Me ha sonado el despertador a las 2 de la madrugada. El frío es acojonante. Toda la tienda de campaña está congelada. La condensación que se había formado antes de dormir se ha congelado. Me despierto escuchando el rugir del Santiaguito, abro la tienda y no sé ni cómo he salido.
De todas las nubes que había en la tarde, han desaparecido todas. El cielo está absolutamente despejado con la Vía Láctea visible. Las luces de algunos pueblos debajo, y donde está el Santiaguito, se ve incandescencia sutilmente. Muerto de frío, he aguantado y a los 15 minutos ha habido una explosión. Se ve cómo sale una nube iluminada de naranja con algunas rocas incandescentes saliendo de la nube y un pequeño río de lava cayendo por la cara sur. Optimistamente, he intentado grabar con el teleobjetivo, pero es imposible, hay poquísima luz y el Santiaguito, además, lía una humareda que lo cubre todo. Me ha empezado a entrar una tiritona incontrolable y no he aguantado más. Me he tenido que meter corriendo en la tienda a coger calor. Para colmo, al meterme, me han caído trozos de hielo de la pared de la tienda en la cara. Aquí es cuando me pregunto si esto me compensa. ¡Qué sufrir! Metido hasta la cabeza en el saco, no sé ni cómo he conseguido volver a dormirme. Dentro se está tan a gusto que el cuerpo es sabio y desconecta para que no se me ocurra salir otra vez.
A las 5:15 me ha vuelto a sonar el despertador y ahora ya me he preparado bien. Me he puesto toda la ropa que tenía, me he sacado el saco de dormir y me he liado dentro de él, como cuando el volcán de fuego. El amanecer sin duda es lo que finalmente ha hecho que el Santa María valga la pena. Es un amanecer precioso. Se ve toda la cadena de volcanes de Guatemala. Desde el volcán de fuego junto al Acatenango, los volcanes de Atitlán, el Santiaguito, el Tajumulco y el Tacaná, que hace frontera con Chiapas. Ha habido un momento en que el Santiaguito ha pegado un petardazo y, justo a lo lejos, se veía cómo el volcán de fuego arrojaba también una nube de ceniza. No sé si habrá otro lugar en el mundo desde el que se puedan ver dos volcanes a la vez erupcionando.
Ya con el sol, he recogido la tienda de campaña. Secarla ha sido fácil porque solo tenía que coger trozos de hielo. En un momento, y con calor en el cuerpo, he recogido y he esperado a que el Santiaguito dijera adiós. La última explosión y para abajo. La bajada se ha hecho rapidísima. Al estar el suelo congelado, ni resbala, hasta que ha dejado de estar congelado y, confiado como iba, me he pegado un culazo con el barro. Suave, pero un culazo. Al bajar, he ido a devolver el saco de dormir y para Xela en bus. Para volver compensa el bus ya que el Uber tarda mínimo 15 minutos en llegar y en ese tiempo pasan varios buses.
En Xela, he recogido mi mochila del alojamiento y he ido a la estación de autobuses. Tengo que llegar a Tajumulco para lo que tengo que pillar dos buses. El primero a San Marcos ha sido dos horas. Una cosa increíble es ver cómo la gente en el bus va comiendo o bebiendo y, conforme terminan, tiran las cosas por la ventana. ¿Qué me estoy comiendo un pollo con arroz en un plato? Pues el plato y el tenedor, junto con la bolsa, por la ventana. ¿La botella de agua? Por la ventana. Con razón está el Santa María como está. No hay conciencia de que tirar basura esté mal.
Por fin he llegado a Tajumulco. Aquí la idea es subir mañana el Tajumulco, el techo de Centroamérica. En el inicio de la ruta hay un hotel de mala muerte en el que me he quedado "Hotel Villa Real". Esta zona está militarizada porque hasta el año pasado había una guerra entre cárteles, ya que es una zona de cultivo de amapola y coca, y se disputaban los territorios de cultivo. Hay una barbaridad de militares. Ante el panorama, le he preguntado al del hotel si era seguro hacer la ruta. Me ha dicho que sí, que el único problema son unos perros al principio y me ha dado un palo. Dice que según lo levante, los perros se van. Para asegurarme, me he ido a una tiendecita y le he preguntado al hombre y también me ha dicho que es seguro. Finalmente, he enganchado a un militar y directamente se lo he preguntado a él. Me dice que es seguro y que ellos están ahí para mantener la paz.
Así que nada, mañana último volcán de Guatemala y última ruta hasta dentro de una semana por lo menos.