Y por fin llegó el día, nos levantamos todavía de noche para salir de Ottawa, lo cual resultó un acierto ya que no había ni un solo coche en la carretera ( de regreso el tráfico resultó penoso). Unas 3 horas de conducción nos separaban de Mattawa. Ya llevábamos todo lo que necesitábamos, salvo un cartucho de gas para el hornillo que no encontramos en los grandes almacenes ( recordaba del último Walmart en USA que encontramos absolutamente de todo, pero en este fue diferente).
Antes de llegar al local de Algonquin North Outfiters, convenientemente localizado en el cruce entre la Transcanada Highway y la carretera que da acceso al norte del parque, paramos en un Tim Hortons a desayunar, qué bien sientan estos primeros desayunos con la ilusión de un nuevo viaje! Una vez en el local, nos explicaron muy bien todo, nos proporcionaron los chalecos y los remos y nos explicaron que ya estaban las canoas en el lago preparadas, solo teníamos que fijarnos en el número y cuales serían las nuestras. En la tienda por suerte disponen de material de camping y pudimos comprar el cartucho de gas, sino no hubiésemos podido cocinar, allí tienen de todo y también alquilan bolsas estancas y bidones para el material, aunque nosotros ya lo llevábamos desde casa todo, salvo la comida, canoas y el gas que no se puede llevar en el avión.
El personal del alquiler muy agradables, nos preocupó un poco cuando les contamos nuestra ruta, sin ser experimentados, que nos dijeran que era un poco "ambiciosa", ya que desde casa había recortado considerablemente mis ambiciones, ya que queríamos recorrer un río que se llama Nipissing, pero al ver que gente local dedicaba 7 días, ya me dí cuenta que nos podía venir grande, pero no llegué a pensar que nuestro planning era ambicioso, pues lo consideré al contrario, muy conservador ( la aventura luego me pondría en mi sitio).
Condujimos hasta Kiosk, nuestro punto de partida, con el Hyundai de alquiler de Avis, que cariñosamente llamábamos el coche "quillo" por sus líneas
El coche "quillo":

Las canoas, hicimos fotos para documentar el estado de rayadas:

El logo de la empresa, por si alguien se anima a remar el norte

Una emoción indescriptible los primeros pasos en el lago Kioshkowa, la primera impresión de portear las canoas me dió la sensación de que íbamos a sufrir mucho haciendo los porteos de lago a lago, de hasta kilómetro y medio, no pesaban una barbaridad pero se clavaba en los hombros muchísimo.

Entramos en el río Amable du Fond, aquí tuvimos varios porteos cortos, para ir abriendo boca de lo que son los "portages", realmente acabamos agotadísimos. En un punto el río hacía un pequeño "escalón" y tuvimos que remontar contra corriente, en esta aventura tuvimos bastantes momentos de este tipo, que le añadían tensión a la aventura. Justo antes de tomar esta imagen del primer porteo, vimos un castor ahí mismo en la orilla!

El último porteo fue durísimo, pero valió la pena ya que llegamos al lago Manitou, aquí una playa de arena fina nos susurraba que nos quedáramos allí a pasar la noche, había una zona de acampada y no había nadie en el lugar, no vimos a nadie desde nuestra partida de Kiosk, pero teníamos que avanzar un poco mas para repartir el esfuerzo entre los diferentes días y, menos mal, porque al día siguiente tuvimos una mañana especialmente dura.

Cuando empezamos a remar el lago Manitou, se levantó viento, no era excesivamente fuerte, hemos hecho kayak en mar con viento así, pero la distancia era larga y nos íbamos debilitando de luchar contra este, buscamos refugio tras una isla, pero en cuanto salíamos de la zona de viento era una pelea de nuevo contra este, decidimos vaciar nuestras fuerzas hasta que alcanzamos un campamento en la orilla izquierda, decidiendo que ya estaba bien por hoy:

El campamento era una maravilla, nos dimos cuenta que la cuerda que llevábamos para colgar la comida lejos del alcance de los osos negros, era demasiado fina, que no aguantaría el peso de la saca, que estaba a reventar con comida, así que decidimos alejarla del campamento todo lo que pudimos ya que no podíamos colgarla de una rama. No hace falta decir que los bosques de Canadá son impresionantes, indescriptibles y en algunos puntos cerradísimos, no pasaba nada de luz. Pasamos una primera noche increíble, escuchando los sonidos de los "loons", unas aves acuáticas que hacen un sonido muy característico que inunda el lugar.
Loon:

Y aquí daríamos por acabada la primera jornada de nuestra aventura, que daría paso a un día muy, pero que muy intenso...
