Día 10 de diciembre:
Después del desayuno, sobre las 9 mi amigo me fue a buscar al hotel y nos fuimos hacia Celestún, para hacer una excursión en lancha para ver los flamencos.
Tras una hora y pico llegamos y fuimos a un hotel de día en primera línea de playa que había reservado para darnos una ducha después de la excursión y quitarnos la arena
Cerca, en la misma playa, llegamos a un punto donde informaban de las excursiones y nos dijeron que costaba 400 MXN por persona. La duración era de 2 horas. Nos comentaron que por el nivel del agua existente en la ría, los flamencos no se encontraban ahí, sino en otra zona a la que había que acceder en moto taxi para verlos.
Tras esperar un rato a que se formase un grupo para completar la barca comenzamos la excursión.
Tras una hora y pico llegamos y fuimos a un hotel de día en primera línea de playa que había reservado para darnos una ducha después de la excursión y quitarnos la arena
Cerca, en la misma playa, llegamos a un punto donde informaban de las excursiones y nos dijeron que costaba 400 MXN por persona. La duración era de 2 horas. Nos comentaron que por el nivel del agua existente en la ría, los flamencos no se encontraban ahí, sino en otra zona a la que había que acceder en moto taxi para verlos.
Tras esperar un rato a que se formase un grupo para completar la barca comenzamos la excursión.

Estuvimos navegando como una media hora hasta llegar a un punto donde paramos para coger las moto-taxis. Nos dijeron que costaba 20 MXN. Como de esto no nos habían informado de que esto había que pagarlo, finalmente cubrieron los organizadores con los gastos. El recorrido que se tendría que hacer a pie es realmente corto, pero dadas las altas temperaturas y los mosquitos, mejor casi no andar mucho. Desde donde paramos pudimos ver varios grupos de flamencos, pero se veían bastante lejos, demasiado.

Seguimos navegando hasta una zona de manglares en la que nos introdujimos un poco y el conductor de la lancha redujo la velocidad para que los viéramos más detenidamente. Manglares he visto ya en unos cuantos países, pero aquí me llamó particularmente la atención el color marrón del agua.

Posteriormente fuimos hacia una zona de baja profundidad de agua para tomar unos baños mayas, o lo que es lo mismo, echarse unos lodos por encima. Yo por si acaso no me eché, porque si no me iba a costar luego bastante trabajo quitármelo.
La excursión fue agradable y con el día soleado que hacía el mar lucía un color azul turquesa.
Estuvimos un rato más por la playa y finalmente nos fuimos sin comer de Celestún porque los restaurantes servían principalmente pescado y marisco, y no parecía lo más adecuado con el dolor de estómago que llevaba.
Esa tarde no pude aprovechar tampoco nada para pasear por Mérida porque no me encontraba demasiado bien. Al final de todos modos fuimos a cenar relativamente pronto al restaurante Chaya Maya. Yo conocía del año anterior el local de la calle 62, pero en esta ocasión fuimos al que estaba enfrente del parque Santa Lucía. Éste es mucho más bonito a diferencia del anterior, puesto que está en una casa tradicional.
Pedí un plato que llevaba 1 salbute y 3 panuchos, de pavo y de cochinita pibil. Estaba bastante bueno, pero me sobró la mitad de la comida.
Ese día me retiré pronto al hotel. Al día siguiente iba hacia Bacalar y me amigo me dijo que llevaría un médico al hotel para que me hiciese una revisión.
La excursión fue agradable y con el día soleado que hacía el mar lucía un color azul turquesa.
Estuvimos un rato más por la playa y finalmente nos fuimos sin comer de Celestún porque los restaurantes servían principalmente pescado y marisco, y no parecía lo más adecuado con el dolor de estómago que llevaba.
Esa tarde no pude aprovechar tampoco nada para pasear por Mérida porque no me encontraba demasiado bien. Al final de todos modos fuimos a cenar relativamente pronto al restaurante Chaya Maya. Yo conocía del año anterior el local de la calle 62, pero en esta ocasión fuimos al que estaba enfrente del parque Santa Lucía. Éste es mucho más bonito a diferencia del anterior, puesto que está en una casa tradicional.
Pedí un plato que llevaba 1 salbute y 3 panuchos, de pavo y de cochinita pibil. Estaba bastante bueno, pero me sobró la mitad de la comida.
Ese día me retiré pronto al hotel. Al día siguiente iba hacia Bacalar y me amigo me dijo que llevaría un médico al hotel para que me hiciese una revisión.