moteros, trenes interminables y buena música.
Una hora y algo después estábamos en esta antígua gasolinera llamada Hackberry General Store, convertida en una especial tienda de souvenirs. Compramos una matrícula de Arizona original por 10$ y dejamos huella de nuestro paso por allí con un billete de dólar con nuestros nombres, pegado en una pared junto a otros tantos más que ya había. Dimos una vuelta por fuera, viendo el taller, los coches antíguos, el de policía, el autobús, los viejos surtidores de gasolina y un montón de cosas curiosas. Y dimos gracias de que por lo visto, los autocares llenos de gente con los que coincidimos antes iban en sentido contrario jjjj así que no volveríamos a verlos más.
En algo más de media hora nos plantamos en Kingman. La lluvia ya no hizo acto de presencia y volvía a hacer bastante calor. Primera parada, cómo no, en el Mr. Dz. Dinner para comer. El local era muy cuqui, en colores, rosa y turquesa, con decoración típica de los años 50. Me encantaron sus sofás en polipiel rosa y los taburetes a lo largo de la barra. Había mucha gente. Nos apuntaron en la lista de espera y enseguida nos llamaron. Comimos muy bien y otra vez con camareras que hablaban español. El broche lo puso un riquísimo batido de oreo.
Salimos encantados y nos dirigimos a ver la Locomotora Santa Fe que está enfrente. Entramos al museo también y luego nos hicimos la foto típica, con el coche, justo debajo de la señal puesta para la ocasión dando fé de que habíamos pasado por allí en nuestra ruta 66.
La verdad es que nos habíamos recreado bastante y era algo tarde así que decidimos tirar directamente para Barstow y omitir el pueblo de Oatman. Así que entramos a la interestatal 40 y pusimos rumbo a Barstow donde hoy dormiríamos en nuestra última parada de la ruta 66 hacia Los Ángeles.
Tardamos 3 larguísimas horas en las que el paisaje se hizo monótono. El desierto de Mojave fue nuestro fiel compañero de ruta, junto a los trenes de mercancías y los Joshua Tree.
El hotel de Barstow sin estar mal fue el hotel más flojo de todo el viaje. Era un Super8. Tenía piscina al aire libre que no nos dio tiempo a disfrutar. El desayuno no estaba incluído por supuesto. Pero, aunque fue el más flojo (y el más barato también), en su defensa diré que la habitación parecía reformada, no tenía moqueta, el suelo era imitación madera, las camas fueron muy cómodas y teníamos una tele enorme donde esa noche vimos una peli. Nos ubicaron en planta baja donde teníamos el coche aparcado justo en la puerta. Este sí era el típico hotel de carretera americano de las pelis, pero sin asesinos en serie jjjj.
Para cenar fuimos al famoso y recomendado Peggy Sue. Creía que estaba cerca pero me sorprendió el gps que ponía que teníamos que conducir 10 minutos hasta allí.
Los chicos protestaron porque teníamos un macdonalds allí mismo y tenían hambre. Incluso el papi estaba de su parte pero al final los convencí y tiramos para el Peggy Sue.
Y fue genial, porque ademas, el papi se había quedado con ganas de hacer más tramo de ruta 66 y aquí dimos una vueltecilla más por dicha carretera haciendo algunos kilómetros extra que no nos llevaban a ningún sitio, sólo por el gusto de ir y volver. Eso sí, por hacer esto, nos encontramos con una mega señal de la ruta 66 en el asfalto, concretamente en una curva solitaria, que nos dio oportunidad de hacer fotazas para el album. De hecho, fueron las mejores fotos auténticas de la ruta 66, solos, la carretera agrietada, arena en los laterales, el atardecer, las vías del tren al lado, las montañas del Mojave y el coche en el arcén... fotazas.
Volvimos a poner la dirección del Peggy Sue's en el gps. Cruzamos las vías del tren y enseguida llegamos. La verdad es que fue épico porque el atardecer estaba chulísimo y esa fachada con esa puerta tan original con las nubes rojas de fondo, quedaron muy guapas en la que sería nuestra última foto de la ruta 66.
Bueno, dentro del local también hicimos algunos vídeos, sobre todo en el aseo de las chicas, donde me llevé tremendo susto al entrar toda distraída. No digo más para no revelar la sorpresa jajaja. En resumen, un local muy chulo en cuanto a decoración, con muchos guiños a los 50, mucha Marilyn, Elvis, Blues Brothers, James Dean, etc, etc.
Para mi gusto algo oscuro para cenar jajaja, pero bueno, las camareras eran muy agradables y bastante atentas para que no faltara nada. Y la música muy guay también.
Salimos de allí sobre las diez de la noche y aún quedaba mucha gente en el salón principal. Nosotros estábamos muy cansados y nos fuimos al hotel a dormir.
Barstow me sorprendió. Creí que sería otro pueblito sin mucho más pero qué va, aquí se veía bastante infraestructura y movimiento de tráfico. Es una ciudad grande en toda regla. Además ya estábamos en el estado de California.
Nos acercábamos al punto final de nuestro viaje, Los Ángeles.