Hemos dormido unas tres horas y a las dos hemos salido a ver el volcán y nada. Un frío para morirse con un viento brutal y solo niebla. Nos hemos vuelto a meter dentro de la cabaña y a las 4 el cielo por fin se ha despejado. Hemos salido metidos dentro de los sacos de dormir y por fin, gracias a Dios, hemos podido disfrutar del espectáculo.
Es tremendamente impactante. Se van sucediendo explosiones con lava cubriendo el cono entero. Las explosiones retumban hasta el suelo y luego las piedras incandescentes van cayendo ladera abajo. Hemos estado 3 horas viendo el volcán hasta que, ya con el amanecer, se dejaba de ver la incandescencia. El guía nos ha propuesto subir a la cima del Acatenango, pero viendo el espectáculo del volcán y el frío que hacía, le hemos dicho que nanai. Nos hemos quedado viendo el volcán el colombiano, los dos ticos y yo como si fuera un partido de futbol vitoreando los goles cada vez que reventaba.
Han sido tres horas y me ha sabido a poco. Es un espectáculo comparable al Erta Ale en Etiopía. Aunque son dos tipos totalmente distintos de volcán, la experiencia de ver la lava saltar y escucharla al mismo tiempo es una pasada. Aunque hay que reconocer que el Erta Ale era algo más loco aún que esto. Cuando termine de visitar Guatemala, dentro de un mes, si veo que hace buen tiempo, 100% seguro me desvío a Antigua nuevamente y hago el tour de nuevo solo para estar toda la noche viendo el volcán. Desde Antigua hay buena conexión con Honduras, así que ni tan mal.
La bajada la hemos hecho con el subidón de ánimo de haber visto el volcán. Hemos bajado en una hora, cuando tardamos en subir casi 4. Nos hemos despedido y yo he tirado para el alojamiento a recoger la mochila y esperar el transporte. Me ha encantado el tour, tanto por el volcán como por las risas y el rato en la cabaña con el colombiano, los ticos y el guía.
A las 13 me han recogido para ir a Panajachel. Panajachel es la puerta de entrada al lago Atitlán. Es una zona muy indígena con varios pueblitos que rodean un lago bien bonito salpicado de volcanes. He llegado a Panajachel hecho polvo, habiendo dormido escasas 3 horas y sin comer. De Panajachel he cogido un bote hacia el pueblo de San Juan. El paisaje es precioso, pero el cansancio que llevo es tremendo; es que de lo cansado que voy, me molesta hasta la luz.
He llegado a San Juan antes del atardecer. Me he buscado un alojamiento por Booking bastante precario, pero por 10€ tengo habitación para mí solo con baño compartido. El alojamiento es una casa particular y arriba hay tres habitaciones de turistas y abajo la familia.
Aquí la población es predominantemente indígena, hay tal proporción que directamente muchos no hablan español. Hablan una lengua maya llamada Zutuhil. El pueblo está lleno de murales relacionados con el orgullo del pueblo maya y hasta las chicas jóvenes van vestidas de forma tradicional. Es muy auténtico. La mujer del alojamiento se notaba que le costaba hablar español. Con lo cansado que voy, tampoco me he podido detener mucho en el pueblo. He buscado un sitio decente para ir a comer/cenar. Me he comido una hamburguesa doble con patatas y me he vuelto a descansar.
Mañana ya veré esto un poco más despierto; ahora voy a reventar la cama, llevo prácticamente despierto desde ayer.