El día siguiente decidimos contratar un taxi desde el hotel y curiosear en Playa del Carmen. Era uno de los sitios que tenía ganas de ver: siempre me han gustado estos sitios de costa, aunque todas las tiendas tienen básicamente lo mismo.
Después de desayunar preguntamos en el mostrador de la entrada si podían traernos un taxi y ahí conocimos a Abenamar, el que sería nuestro taxista oficial durante el viaje.
Playa del Carmen es un sitio que aún conserva algo del encanto caribeño. O, al menos, de lo que puedes imaginar como caribeño. Aguas turquesas, casas bajas de colores, ambiente relajado…Vale la pena dar un paseo por la quinta avenida y ver los recuerdos y artesanías de la zona. Pasamos la mañana allí y nos tomamos un zumo.

Pero no todo es bonito: paseando por allí nos encontramos con un sitio con tigres cachorro. Nos invitaron a entrar, pero ni hablar. Los cachorros tenían pinta de haber sido medio sedados o algo, no era normal y nos dio muy mala espina. Siempre es divertido ver animales, pero en libertad o con unas condiciones mínimas para vivir dignamente. Y esos cachorros no lo estaban.
Después de darnos un garbeo y hacer algunas compras, nos tomamos un zumo fresquito en un sitio de por allí y nos fuimos a buscar el punto de encuentro con Abenamar para volver al resort.
A la nuestra llegada, preguntamos si teníamos ya disponible la villa de Family Selection, pero no les constaba que estuviera lista y nos emplazaron a volver a preguntar sobre las 5. Debo decir que, aunque la atención siempre fue buena, en este caso todo fue bastante caótico. Teníamos nuestras maletas ya cerradas y ahora nos retrasaban dos horas la entrega de la villa.
Además, cuando finalmente nos dieron las nuevas pulseras y llegamos a nuestra nueva villa, la cara del mayordomo era de sorpresa total porque no nos esperaba para nada. ¡Empezamos bien! Nos dijo que no le habían comunicado nuestro upgrade desde recepción y que no tenía ni idea de nuestra llegada. Igualmente, nos dieron acceso a nuestra nueva habitación (que era igual que la anterior). Y nuevo problema: el sofá cama de la peque no estaba montado, faltaban los detalles de cortesía de la peque no estaban y no había gel ni champú en el baño. Un desastre, no se puede decir que nuestra llegada Family selection fuera la mejor, la verdad. El butler de la villa no sabía ni dónde meterse, el hombre.
Después de todos estos contratiempos, sin embargo, nuestra experiencia en los siguientes días fue muy buena. Y la atención, como he dicho, siempre fue excelente. El resto del día nos dedicamos a descansar (lo hemos hecho bastante en estas vacaciones).