El día amanece muy plácido, la primera noche ha sido cálida y el viento prácticamente se detuvo, me despierto y voy a dar una vuelta por los alrededores, el lago Manitou está calmado.

El bosque está lleno de unas ranitas/sapitos muy pequeños que hay que ir con cuidado de no pisar:

El suelo del bosque tiene tanta hojarasca que parece que estoy andando por colchonetas:

Tras un fantástico desayuno iniciamos nuestra jornada dirección al Three Mile lake, cuando llevamos un buen rato remando empieza a soplar algo de viento, volviendo los fantasmas del día anterior, en ese momento no nos imaginamos lo que está por llegar, de repente se nubla y empieza una muy ligera llovizna, mientras nos aproximamos al porteo de 410 metros hacia Three Mile lake, al acercarnos a la barrera de tierra firme, el viento desaparece por completo ya que hace de pantalla, este porteo tiene desnivel y hay que llevar las canoas cuesta arriba y posteriormente cuesta abajo. No es un porteo fácil, tampoco el lugar de bajar o subir a las canoas, pero lo peor es al llegar al otro lado, el viento es fortísimo, hay oleaje! Tenemos dificultades para dejar las canoas en el agua y además hay muchas rocas, temiendo que con el oleaje podamos golpearlas, pero lo peor es cuando empezamos a remar, nuestra barra de energía disminuye rápidamente. Tenemos que avanzar por Three Mile lake y después girar hacia nuestra izquierda dirección a Mangotasi lake, pero se nos hace imposible avanzar, el viento es tan fuerte que ni remando con todas nuestras fuerzas logramos avanzar.
Estamos tan agotados que repetimos la estrategia de refugiarnos detrás de una isla, no tomamos imágenes, ni fotos, ni vídeo, nada. Pasamos realmente un momento de crisis y estamos al borde de abandonar, nos quedan muchos kilómetros por delante a efectuar en los 3 días restantes, si nos tenemos que quedar en ese punto deberíamos recuperar los demás días esa distancia y además no tenemos garantías de no encontrar de nuevo viento de frente. Pero es que ni siquiera podemos quedarnos a dormir en esa isla, el oleaje es muy fuerte y no vemos viable un desembarco sin tener un incidente con las canoas y el punto de acceso está en la parte de la isla que recibe el viento de lleno. Reponemos fuerzas detrás de la isla ya que aquí no notamos apenas el viento, pero en cuanto salimos de su protección, una de las veces, el viento nos gira inmediatamente la canoa y acabamos en dirección contraria surfeando una ola, lo que nos lleva prácticamente a la desesperación. La canoa individual parece manejarse mejor en esta situación, pero nosotros con la doble estamos en serios apuros, si uno de los dos baja la intensidad al remar, inmediatamente empezamos a retroceder.
Deliberamos seriamente la posibilidad de regresar, pero decidimos darle una nueva oportunidad, sacamos todas nuestras fuerzas y empezamos a alejarnos de la isla, tenemos momentos de mucha tensión, aquí os aseguro que se rompería alguna pareja pero nosotros lo llevamos genial, dentro de la tensión y los gritos inevitables: "No pares ahora, no pares ahora!" "Dale dale dale que nos gira el viento otra vez!""Rema a la derecha! A la izquierda!" No, no, no!!! Una auténtica prueba de fuego. Para colmo nuestro hijo se aleja demasiado de nosotros y queda fuera del alcance de nuestras voces, el viento lo pone mas difícil, me empiezan a pasar por la cabeza situaciones complejas, ya que cuando el viento nos gira, quedamos a merced de las olas que intentamos afrontar siempre de frente, viendo muy factible la posibilidad de volcar, o que vuelque nuestro hijo y no seamos capaces de llegar hasta él, le cayó bronca por alejarse y no estar pendiente de ir agrupados...os aseguro que, aunque en verano no son aguas tan frías como para coger una hipotermia, hace reflexionar muy seriamente sobre lo que puede ser navegar por aquí cuando las aguas sean mas frías, en días ventosos, en aguas abiertas, ojo con estos lagos que son tan grandes que parecen pedacitos de mar y puedes estar remando perfectamente tan lejos de la orilla que no llegarías nadando. No hay que subestimar estos riesgos, son muy reales.
Cuando el viento baja ligeramente de intensidad y podemos vencerlo para avanzar lentamente, aprovechamos al máximo, una buena parte del tiempo nos limitamos a no retroceder, os podéis imaginar la situación. Poco a poco vamos acercándonos a la esquina que debemos torcer, el viento aquí parece que no nos lo quiere poner fácil, cambia un poco de dirección y nos empuja hacia la orilla izquierda del lago, pero aquí ya soy consciente que no nos vamos a rendir, hemos pasado el punto de inflexión, lo tenemos a la vista...no se como pero al final conseguimos llegar a girar y a partir de ese punto cambió por completo la película, puesto que empezamos a tener el viento lateral y posteriormente de espalda! Simplemente levantando los remos se notaba un efecto vela y avanzamos hasta Mangotasi lake recuperando nuestras barras de energía, si remábamos era para orientar la canoa o coger mas velocidad, íbamos realmente rápido!
Salvamos la situación mas crítica y nos pudimos relajar y disfrutar del paisaje, aquí las aguas se estrechaban y podíamos disfrutar de los bosques, la fauna del lugar, diques de castores...el siguiente porteo paramos a comer antes de cargar con las canoas, en un entorno idílico.
El inicio del corto porteo hasta Hornbeam lake, un lago muy bonito con una cascada al fondo, que nos indica el lugar del siguiente porteo.

Mangotasi lake, una preciosidad:

El omnipresente ganso canadiense:

Tras otros dos cortos porteos llegamos al Biggar lake, lugar donde pasaremos la segunda noche, otro impresionante lugar con unos bosques impenetrables que hacen volar la imaginación, sobre posibles visitas de animales, unas deseadas y otras evitables a poder ser ( osos negros). Tenemos aquí un merecido descanso aprovechando los últimos rayos de sol, aunque esta vez nos equivocamos con los sobres de comida y abrimos un arroz cuya receta sabe a rayos, pero nos lo comemos sin rechistar, hay que reponer fuerzas
Biggar lake es tremendo:

Pasamos otra noche rodeados de todo tipo de sonidos, ya no se si estoy escuchando loons, lobos o vete a saber, pero estamos tan cansados que caemos redondos...



