A las 6:05 am llegaron por nosotros al hotel. El hotel nos dio unos desayunos to-go para el camino. La recogida fue caminando y nos llevaron unas 6 manzanas a donde estaban los buses. Ahí nos esperaba nuestro bus que arranco enseguida en busca de dos grupos mas que faltaban. En total éramos 15. Arrancamos y nos dirigimos a Chincheros. Un pueblo a 3800 metros del nivel del mar. Las señoras nos hicieron su demostración de como recolectaban, lavaban y tejían la Alpaca. Fue muy interesante y hacía muchísimo frio. Vayan preparados.

Continuamos un rato en su sala de ventas donde podían adquirir sus artesanías. Todo muy lindo pero bastante costoso.
Seguimos nuestro camino a Moray. El guía nos contó un poco sobre sobre la zona arqueológica, sus andenes y los microclimas en cada anden. Nos dio un tiempo para recorrerlo y tomarnos fotos. Los niños felices corrieron por el lugar. Terminamos la visita y continuamos a Maras. Primero nos pararon en un lugar de compras. La verdad me pareció molesto ya que pudimos permaneces mas tiempo en los lugares antes de ir a estos lugares como forzándonos a comprar. Ahí había una maqueta de las salinas y nos explicaron un poco sobre eso. De ahí nos volvimos a montar en el bus y en unos 10 minutos llegamos a las salinas.

Me encanto el lugar, ya a esa hora estaba mejorando el clima, las fotos quedaron super cheveres y logramos ver el rio amazonas, nunca pense en verlo tan lejos pero había olvidado que nacía en peru. En el complejo de Maras había tiendecitas también. Paseamos un rato y ya era hora de ir a Urubamba donde estaban los restaurantes. Previamente había elegido Tikarisun y la verdad estuvo muy rico, el buffet muy variado y logre probar el Cuy y nuevamente la alpaca. Los postres no estuvieron a mi gusto pero en ese caso no son muchos los postres que me gustan.

Nos dieron una hora de almuerzo y pasamos a Ollantaytambo. Esta iba a ser nuestra ultima parada aunque el tour seguía hasta Pisaq pero teníamos el tren a Aguas Calientes esa misma tarde. El tambo lo subimos en unos 20 minutos, es bastante empinado pero vale la pena la subida. Ahí estuvimos un buen rato escuchando un poco la historia y disfrutando las vistas que nos dejaba el día. Al bajar terminamos de conocer las fuentes, nos tomamos fotos y decidimos caminar por el pueblo. Es pequeño pero bonito. Estuvimos nuevamente en un mercadillo a las afueras y nos sentamos finalmente en un restaurante, donde nos comimos una pizza mientras esperábamos el tren. Faltando una hora a la salida del tren caminamos a la estación y nos ubicamos. A los 20 minutos estaban llamando al tren y nos ubicaron en una sala de espera como por 20 minutos más hasta que ya pudimos entrar al tren. De ida nos fuimos con Peru Rail.



Llegamos a Aguas Calientes a las 8 de la noche, nos quedamos en el hotel Casa Andina que es a 5 minutos de donde nos dejo el tren. Queda sobre la vía del tren. Nos acomodamos y fuimos a picar algo a un restaurante a dos edificios del hotel.
