Egipto, hace 100 años es provincia romana, quizás mejor escrito, es propiedad particular del Emperador de Roma. Este es Publio Elio Adriano, quien aplica una política de mejora de regadíos para mejorar las cosechas (no olvidemos Egipto es el granero de Roma), estamos en tiempos de paz, las mercancías los productos procedentes de más allá del llamado Sinus Arabicus (el mar Rojo) traidos desde Sri Lanka y la India, llegan a puertos como Mios Hormos (la actual Quseir) y como no a Berenice. Las canteras de Mons Claudianus con su granodiorita o Mons Porphyrites con el pórfido permitirán a Roma esculpir estatuas y templos, las minas de oro y turquesas...... en fin todo ha de ser llevado a Roma, todo ha de ser transportado desde este rico desierto oriental al Nilo, y de allí vía Alejandría a la misma Roma.

Es así que el Emperador Adriano manda construir una Vía que lo facilite, lo encarga al prefecto de aquel momento M.Petronius Mamertinius y ejecuta la orden, la Legion II Trajana (os adjunto una imagen de su estandarte) auxiliada por cohortes de etnia local.

Mapa de la zona del viaje donde podemos ver la Vía Hadriana así como otras rutas y puntos de interés arqueológico e histórico.
A diferencia de otros pueblos (el propio Anibal, lider de los Cartagineses, decia Aut Viam Inveniam Ego Faciam (encuentra el camino, hazte uno propio), Roma planificada y construya vías, caminos que permitieran su expansión tanto militar como comercial, en nuestros lares sabemos de nuestras Vía Augusta o Vía Nova, por ejemplo, y así fue en todo el imperio.
La Vía Hadriana nuestro objetivo, transcurría desde el Nilo, desde la ciudad de Antinoópolis (construida por el propio Adriano en 137 dC., en recuerdo y honor de su amante Antinoo, ahogado en el río) hasta Berenice Troglodytica, ciudad que unia el continente con la India, fuente de preciosas mercancías para Roma.
Por ello nuestra Vía Hadriana con sus 800 kilómetros disponía de mansus e hydreumas (puntos fortificados y de pozos de agua) especialmente al sur de la misma, aunque sin la calidad de las rutas o vías mas cercanas a la capital romana.

Mapa que nos permitirá ver algunos de los nombres citados en el relato
Que decir, que es ardua la tarea de poder ver mucho mas de lo que el asfalto cubre o el desierto permite, son tierras aridas, diria que tristes, pero hay vida, lo averiguaremos en las próximas etapas, y estos parajes "enganchan" crean adicción al viajero, sin duda.
