Nos toca madrugar, porque a las 9:00 sale el único tren directo de toda la mañana que une Cork y Killarney.
Cuando llegamos a Killarney nos dirigimos hacia el Harmony Inn Lime and Lemon, en Muckross Rd., donde pasaremos las próximas noches. Se encuentra a unos 30 minutos a pie de la estación de ferrocarril y, claro, cuando llegamos nuestra habitación no está preparada (no son ni las 11:00 de la mañana).
La población de Killarney en sí no tiene mucho que ver, pero su localización es espectacular, en el Lough Leane, a las faldas de la cordillera mayor de Irlanda, Macgillycuddy’s Reeks, con el monte Carrantuohill.
Nuestro alojamiento está a las afueras de la población, en la carretera que conduce al Parque Nacional de Killarny, así que dejamos las maletas en la recepción y nos encaminamos hacia el Rose Castle.
Las ruinas de Ross Castle se encuentran sobre la Península Ross Island, junto al Lough Leane. Data del siglo XIV y se conservan las construcciones exteriores, con torres esquineras. Fue el último castillo en caer en esta región ante las fuerzas de Cromwell, así que tiene un lugar especial en la historia de Irlanda. Se puede visitar, aunque la verdad, es que no tiene mucho que ver.

Desde aquí parten innumerables senderos que permiten recorrer Rose Island y descubrir vistas de los lagos. Merece la pena tomarse esta ruta con tranquilidad, disfrutando del espectáculo de la naturaleza: el verde de sus árboles, paisajes que se descubren en cada momento en el camino…

El tiempo es cambiante y durante todo el camino vamos cambiando nuestras “capas”: ahora me pongo el polar, ahora me lo quito, ahora me subo las mangas de la camiseta, ahora me las bajo,… ¡ay! Que tenemos que ponernos el cortavientos, que el cielo parece que se va a romper…. Pero al final, ni una gota.
Regresamos a Ross Castle para comer en un puesto de bebidas y sándwiches. Nuestra idea es hacer un crucero por el lago y éstos parten desde el embarcadero que hay junto al castillo. Hay dos compañías que realizan los cruceros y parten de aquí en horas alternas. Nos hemos apuntado al que zarpa a las 15:00, pero todo está en el aire: nos avisan que son necesarias un mínimo de 10 personas y a quince minutos para la hora sólo somos 4. Pero como en nuestros viajes suelen producirse “milagros”, en un momento empiezan a salir turistas y podemos embarcarnos, nunca mejor dicho, en nuestra aventura.
El viaje es calmado. Caen algunas gotas, pero dura poco.

El barco se acerca a la orilla de la Isla de Inisfallen, cubierta de árboles, que esconde las ruinas de una iglesia románica que ocupa el antiguo emplazamiento de un monasterio fundado por San Finan en el siglo VII.

Es hora de regresar a Killarney: tenemos que ir a la Oficina de Turismo, a la que llegamos por los pelos, porque cierra a las 17:00, para reservar el tour del día siguiente por el Anillo de Kerry y comprar la cena en algún supermercado, que por suerte está enfrente.
Killarney nos sorprende porque, a pesar de ser sábado, es una ciudad muy tranquila y eso que hay bastantes tiendas abiertas, pero el ambiente es muy diferente que hemos visto en Dublín, Cork y Kilkenny
Y regresamos a nuestro alojamiento, que todavía tenemos pendiente realizar la toma de nuestros aposentos, que, por cierto, no están nada mal.
Pero esta vez vamos con un amigo que no...