Mientras esperábamos el bus lanzadera que te acerca al parking empezó llover, muy poco, pero se veía que el tiempo iba a cambiar y esa calor extrema que habíamos sufrido los primeros días llegaba a su fin. Una vez en la autocaravana, pusimos rumbo al lago Bled, era casi la hora de comer. Aquí el GPS nos jugó una mala pasada, ya que nos costó bastante encontrar el área de autocaravanas de Bled, el único lugar cerca del lago donde está permitido aparcar la autocaravana y pernoctar. Y bien que se aprovechan, ya que el precio es de 40€ la noche, y además estaba a rebosar de autocaravanas y campers. Tuvimos la suerte de que había una plaza disponible, un poco pequeña para el tamaño de una autocaravana de 7 plazas como la nuestra, pero con la colaboración de los “vecinos” pudimos aparcar sin problemas. Como no, este lugar dispone de agua y tomas de corriente, pero no cuenta con baños.
Una vez instalados y tras la comida, parece que deja de llover y comienza a salir el sol, así que aprovechamos para iniciar nuestra visita al lago. Será una visita también con fines logísticos, ya que hemos decidido que hoy es un buen día para visitar la lavandería tras varios días de viaje. Así que tras llenar un par de lavadoras de 12 kg. (La lavandería se encuentra a escasos metros del lago), nos disponemos a visitar el lugar más famoso de Eslovenia.

El lago Bled es un lago glaciar de aguas cristalinas en cuyo centro encontramos una isla, la Isla de Bled, coronada por la famosa Iglesia de la Asunción, un edifico barroco del S. XVI que probablemente es la imagen más icónica del país. La historia del lago se remonta siglos atrás, se cree que la isla fue un sitio de culto pagano antes de la llegada del cristianismo a la región. Además de la Iglesia, otro de los iconos de la zona es el Castillo de Bled, que se puede ver sobre un acantilado rocoso con vistas al lago. Data del s. XI y ofrece vistas panorámicas del lago y un museo. Nosotros no lo visitamos, pero las vistas desde el lago son dignas de fotografiar.
Después de un buen paseo por la orilla del lago, disfrutando de las maravillosas vistas en la soleada tarde, decidimos que algunos de nosotros haríamos una excursión para visitar la isla mientras otros, con algo de aversión a las embarcaciones, se dedicarían a recoger la ropa de la lavadora y poner la secadora.

En el muelle en pleno centro de la localidad se observaban diversas embarcaciones que te llevaban a la isla. Estas embarcaciones se conocen como pletnas. Son pequeñas embarcaciones de madera típicas de este lugar que se caracterizan por su diseño único y su capacidad para transportar un número reducido de pasajeros. Las pletnas están operadas por remeros locales que han pasado de generación a generación, el nuestro tenía unos brazos espectaculares!! No hay ayuda motora; todo manual. El trayecto hasta la isla dura aproximadamente 20 minutos, y después el remero nos dejó 45 minutos para subir hasta la iglesia (99 escalones) , disfrutar de las vistas del lago y tomar un baño (el agua no está nada fría). Una experiencia de lo más recomendable si es tu primera visita al Lago Bled y no dispones de mucho tiempo.

Ya de vuelta, tuvimos la ocasión de tomar una riquísima cerveza eslovena a la orilla de lago en unos de los muchos locales que allí se encuentran y también de degustar una de las estrellas de la gastronomía eslovena en cuanto a dulces se refiere: el Kremsnita. Se trata de una tarta de crema consistente en capas de hojaldre, crema de vainilla y crema batida. Delicioso! Ya con la noche avanzando nos retiramos a la autocaravana, nos fue bien el paseo para abrir boca para la cena y descansar. Comienza a lloviznar y parece que este clima cambiante nos acompañará en los próximos días.
Total recorrido: 25 Km.
Precio del Área: 40€/ día

