Último día en Los Ángeles y en el Biltmore. Qué penica.
Estaban filmando algo esos días en el hotel. Uno de los grandes salones, creo que era el Gold, estaba abierto y pudimos ver su decoración y algo de atrezzo.
La verdad es que el hotel es una joya arquitectónica. Un tesoro.
Desayunamos y subimos a hacer las maletas. Hicimos el check out, les pedimos que nos imprimieran los billetes del avión y dejamos las maletas en el guardaequipajes del hotel sin cargo.
No sacamos el coche del parking porque lo que queríamos ver estaba cerca del hotel así que iríamos dando un paseo. Aunque dos de las cosas de la lista ya las habíamos visto a lo largo de estos días en nuestras idas y venidas al hotel: el Staples Center y el Walt Disney Center Hall. Así que nos fuimos a la parada de autobus del Pershing Square que queda saliendo de ese lado del hotel.
El conductor que hablaba español nos indicó donde teníamos que bajarnos para ir a Olvera Street. No nos quiso cobrar el viaje y nos deseó un buen día. Todo un detalle.
Ya en la zona, paseamos por la calle Olvera viendo sus puestecitos, por el pueblo de Los Angeles, viendo la casa más antígua de los Ángeles, y entramos a la iglesia de nuestra señora de los Ángeles. Seguimos dirección al Ayuntamiento, el edificio que ha salido en múltiples películas como la de Spiderman. Se puede entrar gratis pero no lo hicimos por falta de tiempo. En el bus que nos llevaba a Olvera Street pudimos ver de lejos la catedral, que fue suficiente para nosotros.
Tampoco nos llamaba Chinatown y Little Tokio así que seguimos caminando en dirección al Grand Central Market. Aquí hicimos parada y nos tomamos un refresco. Estaba muy animado, no sé para cenar, pero desde luego que para comer a mediodía es una opción muy válida. Tienes bastante donde elegir y poder sentarte a comer. El ambiente es muy bueno.
De allí nos fuimos al famoso tranvía Angels Fly Railway. Hicimos el minitrayecto de abajo a arriba y nos ahorramos unas pocas escaleras. Pagamos 1$ por persona en la taquilla, arriba, al salir del tranvía.
Continuamos por la calle Olive hasta el hotel viendo por el camino el ajetreo de las oficinas y los edificios altos como el US Bank Tower.
Dimos por finalizada la excursión por el Downtown, que a los chavales les pareció aburrida y a nosotros interesante aunque sí que es verdad que fue muy light.
Recogimos las maletas y le dimos un último adios al fastuoso hotel Biltmore.
Nuestro coche nos esperaba en el parking del Pershin Square. Hoy tuvimos problemas con las maquinitas y las barreras no se abrían. Fue un problema general según nos dijo otra señora muy plin que intentaba salir con su gran audi ranchera. Enseguida nos mandaron un operario y por las molestias y el tiempo que nos hicieron perder no nos cobraron. Así que el último día nos salió gratis. 20$ al bolsillo.
Ajustamos el gps y tiramos para el aeropuerto. Íbamos con mucho tiempo, nuestro vuelo salía a las 6 de la tarde pero teníamos que dejar el coche de alquiler y no sabíamos si sería lento el proceso de devolución. Pusimos en el gps la dirección de Avis y enseguida vimos los carteles. Un trabajador nos indicó donde dejar aparcado el coche y el procedimiento a seguir, indicándonos también dónde se cogía el autobus hasta el aeropuerto. Fue muy rápido. Vaciamos el coche y nadie vino a comprobar nada. Con las maletas y en el bus, enfilamos para el aeropuerto. El bus iba parando en las terminales. En nuestros billetes ponía cual era. Bajamos y enseguida vimos los mostradores de Iberia. Facturamos, todo en orden, y pasamos el control. Ningún problema a excepción de una pequeña botella de agua casi vacía que iba en mi mochila y nos produjo un pequeño retraso al tener que abrirla para inspeccionarla.
Ya dentro, comimos pizza en uno de los restaurantes y apuramos las monedas que nos quedaban por todos los bolsillos y carteras comprando imanes y algún que otro recuerdo.
Aunque el avión salió con media hora de retraso porque la tripulación llegó tarde, llegamos a Madrid en hora. Pudimos dormir durante el vuelo, que al ser nocturno ayudó bastante. Recogimos nuestro coche del parking general de Aena, del cual, gracias a Dios, mi hijo había hecho una foto el primer día. Si no, hubiera sido imposible encontrarlo porque después de 15 días y tantos hoteles y aparcamientos nuestra memoria no daba para dar con su ubicación. Tenedlo en cuenta y echad siempre una foto a la plaza de garaje para no tener problemas y sustos a la vuelta.
Cargamos las maletas y sin prisas pero sin pausa cogimos carretera hacia el sur. Aún hicimos una parada para comer a medio camino y finalmente, llegamos a casa.
Este ha sido uno de los viajes más troteros que hemos hecho con los chavales. 15 días, 9 hoteles contando el de la noche inicial en Madrid, muchos kilómetros en coche, ciudad, naturaleza, parque de atracciones, playa, lugares míticos que querían conocer.
En resumen, satisfacción porque todo ha salido bien, a pesar del poco margen de tiempo que tuve para planificarlo. Y contenta porque sobre todo ha sido un viaje muy disfrutado, como solemos hacer, y no nos hemos dado el palizón que nos decían.
Cierto es que hemos dejado mucho sin ver, como San Francisco y Yosemite, pero entonces sí hubiera sido bastante paliza y muchos días más y no podíamos.
Quizá en un futuro volvamos a peinar esa zona y lo que más me gustó, volvamos a descubrir más parques nacionales.
Muchas gracias por leerme y muchas gracias a todos los foreros que o bien directamente o bien a través de sus aportaciones en el foro con diarios o sugerencias, han hecho que nuestro viaje familiar haya sido un éxito.