Hoy va a ser nuestro primer día completo en Viena. Nos levantamos con tiempo suficiente para llegar al palacio de los Habsburgo a las 11:00, hora de acceso de acuerdo con las entradas que hemos comprado por internet. Existen diferentes modalidades de entradas que dan acceso a diferentes zonas del palacio y de sus anexos. Hemos comprado el Grand Tour que da acceso a toda la planta noble del palacio, es decir, las habitaciones de Franz Joseph y Elisabeth, las salas de recepción oficiales y el acceso a las habitaciones de Sissi. Son 100,00 € justos (29 adultos y 21 niños) para los cuatro, para 60 minutos de visita con audioguías, un pastón.
Para llegar allí tenemos que tomar la línea U3 de metro y despues bien la línea 60 del tranvía (si bajamos en Westbanhof) o las línea 10 de tranvía (si bajamos en Hütteldorfer Straße), elegimos esta última para evitarnos el follón de la estación de tren. Compramos el abono semanal de metro para los adultos (válido de lunes a lunes - 17,10 € por adulto, los niños sabeis que no pagan en vacas).
Cuando llevamos unas cuantas paradas (Landstrabe) el metro no arranca, nos comunican algo por megafonía que al ser en alemán no entendemos
Buscamos alternativa, no me acuerdo como hacemos pero llegamos a la estación de la línea U4 de metro (Schönbrunn) a la hora de entrada y desde allí vamos como posesos hasta la entrada del palacio, 500 metros a pleno sol que se nos hacen eternos porque tenemos miedo de que no nos dejen entrar si llegamos tarde (que ya lo hacemos).
Por fin llegamos a la entrada, corriendo llegamos hasta el funcionario que nos lee los tickets y nos deja pasar sin problema
menos mal. Respiramos tranquilos y afrontamos con calma la visita al palacio.Antes de empezar con el relato de la visita contaros que no está permitido hacer fotos ni sacar vídeos por lo que tengo que confesaros que las fotos que voy a colgar se las he robado a otro visitante
De ahí nos pasamos a los espacios de recepción oficiales, utilizados para los bailes y banquetes que se organizaban en la corte. Aquí destaca la gran galería, equivalente al salón de los espejos de Versalles. Pegada a a anterior la pequeña galería.
Terminamos la visita por las habitaciones de Sissí.
Finalizada la visita al interior nos encontramos en el hall de entrada. Para visitar los jardines debemos de dirigirnos a la parte derecha del palacio (visto de frente), en donde está el Kindermuseum, despues de este, superadas las arcadas, giramos a izquierda para acceder a los jardines y a la fachada trasera del Schönbrunn.
Para acceder a los jardines pasar esa arcada que se ve al fondo e inmediatamente girar a la izquierda.
Los jardines son enormes, hace mucho calor, por ello vamos buscando las sombras y procurando acercarnos lo mas posible a las fuentes para ver si nos llega un poquito de agua de refresco. Dentro de los jardines hay hasta un zoo y un par de laberintos vegetales de pago.
Tenemos que elegir bien lo que nos interesa ver y hacia donde queremos ir, porque si no vamos a caminar kilómetros bajo el sol para acabar agobiados por el calor y bañados en sudor. La primera parte de los jardines son de estilo barroco, parterres y mas parterres geométricos salpicados de fuentes y esculturas.
Decidimos dirigirnos hasta la fuente de Neptuno que está a medio camino entre el camino y la famosa glorieta.
A partir de aquí no pasamos tanto calor porque para llegar hasta la glorieta, aunque es cuesta arriba podemos hacerlo por los laterales en donde el jardín barroco pasa a ser un frondoso bosque.
Damos una vueltecita y nos encontramos allí a una familia de Bilbao a la que ya habíamos visto en nuestro bloque de apartamentos, porque son vecinos durante estos días. Charlamos un poco y disfrutamos de las vistas de la ciudad de Viena, una de las razones para acercarnos hasta aquí. Al estar elevados corre una brisa muy agradable que disminuye la sensación de calor.
Decidimos dar la visita por realizada, ahora vamos a volver al apartamento a comer y descansar. Decidimos regresar por donde habíamos llegado y tomar la línea U4 hasta Wien Mite y allí intentar tomar la U3 hasta el apartamento. Resulta que la U3 todavía está parada, por lo que decidimos buscar en donde comer porque se hace tarde y los peques tienen hambre. Salimos de la estación y nos encontramos con 36 grados y medio de temperatura, que para unos coruñeses, es muuuuuucho caló. Comemos en un restaurante de la cadena Vapiano situado en el centro comercial que hay en la estación, entre otras cosas, porque tiene aire acondicionado y ya conocíamos estos restaurantes.
Ya mas relajados con el estómago satisfecho pensamos en como volver a casa, pensamos en el tranvia y encontramos la opción de tomar o el nº 0 o el 1 que pasan muy cerquita de donde estamos y paran en Renneweg, desde allí sabemos que el nº 71 nos lleva hasta el apartamento (ya lo habíamos cogido el día anterior para ir hasta el Belvedere, pues ya tenemos solución. Estamos cansados, decidimos descansar en el apartamento y cenar allí prontito, para, al anochecer, acercarnos a ver los grandes edificios del Ring iluminados.
Nos cenamos una tortillita y a las 8 y media estamos saliendo del apartamento. La idea es acercarnos al final del Ring (Borse) en el tranvía nº 71 y después, ir caminando por el Ring o, cuando la distancia sea larga, tomar cualquiera de los tranvías que circulan por la gran avenida e ir parando en los edificios más significativos, que por la noche están iluminados.
Dejamos el tranvia en la Bolsa (Bourse) y comenzamos a tirar fotos de, un poquito mas adelante se encuentra la sede de la Universidad. Seguimos por el Rathaus (ayuntamiento) y justo enfrente el Burgtheater. Mas adelante nos encontramos el Parlamento y a continuación los edificios gemelos de los Museos de Historia del Arte y de Historia Natural, justo enfrente el Palacio del Hofburg para terminar volviendo a coger nuestro tranvía enfrente del Wiener Staatsoper y dar por finalizada nuestra ruta nocturna. Impresionante el Ring, no creo que haya muchas ciudades que puedan presumir de una avenida como esta.
Llegamos a nuestro "pisito" vienes y aún tenemos tiempo de tomarnos un refrigerio en la terraza antes de dormir. Mañana nos espera el centro de la ciudad imperial.


























