Nos despertamos por primera vez en Noruega. El día amanece soleado pero fresco. Después de desayunar decidimos nuestra agenda para hoy. Habíamos programado visitar la ciudad el día anterior, debido al retraso no nos queda otra que no visitarla o hacerlo hoy. Pensamos que es posible dar una vuelta por la mañana y comer allí, para salir después hacia Preikestolen y hacer la ruta por la tarde que dan mejor tiempo. Como es de día hasta muy tarde creemos que no tendremos problemas para cumplir con esta nueva agenda.
Estamos a menos de 20 minutos del centro de la ciudad, pero decidimos parar en Sverd i fjell, monumento a la batalla Hafrsfjord, que se encuentra de camino, a pocos minutos del apartamento. El monumento en sí está bien pero tampoco es espectacular. Nos gustó la ubicación y la tranquilidad del lugar. El aparcamiento está a unos pocos metros y es gratuito.
Después de nuestro primer contacto con el país, paramos en un centro comercial cercano y tenemos nuestra primera experiencia en un supermercado. Nos cuesta encontrar lo que buscamos, tanto por la distribución de los productos, como por las diferencias entre estos y lo que nos encontramos en cualquier super español. Los precios, caros, pero al dormir en apartamentos y cabañas siempre saldrá mucho más barato que comer en restaurantes.
. Ente los aspectos positivos, el pan que cortamos en la máquina, mejor de lo que nos habíamos imaginado.Después de avituallarnos y tomarnos nuestro primer café (45 NOK, casi 4,00 eurazos) conducimos hasta P-Kyrre Parking, aparcamiento centrico en la ciudad y de fácil acceso www.google.com/ ...FQAw%3D%3D. Caminamos hasta la Gamle Stavanger, precioso barrio histórico de la ciudad formado por casas de madera de color blanco de los S. XVIII y XIX.
Llaman la atención dos grandes cruceros amarrados a pocos metros de la ciudad antigua, aunque no quieras fijarte en ellos es imposible porque superan en varios pisos en altura las pequeñas casas de madera. Enfrente el Skagenkaien, bonito muelle de la ciudad hacia donde dirigimos nuestros pasos una vez damos por finalizada la visita al Gamle Stavanger.
Llegamos al muelle en un par de minutos, mucho movimiento debido al tránsito de cruceristas. Es hora de comer y tras una pequeña inspección nos decidimos por pedir unas hamburguesas en el Burger King, será nuestro primer y último burguer de las vacaciones. El local está en el mismo muelle y la verdad, la limpieza del mismo es la peor que he visto en todos los establecimientos de esta cadena que he visitado en diversos paises
Como no es el local mas agradable para comer y el sol calienta afuera, nos comemos las hamburguesas en la escalinata que hay frente a la catedral, a veces las nubes tapan el sol y el aire fresco nos hace ponernos las chaquetas, mientras, gaviotas y cuervos grises intentan intimidarnos para que compartamos el almuerzo
Estamos muy cerquita de la famosa Fargegaten, una calle preciosa, llena de color y de ambiente en el centro de la ciudad.
Ahora caminamos hacia otro de los símbolos de la ciudad, Valberget, antigua torre defensiva que se erige en lo alto de una pequeña colina y desde donde se domina el puerto.
Ya es hora de volver al coche, la visita ha sido rápida pero muy bonita, nos espera el famoso Preikestolen. Son las 3:00 pm, tenemos tiempo de sobra para llegar hasta allí y caminar hasta el mirador sobre el Lysefjord.
En apenas 40 minutos llegamos al aparcamiento habilitado (se paga al salir) para comenzar la ruta a pie hasta el Púlpito. Tenemos suerte y encontramos sitio en el parking más cercano, para llegar allí atravesamos varios túneles submarinos que unen Stavanger con Tau. Nos preparamos para la ruta. Cogemos ropa de abrigo, chubasqueros, algo de comida y, por supuesto, agua. Es aconsejable ir con botas de trekking y preparado para las posibles inclemencias del tiempo.
La ruta de ida lleva aproximadamente un par de horas, un poco menos el regreso, 4 km de ida y otros tantos de vuelta. Si estais pensando si es difícil o no, decir que para quien esté acostumbrado al senderismo es mas que asumible, esos sí, no es un paseo marítimos, tiene tres buenas subidas a través de zonas pedregosas y escalones de piedra. Vimos a gente con pocas condiciones pasar apuros en la caminata, pero si se tiene una condición física media no debería de haber problemas, pero, repito, no es un paseo de domingo.
Salimos del aparcamiento a las 4:20 pm y vamos haciendo camino. Dejo las fotos para que vosotros podais haceros una idea de la ruta. Arrancamos del aparcamiento subiendo una empinada cuesta de grava, pero este tramo es corto y enseguida caminamos por un tramo llano y empedrado, que, a veces, se ve interrumpido por pequeños tramos de escalones y alguna pasarela de madera. A través de los árboles vemos el fiordo.
Tras la primera subida nos adentramos en una turbera a través de pasarelas de madera. Es como un pequeño y precioso valle verde.
Afrontamos otra zona de subida en escalones de piedra mas desiguales que los anteriores. Cada poco tiempo aparecen postes en los que se nos va indicando la distancia que queda hasta nuestro destino y hasta el aparcamiento.
Nos encontramos aproximadamente a mitad de la ruta, el tiempo ha ido empeorando. Hemos pasado de una tarde soleada a un cielo cubierto y que amenaza lluvia, aunque no hace frío porque el esfuerzo de la ascensión hace que no necesitemos ropa de abrigo.
Afrontamos ahora la subida de mas entidad, la tercera y última. El esfuerzo aumenta pero sabemos que será la última subida exigente y la afrontamos con energía. Las primeras gotas comienzan a hacer acto de presencia y el viento fresco se hace mas intenso.
Cuando estamos a punto de terminar la subida comienza a llover con energía. Paramos y nos ponemos los chubasqueros, no sabemos si durará la lluvia pero no queremos empaparnos y pasar frío. Terminamos el ascenso y llegamos a una zona prácticamente llana, en la que llaman la atención pequeños lagos. Las vistas al fiordo comienzan a aparecer.
Ha dejado de llover y llegamos a una desde donde tenemos unas vistas preciosas del fiordo. El púlpito está cerca y aunque para acercarnos a el queda un pequeño tramo en ligera cuesta, su cercanía hace que las piernas vayan solas.
El famoso Preikestolen está a unos pocos metros de nosotros. El lugar impresiona, hay que estar allí para sentir la sensación de que te encuentras en un lugar único, casi mágico. Hay gente, pero no una muchedumbre, podemos hacer las fotos que queremos tranquilamente. Pasamos allí un buen rato, descansamos, bebemos y comemos algo.
Falta la vuelta, pero se hace mucho más sencilla que el camino de ida. Poco a poco vamos haciendo ruta y llegamos al parking en hora y media. Al fondo de la foto se ven las islas cercanas a Stavanger y las plataformas petrolíferas.
En el parking tenemos que introducir la matrícula del coche en la máquina de pago. Cobran un día entero por lo que, queramos o no, nos dejamos allí unos 20,00 € al cambio. Conducimos hasta nuestro apartamento y a las 9 p.m. ya estamos allí.
El día ha sido intenso, nos comemos un plato de tortelinis al pesto y descansamos. Cuesta acostarse, mas cuando pasadas las doce y media de la noche todavía entra luz por las ventanas


































