El peor Guesthouse en el que he estado en todo el viaje. No exijo apenas nada a la hora de hospedarme, sólo limpieza y sobre todo, amabilidad y buen rollo. Y eso es de lo que carecía totalmente la dueña del Sweet Home, nombre que le pondría al establecimiento, con un claro guiño de ironía.
Nada más llegar, al ver esa cara de ogro sin un mínimo esfuerzo al dibujo de una sonrisa, entendí pq en el Booking aparecía con un 7.
A las 6:30 estoy saliendo de la enorme casa, encima tuve habitación para mí solito, muy limpia y más fría que el río que crucé, pero en Enero.


Bufff, por la noche no cené y en la mañana, solo un stick de café soluble que siempre llevo por si. Estaba hambriento y después de preguntar a la cariñosa dueña si tenía algo de comer, ajustamos el precio de comida,cerveza y café y en cero coma, estaba teniendo un delicioso momento, viendo los animales a sus anchas, la señora haciendo su queso natural en un barreño, todo genial. Me despido de la encantadora mujer, dándole una propina que no quería y tiro para hacer los dos kms que me quedan hasta Usghuli.


Me dicen que tienen reservado el traslado en un taxi compartido hasta Mestia en media hora, así que me doy una vuelta y me uno a ellas para compartir gastos y llegar pronto a Mestia.
El abuelo conductor kamikaze es el que enseñó a Carlos Sainz, menudo máquina!! Encima con su radiocasete Pioneer, como ha sido toda la vida . En hora y media escasa, estamos en Mestia.
Lo primero que hago es comprar el ticket en el centro del pueblo, que me llevará en matruska, de Mestia a Kutaisi a las 8 de la mañana, la única que sale para allá directa en todo el día. Me voy para el cercano Guesthouse que reserve dos días antes y sencillamente me encantó. Lo llevan dos hermanos ya jubilados que tienen familia en España, de hecho, llamaron a la sobrina que vivía en Girona, para que hablara un rato conmigo . Se ve que les cai bien y me dieron una habitación con una cama estupenda. La casa es antigua y enorme, con un gran jardín, y lo mejor de todo, es que tienen su propia torre Svan, estoy súper emocionado.

Ya descansado, les busco, les pago sin ningún problema y les digo si puedo subir a ver la torre. Por supuesto!! Me dan la llave y tiro para arriba. Joer, soy un afortunado, allí no había subido nadie en mucho tiempo y no podía ser más auténtica, me sentía como en la película original de Los Inmortales, cuando lucha Ramírez (Sean Cornery) contra el kulcan en la torre.

Me tiré tres horas andando sin rumbo, viendo la vida de los georgianos, comprando algunos recuerdos y regalos y elegí el restaurante Sunset, recomendado por las chicas de la peluquería.
Muy buena la empanada rellena típica de la zona y buen precio en el bonito local. Ya anocheciendo, me voy para el Guesthouse, ya que me he comprado una réplica de torre Svan llena de vino, y me la tengo que beber antes de llegar al aeropuerto.