A las cuatro menos cinco de la mañana, me despierto antes de que toque el despertador a las cuatro en punto, estoy totalmente emocionado por lo que pueda deparar el día. A las 4:40, salimos del campamento de Shukuza, que abren como dije, a las 4:30. Había leído que había colas para salir, pero nada, salimos del tirón.
Nada más salir, unas jirafas cruzando la carretera, con ese amanecer tan impresionante que se vive en la sabana africana.


trabajando.

Seguimos sin ver nada especial, ya no nos llaman tanto la atención las decenas de impalas que se amontonan en los arcenes. Muchos kms sin ver nada ( lo de muchos allí pueden ser 15 kms o 20). Me meto un poco con Rosana, diciéndole que cuando ella conduce, los animales acojonados, se esconden para que no los atropelle.
Y llegamos a un pequeñísimo rest Camp, en el que solo está el vigilante. Pero joder!! Allí hay una charca con el agua de un barreño, en el que intentan refrescarse 6 elefantes. Y en esto, haciéndonos unas fotos, llegan otros 20. Menuda pelea por un cm de charca.

Vemos más elefantes, jirafas preciosas ,cebras, pero ni rastro del león y mucho menos del anhelado leopardo.
Llegamos sobre las tres de la tarde al campamento de Satara. Este campamento está en el centro del parque, y es muy famoso por la cantidad de felinos que hay en la zona. Volvemos a hacer el checking a la velocidad del rayo , compramos algo en el super del campamento para cenar y nos vamos a hacer un Loop, que terminará en la famosa carretera de tierra, S 100, famosa por los leones que se ven allí.
Pero nada, Rosana durmiendo la siesta en el coche, la pobre la hice madrugar mucho, y yo con los ojos como platos a ver si aparecía algo con el atardecer. Pero nada, más de lo mismo, que la verdad era un flipe ver todos esos animales en estado salvaje, búfalos,.cebras , jirafas, kudus, impalas, pero ya quería mas.

