Todos los días hemos sido los primeros en levantarnos, Rosana y yo, somos de madrugar. Así que antes de que llegara la hora del desayuno a las 8:00, nos fuimos a dar una vuelta a la lonja de pescado de Tangalle.
Pequeñita pero con mucho ajetreo y mucho pescado. Cobran 100 rupias a los guiris por pasar, pero íbamos sin un duro y al final, nos dejaron. Estuvo guay la experiencia local.
Echar aceite motor a los tuk y pitando para Hiriketiya, playa que nos recomendó el chaval del guesthouse. Muy majo y muy atentos.
Esa playa hace forma de herradura cerrada, así que es perfecta para el baño. También es perfecta para los que están aprendiendo a surfear, ligeras olas que hacian las delicias del personal.
Las tumbonas y sombrillas, no cuestan nada, vamos, es un decir, porque te tienes que tomar algo para disfrutarlas, sobre unas 1000 rupias una cerveza de las grandes en botella.
Nos quedamos toda la mañana allí, se estaba de pm. A la hora de comer, ya partimos. Breve parada en Matara para comer unos dulces. Se tarda bastante en cruzarla, muy bulliciosa y con mucho tráfico.
Y llegamos a la cercana Mirissa, aunque poco antes del hotel, estaba el desvío hacia Coconut Tree, por lo que paramos a disfrutarlo. Está muy chula esa zona, para hacer fotos muy buenas y disfrutar de un precioso atardecer, con las preciosas palmeras y el mar de fondo.
Duchados y perfumados, nos vamos a comer pescadito a la playa, rico rico y a tomarnos unos merecidos mojitos, como la gente fina, ale!