Cerca de Irún está Hondarribia, uno de los pueblos más pintorescos del norte de España. Como era invierno y de mañana muy temprano no se encontraban abiertos los famosos bares y restaurantes que son los mejores de la región. Las grandes leyendas de la cocina vasca tienen acá a la nueva generación de cocineros que están trabajando en esta pequeña ciudad fronteriza con Francia.
El Río Bidasoa desemboca en el Mar Cantábrico y separa a la francesa Hendaya y a la española Hondarribia.
Está rodeada todavía por una muralla medieval (siglos XVI y XVII) y es la mejor conservada del País Vasco. Llevan sus murallas escritas en las piedras siglos de luchas y batallas.
Las casas de estilo vasco son de paredes blancas con muchos colores, el verde, azul y rojo predominan en las fachadas.
Me perdí por las pequeñas calles adoquinadas del Casco Viejo y pude observar numerosos edificios barrocos increíbles. Su trazado que es característico de las ciudades fundadas en el Medioevo me sorprendieron gratamente.
Tiene una calle principal llamada Kale Nagusia, de la que parten todo el resto de vías que trazan el casco antiguo.
No fui pero más allá del casco viejo está el barrio de la Marina, lleno de bares y lugares para comer con una calle principal que es peatonal.
La Puerta de Santa Maria es una de las dos entradas y la otra es la de San Nicolás que se puede acceder a la calle principal.
Me llamó la atención el Castillo de Carlos V, con una fachada sin ventanas y que actualmente es un parador turístico.
Otra historia interesante en una de sus calles se encuentra una casa donde se alojaron en 1502 Doña Juana la loca, hija de los Reyes Católicos y don Felipe el Hermoso cuando se dirigían a Toledo para ser proclamados príncipes herederos.
Es uno de los pueblos más bonitos del País Vasco.
Encamina tus pasos hacia esta bella localidad que se ganó el título de “ ciudad” en el siglo XVII tras vencer en varias batallas a los franceses y con solamente 15.000 habitantes.





