En Nuwara Eliya hace frío. En las Highlands de Sri Lanka hace frío. No mucho, pero llevaros algo de manga larga y pantalón largo, a esa zona de la isla. De hecho, hay una zona comercial, donde solo venden marcas de montañismo ( muy bien imitadas).
La oficina de correos, es un sitio que debes ir si o si. La construcción de estilo inglés, con algún siglo de antigüedad y su situación estratégica, hace de ese lugar, un sitio encantador y que te lleva al pasado en cuanto accedes a su interior.
Paseo también por el mercado local y subida a otro mirador (así he venido, que no veo na con tanto ir a miradores) el Single Tree.




Con media hora de retraso, llega nuestro tren. Vamos en segunda, para poder llevar las ventanas abiertas y las puertas, que eso sí que sólo puedes disfrutarlo allí, con esos paisajes espectaculares, campos de te infinitos, la gente haciendo sus trabajos, las diferentes estaciones, no pierdes detalle, al ir sentado en la puerta o asomandote con cuidado de que no te de ninguna rama, o peor aún, uno de los muchos túneles que atraviesa el tren.


Nos costó un montón encontrar la house para los cuatro solos. Perdida en la selva, accesible por las vías del tren, estuvimos a punto de no quedarnos, y al final, nos quedamos tres noches.
El primer contacto con ese pueblo de montaña, fue un poco raro. No habíamos visto un lugar tan animado desde que llegamos. La calle principal, tenía unos gatitos chulísimo, decorados con mucho gusto y enormes. Había un montón de rostros pálidos por allí, algunos tirando para colorados por haber ido ya a las cada vez más cercanas playas de Sri Lanka.
Muy cansados ya, queríamos irnos un poco de fiestuqui, pero el cuerpo no daba, así que nos tomamos las últimas Lions en un lugar muy chulo, aunque solo estábamos los cuatro, y de vuelta a la house, caminado por las vías del tren, en noche cerrada, lloviendo y con las linternas del móvil. Ese sitio prometía....