Día 7: Jueves 21 de Agosto
El día amanece fresco y lluvioso y tras un tranquilo almuerzo nos dirigimos hacia el Lago Bohinj, situado 27 kilómetros al sur de Bled. Tras apreciar de nuevo el Lago Bled con un ambiente lluvioso y no soleado nos adentramos en la carretera 209, una carretera secundaria que no es nada del otro mundo, nada que ver con las autopistas eslovenas que están en perfecto estado y el tiempo tampoco acompaña. Cuando llegamos al lago nos encontramos con el primer problema, donde aparcar la autocaravana? En las inmediaciones del lago no se puede, con lo debemos seguir la carretera hasta un parking que sí acepta este tipo de vehículos. Se encuentra a unos 500 metros pasado el lago y el precio es bastante caro; 15€. Lo malo es que no nos da la posibilidad de pagar por horas, debes pagar los 15 euros estés el tiempo que estés. Además la lluvia ha provocado charcos y zonas embarradas lo que no nos da mucha seguridad.

Nos dirigimos al lago bajo una fina lluvia tipo “sirimiri” que apenas moja, pero en cuanto llegamos a la orilla, comienza a llover con fuerza. No nos queda más remedio que refugiarnos en una cafetería con vistas al lago. Está repleta de gente, la lluvia hace que todo el mundo se concentre aquí. La larga espera se hace relativamente amena degustando un buen café mientras observamos el lago y charlamos con una familia catalana con la que compartimos mesa. Y finalmente, tras un buen rato, dejó de llover y pudimos disfrutar del lago.
El lago Bohinj es el lago glaciar más grande y permanente de Europa, ofreciendo un esplendor natural y salvaje único. Con una longitud de poco más de 4 kilómetros y una profundidad que alcanza los 45 metros, el lago destaca por sus aguas turquesas y cristalinas, rodeadas de un paisaje montañosos impresionante. A orillas del lago encontramos la Iglesia de San Juan Bautista, famosa por los murales medievales que adornar sus paredes, mientras que el puente románico cercano añade un toque histórico al lugar. La combinación de los colores del lago, la arquitectura y el salvaje entorno natural crea unas vistas fotográficamente imperdibles, haciendo de este lago uno de los imprescindibles de Eslovenia.
Tras el paseo, el reportaje fotográfico y el baño (que no podía faltar), regresamos satisfechos al parking para comer, hacer la sobremesa aprovechando que hemos pagado los 15 euros de todo el día y salir hacia nuestro siguiente destino. Abandonamos definitivamente los alpes julianos y el Parque Nacional del Triglad y nos dirigimos hacia el centro del país.

Tras un trayecto aproximado de una hora y cuarto (66 Km) donde volvemos hacia atrás para volver a pasar por el lago Bled, llegamos a Skofja Loka. En el trayecto pasamos por la localidad de Kranj, que tiene un casco antiguo medieval similar al de Skofja Loka pero nosotros no lo hemos visitado por falta de tiempo. A llegar nos instalamos en un parking con sitio para autocaravanas a la entrada de la Localidad. Tiene 5 plazas y tenemos la suerte de que cuando estamos llegando una se está marchando. Se paga de 7 de la mañana a 8 de la tarde y la primera hora es gratuita, así que sacamos el ticket de una hora y ya no pagaremos hasta mañana. El precio es de 0,5 € la hora, bastante económico.
Hemos quedado aquí con una vieja amiga de Gloria que vive a escasos kilómetros de este lugar. Se conocieron hace más de 10 años y han mantenido el contacto. Pasamos una tarde de cervezas bastante agradable recordando viejos momentos y esperando volver a vernos pronto en el futuro. Tras la despedida, vamos a comprar la cena a un Kebab cercano que nos ha recomendado su amiga. La comida no está mal, pero los hay mejores al lado de casa.
Total Recorrido: 120 Km.
Precio Parking (Lago Bohinj): 15€ - Precio Parking (Skofja Loka): 3€