Voy a hacer una descripción muy breve de cómo es la isla y la manera en que se puede recorrer: tiene una forma alargada, con orientación aproximada E-W. Hay una sola carretera asfaltada que une el puerto, en el extremo este, con el aeropuerto y la Praia de Sueste, en el sur. El resto son carriles de tierra o senderos no transitables con vehículos.
Todo el litoral del norte da al llamado Mar de Dentro, que es la parte más resguardada de los vientos predominantes y el litoral sur da al Mar de Fora, expuesto a los vientos y oleajes más fuertes.

Tan sólo la parte oriental del litoral del Mar de Dentro junto con el aeropuerto y las villas están fuera del parque nacional y aquí se encuentran todas las playas abiertas al público. Toda la mitad oeste y el litoral del Mar de Fora pertenecen al parque y se precisa de pases para acceder.
El desplazamiento por la isla se puede hacer mediante el autobús público, que sólo transita por la carretera asfaltada y suele pasar cada media hora por las paradas. Su tarifa única era de 5 reales (80 céntimos de euro) y nosotros lo utilizamos para ir de nuestro alojamiento al puerto.
Otra forma de transporte público es el taxi, que suele circular por los carriles de tierra y su precio es asequible. Tienen un precio fijo por trayecto que oscila entre 5 y 10 euros, según la distancia. Los taxistas tienen un grupo de whatsapp, al que te agregan y desde él los puedes llamar cómodamente. Cuando no lo vas a utilizar, especialmente por la noche, mejor silenciarlo porque saltan mensajes cada pocos segundos.
Como vehículo de alquiler está el buggy, que no cuenta con las simpatías de los locales, por ruidosos y por la forma en que circulan con ellos los turistas que los arriendan. Nosotros no lo alquilamos.
También nos desplazamos en un recorrido general por la isla en un 4x4 con un guía del parque. Una forma un tanto cara pero que sirve para hacerse en pocas horas de una composición de lugar muy útil para el resto de la estancia.
El resto, Apoli se ofreció a llevarnos en alguna ocasión y también, una vez nos recogió un local en la parada del bús y nos llevó al puerto, donde trabajaba.
Con esto, voy a empezar el recorrido por la isla comenzando por el extremo oriental, donde se encuentra en Mirante do Francés, mirador que da a la parte en la que se unen los dos mares y está sometido a fuerte oleaje. desde este mirador hay una vista de algunos de los islotes que conforman el archipiélago y que son parte del parque y están deshabitados.
Este mirador tiene un acceso relativamente fácil a pie desde el puerto. Nosotros fuimos una vez en coche, con lluvia y otra andando, en un recorrido donde también pasamos por el Museo de los Tiburones, que consta de una pequeña sala dedicada a los tipos de tiburones existentes en el archipiélago con una exposición de mandíbulas y algunos esqueletos, incluido el tiburón tigre, el más peligroso de los que se dejan ver por estas aguas. El museo también tiene una zona recreativa en la que hay un tiburón de aspecto más simpático con el que hacerse fotos y un restaurante que suele estar muy concurrido.

Por detrás de museo hay un corto sendero que lleva al Mirante Buraco da Raquel, con vistas a la costa del Mar da Fora, con la Ensenada dos Tubaroes, que ya forma parte del parque nacional.
Caminando algo más por la vereda que va al borde del acantilado, se llega a la Praia da Caieria, a la que no está permitido el acceso. A partir de aquí, todos los senderos existentes en este lado de la costa precisan de una reserva previa y acompañamiento con guía. Nosotros no conseguimos disponibilidad para ninguno de ellos.
La siguiente parada será en el Porto de Santo Antonio, uno de los lugares más concurridos de la isla y de los mejores para snorkel y buceo.

