Último día de playa en Brasil. De 18 días que llevo en el país, 13 han sido en playas. Mañana ya vuelo hacia el interior, que yo creo que ya está bien de costa.
Hoy el día ha sido tranquilo. Me he levantado sin prisas y, tras dejarlo todo recogido, me he bajado a recorrer las playas de Morro de Sao Paulo de la parte este.
A primera hora de la mañana, el pueblo está vacío. Las playas son muy parecidas a las de Boipeba, en cuanto a que son piscinas naturales y grandes arenales de kilómetros de longitud. Aquí son más estrechas y la mayor diferencia es que hay muchos mas puestos de bebida, comida y restaurantes. Hasta el mediodía no había apenas gente; según avanzaba la mañana, se iban poniendo en marcha los puestos con su música y demás.
Las playas de Morro están numeradas, cada una separada por un pequeño saliente de la otra. Van de la uno a la cinco. La uno y la dos están en el mismo pueblo. La tres está ya alejada del pueblo pero también es muy turística, con muchísimos puestos. La cuatro y la cinco, al estar más alejadas, no atraen tantos turistas pero aún así hay muchos más puestos que en Boipeba.
He llegado hasta la mitad de la cuarta, intercalando baños de mar en las piscinas con sentarme en la sombra a mirar el infinito. A la quinta no he llegado porque está lejísimos. He decidido volverme cuando me he cruzado con un grupo de caballos andando por la orilla. Me he vuelto siguiéndolos hasta que el dueño ha venido a por ellos y los ha metido en el rancho al que pertenecían. Los caballos hasta se me acercaban para acariciarlos.
He vuelto al pueblo a las 12:30. Me he pegado una ducha en la playa uno y me he ido a la lavandería. Me he cambiado de ropa en la calle y le he dado la sucia a la lavandera. En una hora y media me ha devuelto toda la ropa que he usado los últimos tres días, perfecta, con olor a limón. Básicamente, bañador, camiseta y toalla. He aprovechado para lavar también la mochila plegable que olía a perro.
A las 15 ha salido el catamarán para Salvador. Hoy el viaje ha sido más suave y no se han visto casi afectados por el mareo. He llegado a Salvador apenas a una hora del atardecer. No he querido marearme mucho. He dejado las cosas en el apartamento y me he ido a buscar algo para cenar.
Mañana vuelo a Lençóis para pasar 5 días en el Parque Nacional de Chapada Diamantina. El vuelo es temprano, así que a descansar; con el sol que me ha dado hoy, parece que tengo fiebre.
Te mandé estrellitas anteriormente, pero había olvidado dejarte comentario 
