Efectivamente es llegar al Boulevard de Strasbourg en su confluencia con la calle Bayard y observo la existencia de un sinnúmero de furgonetas de antidisturbios que ocupan todos los laterales del bulevar y caminando por los mismos grupos de agentes pertrechados con sus escudos y sus cascos. Aparte de ello, parece que acaban de abrir la zona al tráfico rodado y se ven grupos de gente que retoman la actividad diaria e incluso pueden cruzar a ambos lados. Por lo que parece debe hacer unos minutos que han dado por finalizado el dispositivo policial desplegado con motivo de la manifestación y ya están recogiendo. Bueno, todo esto da síntomas de que ya ha finalizado el meollo del evento y que la ciudad recupera su normalidad lo que me va permitir desplazarme sin problema por el centro urbano en lo que queda de día.
Mientras pululo por los alrededores buscando un buen lugar para cruzar el bulevar me fijo en las placas de las calles, las cuales se muestran tanto en francés como en occitano.
[align=center]NOMENCLATURA DE CALLES EN FRANCÉS Y OCCITANO EN TOULOUSE
Mientras pululo por los alrededores buscando un buen lugar para cruzar el bulevar me fijo en las placas de las calles, las cuales se muestran tanto en francés como en occitano.

El Occitano o lengua de oc (occitan o lenga d'òc) es una lengua romance de Europa. La palabra òc proviene del Latín vulgar hoc «esto». La palabra «occitano» se desprende del nombre de la región histórica de Occitania, que significa «el país donde se habla la lengua de oc». Esta lengua fue el vehículo de la primera poesía vernácula de la Europa medieval, la de los trovadores. En la actualidad se habla sobre todo en el sur de Francia, al sur del río Loira, así como en Italia, en los Valles Occitanos y en España , en el Valle de Arán en el Pirineo leridano.
Uno de los pasajes en occitano más notables de la literatura occidental se encuentra en el canto XXVI del Purgatorio de La Divina Comedia de Dante Alighieri, donde el trovador Arnaut Daniel responde al narrador:
Tan m'abellis vostre cortes deman,
qu'ieu no me puesc ni voill a vos cobrire.
Ieu sui Arnaut, que plor e vau cantan;
consiros vei la passada folor,
e vei jausen lo joi qu'esper, denan.
Ara vos prec, per aquella valor
que vos guida al som de l'escalina,
sovenha vos a temps de ma dolor!
Tanto me place vuestra cortés pregunta
que ni puedo ni quiero de vos esconderme.
Yo soy Arnaut, que lloro y voy cantando.
Pensativo veo el pasado desvarío
y veo gozoso la alegría que ante mí espero.
Ahora os ruego, por el mismo valor
que os guía a la cima de la escalinata,
que os acordéis en buena hora de mi dolor.
Mientras cojo la rue Bayard con destino al hotel paso por delante de una furgoneta donde varios policías ya se están despojando de las impedimentas que les hacen parecer acorazados. Si le sumamos que son altos como castillos y fuertes como toros, hay que decir que su presencia realmente impone.
De camino al hotel me detengo en un supermercado LIDL para hacer alguna compra de recuerdo. Comparado con los de aquí destacaría que tienen productos que en España no se encuentran, que está todo más destartalado y que hay cajas que sólo aceptan pago con tarjeta. Hago una buena compra y llego al hotel donde me arrojo a la cama para reposar cuerpo y mente.
A una hora prudencial me levanto y me dirijo al restaurante donde voy a cenar este noche y donde he reservado por si acaso: Aligot Bar en Rue du Taur, 35. El motivo de acudir a este sitio en concreto es porque tengo interés en probar otro plato típico de la región, el aligot.
El Aligot es una especialidad gastronómica originaria del macizo de Aubrac en Francia. La palabra aligot viene de «aliquid», que a su vez deriva de la voz latina « liquod» que significa «alguna cosa». Se trata de un puré de patatas mezclado con un queso sin afinar llamado Tome fraîche (tomme fresca), que es un queso Cantal o Laguiole fresco. Se calienta a fuego suave y removiendo enérgicamente hasta que el queso se derrita y le dé a la mezcla una textura espesa y elástica. Se le puede echar ajo y nata fresca. Al igual que la fondue el aligot empezó siendo un plato de pobres, servido por los monjes de Aubrac que ofrecían aliquid (algo de comer) a los peregrinos que seguían la Via Podiensis camino de Compostela. Se preparaba con miga de pan, que fue sustituida por patatas en el siglo XIX.
Cuando empecé a preparar el viaje y di con la existencia de este plato me dije sí o sí que lo tenía que probar. Puré de patatas por un lado y queso fundido por otro ya llama la atención pero ambos unidos tendría que ser una delicia. Allá vamos.

