Voy a dar unas pinceladas históricas de esta ciudad.
Los orígenes de Carcassona se remontan al asentamiento de Carsac, hacia el 550 a.C., que dio origen a la población galo-romana de Carcaso (122 a.C.). Tras pertenecer al reino visigodo de Aquitania y ser ocupada en 725 por los Omeyas y en 759 por los francos, en 1067, el condado de Carcasona pasa a manos de Raimond-Bernard Trencavel, vizconde de Albi y Nîmes. Hacia 1130 la dinastía Trencavel hace construir un palacio que se convertirá en el futuro Castillo Condal.
Con la cruzada contra los Albigenses o cátaros y su asedio por Simon de Montfort, jefe de los cruzados, la ciudad pasa a formar parte del dominio real francés y queda dividida en dos: en la orilla derecha se alza la ciudad medieval, mientras que en la orilla izquierda aparecía una nueva ciudad: La Bastida Saint-Louis.
Fue en el siglo XIII cuando la ciudad adquirió el aspecto que hoy conocemos. El antiguo palacio de Trencavel se convierte en castillo condal, mientras que una segunda muralla de 1.600 metros duplica la muralla galo-romana al tratarse de un puesto estratégico de defensa por su cercanía a la frontera entre Francia y Aragón. Al desplazarse la frontera hacia el sur, Carcassonne pierde su estatus privilegiado y se abandona a la decadencia.
En el siglo XIX Prosper Mérimée, inspector nacional de monumentos históricos, realiza un inventario de las obras necesarias de rehabilitación de la ciudad y confía su dirección al controvertido Eugène Viollet-le-Duc, que consolida las partes superiores de la arquitectura militar galo-romana y medieval y devuelve a la ciudad medieval su antiguo esplendor de manera que, hoy en día, casi cuatro millones de personas visitan la ciudad cada año.
Este es el emplazamiento al que me dispongo a visitar en el día de hoy por lo que procedo a continuación a detallar el itinerario de la jornada matutina por la Bastida de San Luis, la parte “moderna” de la ciudad de Carcassonne:
• Hotel Terminus (Hotel Les jardins d´Arcadie)
• Iglesia de San Vicente.
• Plaza Carnot.
• Catedral de San Miguel.
• La casa del embajador.
• Antiguo Ayuntamiento.
• Museo de Bellas artes.
• Escuela Jean Jaurès.
A continuación indico algunos baños públicos (y gratuitos) de los que dispone la ciudad, tanto en la Bastida como en la Cité:
• 10, Square Gambetta, saliendo del portal de los jacobinos a la izquierda.
• Square Gambetta, en la propia plaza.
• 27, Rue Dujardin Beaumetz. Subiendo a la cité.
• A la entrada de la puerta Narbona.
• 4, Rue Raymond Roger Trencavel. En la cité.
• 34, Place Saint-Nazaire. En la cité.
¡Allons-y!
Tras salir de la estación y contemplar el Hotel Terminus, comentado en la anterior etapa, me dirijo tranquilamente a la iglesia de San Vicente.
La iglesia de Saint-Vincent o San Vicente es de estilo gótico flamígero y destaca por su campanario de 54 metros de altura que sirvió en su momento de referencia incluso para calcular la longitud del meridiano terrestre. Sus orígenes datan del siglo XIII y fue dedicada a San Vicente de Zaragoza, un mártir español venerado, reflejando el fervor religioso de la época de la Cruzada Albigense.
Su horario de apertura es de 14:30 a 19:00 por lo que se encuentra cerrada. Deambulo, por tanto, por el exterior deteniéndome en la contemplación de las gárgolas.
[align=center]GÁRGOLAS DE LA IGLESIA DE SAINT-VINCENT EN CARCASSONNE
Los orígenes de Carcassona se remontan al asentamiento de Carsac, hacia el 550 a.C., que dio origen a la población galo-romana de Carcaso (122 a.C.). Tras pertenecer al reino visigodo de Aquitania y ser ocupada en 725 por los Omeyas y en 759 por los francos, en 1067, el condado de Carcasona pasa a manos de Raimond-Bernard Trencavel, vizconde de Albi y Nîmes. Hacia 1130 la dinastía Trencavel hace construir un palacio que se convertirá en el futuro Castillo Condal.
Con la cruzada contra los Albigenses o cátaros y su asedio por Simon de Montfort, jefe de los cruzados, la ciudad pasa a formar parte del dominio real francés y queda dividida en dos: en la orilla derecha se alza la ciudad medieval, mientras que en la orilla izquierda aparecía una nueva ciudad: La Bastida Saint-Louis.
Fue en el siglo XIII cuando la ciudad adquirió el aspecto que hoy conocemos. El antiguo palacio de Trencavel se convierte en castillo condal, mientras que una segunda muralla de 1.600 metros duplica la muralla galo-romana al tratarse de un puesto estratégico de defensa por su cercanía a la frontera entre Francia y Aragón. Al desplazarse la frontera hacia el sur, Carcassonne pierde su estatus privilegiado y se abandona a la decadencia.
En el siglo XIX Prosper Mérimée, inspector nacional de monumentos históricos, realiza un inventario de las obras necesarias de rehabilitación de la ciudad y confía su dirección al controvertido Eugène Viollet-le-Duc, que consolida las partes superiores de la arquitectura militar galo-romana y medieval y devuelve a la ciudad medieval su antiguo esplendor de manera que, hoy en día, casi cuatro millones de personas visitan la ciudad cada año.
Este es el emplazamiento al que me dispongo a visitar en el día de hoy por lo que procedo a continuación a detallar el itinerario de la jornada matutina por la Bastida de San Luis, la parte “moderna” de la ciudad de Carcassonne:
• Hotel Terminus (Hotel Les jardins d´Arcadie)
• Iglesia de San Vicente.
• Plaza Carnot.
• Catedral de San Miguel.
• La casa del embajador.
• Antiguo Ayuntamiento.
• Museo de Bellas artes.
• Escuela Jean Jaurès.
A continuación indico algunos baños públicos (y gratuitos) de los que dispone la ciudad, tanto en la Bastida como en la Cité:
• 10, Square Gambetta, saliendo del portal de los jacobinos a la izquierda.
• Square Gambetta, en la propia plaza.
• 27, Rue Dujardin Beaumetz. Subiendo a la cité.
• A la entrada de la puerta Narbona.
• 4, Rue Raymond Roger Trencavel. En la cité.
• 34, Place Saint-Nazaire. En la cité.
¡Allons-y!
Tras salir de la estación y contemplar el Hotel Terminus, comentado en la anterior etapa, me dirijo tranquilamente a la iglesia de San Vicente.
La iglesia de Saint-Vincent o San Vicente es de estilo gótico flamígero y destaca por su campanario de 54 metros de altura que sirvió en su momento de referencia incluso para calcular la longitud del meridiano terrestre. Sus orígenes datan del siglo XIII y fue dedicada a San Vicente de Zaragoza, un mártir español venerado, reflejando el fervor religioso de la época de la Cruzada Albigense.
Su horario de apertura es de 14:30 a 19:00 por lo que se encuentra cerrada. Deambulo, por tanto, por el exterior deteniéndome en la contemplación de las gárgolas.

A continuación me dirijo a la Plaza Carnot, emplazamiento que vertebra el centro de la Bastida. Es un miércoles cualquiera, todo está muy tranquilo y los lugareños se mezclan con los visitantes en plena armonía.
La Plaza Carnot o Plaza de las Hierbas, se configura como el punto central de cual parte la organización en cuadrícula del trazado de la Bastida de San Luis. En el centro hay una fuente de Neptuno formada por tritones, náyades y delfines, a su vez coronada por la magnífica estatua de mármol blanco del Dios del Mar. Se construyó para llevar el agua del río Aude a la ciudad, en lo que antes era la plaza de las Hierbas.
Las terrazas están desplegadas por la plaza y hay mucho personal entregado al arte contemplativo del ir y venir de los transeúntes.

Sin solución de continuidad continúo hasta la catedral de Saint-Michel.
La Catedral de San Miguel, construida en el siglo XIII en estilo gótico por orden del rey Luis IX, destaca en su aspecto exterior por la muralla y la torre cilíndrica de aspecto militar con ventanales góticos que fueron añadidas en el siglo XIV. En su fachada resalta un gran rosetón, muy típico de las iglesias góticas de la zona del Languedoc.
Al ir a acceder a su interior me encuentro con un coche fúnebre en la puerta y un señor, amablemente, nos comenta a los turistas que hacemos amago de entrar que no está abierta al público por una misa de entierro. Es entendible pero me temo que me voy a quedar sin verla, máxime cuando su cierre por la mañana está próximo y por la tarde no sé si me dará tiempo ya a pasarme (horario de apertura de 10:00 – 12:00 y de 15:00 – 17:00 con entrada libre).

Llegados a este punto sigo camino tocando dos puntos ya tratados en la anterior etapa, la Casa del Embajador y el Antiguo Ayuntamiento. Desde la acera de enfrente me deleito con las formas de la cerrajería de la fachada de la primera empapándome de sus formas. Por delante pasa un grupo de chavales que me miran algo raro porque creo que no entienden qué hace un señor delante de un edificio mirando su fachada sin perder detalle. Me imagino que de tanto pasar por allí ya no le dan importancia al arte que atesora y, realmente, creo que nos pasa a todos cuando, en nuestros pueblos y ciudades, pasamos sin detenernos por sitios mil veces vistos y que a ojos del forastero han supuesto un motivo para desplazarse allí y contemplarlo.
La siguiente parada en ruta es acercarme a la oficina de turismo de Carcassonne para conseguir un Carca Pass gratuito. El Carca Pass es un bono que ofrece descuentos en actividades, tiendas y restaurantes y puede ser interesante de obtener si se va a tener actividad en la zona. Más información en la web www.tourisme-carcassonne.fr/es/.

En su web publicitan que si llegas a la ciudad en tren y enseñas el billete te dan una tarjeta para el día y como en la misma incluye una reducción en el precio del billete del castillo Condal pues va venir bien para reducir su coste. Entro en el local y pregunto en el mostrador sobre el particular. La señora que me atiende pone cara rara de no saber de lo que le estoy hablando y pregunta a una compañera, que corrobora la existencia de esta promoción. Enseño billete, recibo el Carca Pass y esperaba yo que me diera palique o se ofreciera a enseñarme cosas de la ciudad pero se gira y sigue a lo suyo. Pues nada, a seguir mi camino, pero me fijo en que tienen expuestos en un aparte de la oficina una colección de juegos del Carcassonne con motivo, supongo del Festival del Juego Carcassonne, que se ha celebrado el fin de semana pasado en la ciudad. Me detengo a echar un vistazo.
El Carcassonne es un juego de mesa de origen alemán ambientado en la ciudad medieval amurallada francesa del mismo nombre y consiste en crear un mapa de juego donde los jugadores compiten por hacer el máximo número de puntos con las mejores posesiones (ciudades, praderas, caminos y monasterios) del mapa. Es un juego extremadamente popular con más de 7 millones de cajas vendidas y 6 millones de expansiones distribuidas mundialmente.
No soy yo mucho de juegos de mesa de este tipo más allá del Catán o el Ritz por los que me dio hace unos años y que pueden tener una temática parecida. Me quedo con los clásicos de los 80 como la mítica “La Ruta del Tesoro” con sus monedas de reales y la carta que tanta gracia nos hacía entonces: “multa por embriaguez”.
Dejo por aquí el enlace del evento de este fin de semana pasado por si alguien le fuera de interés de cara a años venideros: www.tourisme-carcassonne.fr/ ...rcassonne/.
Prosigo la marcha y como voy algo sobrado de tiempo por no haber podido hacer la visita del interior de la catedral, antes de acercarme al Museo de Bellas artes, se me ocurre pasarme por el restaurante en el que tengo pensado comer en un rato: “Crêperie Le Blé Noir”, ubicada en 15, rue de Verdun. Llego a la puerta y un cartelón en el escaparate me anuncia que está cerrado por vacaciones. ¡Qué bien,....! Pues a recalcular ruta y mirar la segunda opción que tenía apuntada: una formule o menú del día en "Au lard et au cochon”, en 2, rue Denisse. (¿Alusivo, quizás, al refrán de la tierra “on ne peut pas avoir le lard et le cochon”: no se puede tener a la vez el tocino y el cerdo?). Me acerco a la puerta del restaurante y no tienen formule, sólo carta y con precios "populares" y propuesta no muy llamativa. Pues nada, tocará improvisar.
El siguiente punto del itinerario antes de comer es el Museo de Bellas artes, con entrada gratuita y horario de 09:45 - 12:30 y 13:30 a 18:15.
El Museo de Bellas Artes de Carcassonne fue creado en 1836 por varios estudiosos de la ciudad apasionados por el arte y la arquitectura, que crearon una Comisión de Artes y Ciencias para investigar y conservar obras históricas y así crear un museo para exponerlas al público. Para 1845, habían reunido 102 cuadros listos para ser expuestos. A finales del siglo XIX, el museo se instaló en el edificio que servía de tribunal de justicia bajo el Antiguo Régimen de los Borbones. Se amplió y la fachada actual se terminó en 1900. El museo posteriormente se enriqueció con fondos del Estado procedentes del Museo del Louvre parisino y donaciones de algunos carcasoneses. En la actualidad, alberga obras desde el siglo XVII hasta nuestros días repartidos por 10 salas de exposición:
Sala 1: Siglos XVI y XVII, escuelas francesa, italiana y española.
Sala 2: Siglo XVIII, escuelas francesa, italiana y austriaca.
Sala 3: Finales del siglo XVIII, escuela francesa.
Sala 4: André Chénier (1762-1794) y Fabre d'Églantine (1750-1794)
Sala 5 o Coste-Reboulh: siglo XIX, escuelas francesa e inglesa
Sala 6 o Courtejaire: siglo XIX, lozas del sur de Francia
Sala 7: Escuelas holandesa y flamenca.
Sala 8 (de la chimenea): Neoimpresionismo.
Sala 9: Siglo XX, el periodo de entreguerras y la Escuela de París.
Sala 10: Siglo XX después de 1945 y siglo XXI.
Es un museo pequeño pero muy variado. No tiene obras y esculturas de artistas famosos pero lo que ofrece es agradable a la vista y cómodo de visitar. Si le sumamos que no hay ningún visitante más la experiencia es más placentera si cabe.

Recorro la colección permanente y después accedo a una exposición temporal dedicada al arte del tatuaje en Japón.
El arte del tatuaje japonés es considerado como uno de los adornos corporales más logrados del mundo. Esta práctica tradicional hunde sus raíces en el periodo Edo (1603-1868) y se hizo muy popular en el siglo XIX, antes de internacionalizarse. Los diseños, que tienen un valor simbólico, pueden cubrir distintas zonas del cuerpo, a veces con un fondo de nubes u olas.
La verdad es que está curiosa de ver y complementa a su manera lo contemplado anteriormente en las salas anteriores.

Son casi las 12:30, hora de cierre, por lo que abandono las instalaciones. Ya va siendo hora de comer, para adaptarse a los horarios franceses, y no tengo claro qué hacer.
Lo que sucedió se contará en la siguiente y medieval etapa.[/align]