Llego al restaurante y apenas hay nadie por lo que no hubiera hecho falta reserva. Me toman la comanda consistente en un plato de Aligot “Premium” con patatas, ajo, nata y queso de vaca "Tome de Aubrac”, acompañado por una pieza de salchicha de Toulouse y cuyo coste es de 15,50 euros y espero expectante a que llegue la comida porque el cassoulet del almuerzo, con todo el ajetreo del día, ya se encuentra a la altura de los tobillos. "J'ai les crocs", que dicen por aquí.
Mientras aguardo el plato observo las evoluciones de una mesa de cuatro comensales que se encuentran un poco más allá. Han pedido cassoulet para cenar (allá ellos) y cuando traen el servicio advierto que las cantidades de este plato deben ser muy similares en todos lados porque la cassole que traen es de las mismas dimensiones que la que me trajeron hoy en La Brasière por lo que entiendo el condumio será por el estilo en lo que respecta al contenido del recipiente.
Por fin llega el aligot y procedo a hincarle el diente. He de reconocer que hace unas semanas he hecho un experimento en casa consistente en preparar puré de patatas al que le he añadido queso en lonchas del montón para tener algún tipo de antecedente en el paladar y poder comparar. Como podrás suponer, considerado lector que sigues este diario, se parece como un huevo a una castaña a lo que me acaban de traer. No sabría definir exactamente el sabor del producto pero, obviamente, el tipo de queso hace mucho y el modo de preparación otro tanto. Es una mezcla untuosa llena de sabor donde se aprecia la melosidad de la patata con la cremosidad del queso. Es algo diferente que no deja indiferente.
La forma de comerlo creo que también es importante para no acabar saturado y que creo que consiste en mezclarlo, ya sea con la salchicha o con confit de pato, que también ofrecen. La cantidad es correcta para una cena aunque me parece un tanto escasa para el “saque” que uno demuestra habitualmente (tampoco me quedo con hambre, también hay que decirlo).
Por cambiar el gusto pido postre y me ofrecen a elegir de entre varias porciones de tartaletas, decantándome por una de pistacho.

El dulce está rico y viene a costar 5,60 Euros. Lo degusto con fruición mientras veo a los comensales de la otra mesa como siguen atacando sus cassoulets. ¡Bon appétit!, les deseo, mientras abandono el establecimiento tras pagar la cuenta, deseando que tengan una buena digestión. Antes de abandonar la zona me paso por el restaurante al que tengo pensado ir mañana a cenar para hacer reserva pero me dicen que no es necesario y siendo una persona sólo menos todavía que rápido me harían un hueco. Veremos…
Antes de recogerme en mi aposento me paso por la Plaza del Capitole para ver el ambiente nocturno de este centro neurálgico. El día ha caído y la iluminación artificial envuelve el edificio del Capitole y la propia plaza dándole otra atmósfera distinta, mientras la ciudadanía pasea o simplemente hace uso de las terrazas. Hace una temperatura muy agradable y el transitar por la ciudad es más llevadero.

Regreso al hotel y allí está mi amigo el recepcionista nocturno. Paso por las horcas caudinas del “quatre cent sept” (407) al pedir la llave de la habitación, arrastrando el acento lo máximo posible y comento con él cómo ha ido el tema de la huelga del día. Me señala que por lo que ha oído y visto la cosa ha estado más tranquila de lo que se presuponía. Le doy las buenas noches y subo a la habitación.
En la misma, mientras voy danzando con unas cosas y con otras enciendo la televisión a ver qué se cuentan y el tema estrella es la jornada de huelga en Francia donde multitud de comentaristas, entendidos y gente que parece que sabe de lo que habla expresan su parecer sobre lo sucedido y lo que va a suceder en adelante.

En los medios digitales se recoge la repercusión producida por la manifestación:
“En Toulouse, la movilización social convocada por los sindicatos este jueves 18 de septiembre se desarrolló de forma pacífica. Los sindicatos hablan de 40.000 manifestantes y la Prefectura de 18.000. Se produjeron incidentes con un puñado de ultras que permanecieron en el lugar una hora después del final de la manifestación”.
“Las autoridades estimaron que había 18.000 manifestantes en Toulouse, mientras que la CGT declaró que eran 40.000. Antes de la marcha, los sindicatos esperaban 50.000 personas, el equivalente, según ellos, a las manifestaciones contra la reforma de las pensiones. A principios de 2023, los sindicatos contabilizaron hasta 150.000 manifestantes contra el retraso de la edad de jubilación en las calles de Toulouse, mientras que las autoridades registraron un máximo de 36.000.”
“El dispositivo policial ha sido muy importante este jueves, especialmente vigilante al final de la manifestación, cuando a menudo los ánimos se caldean en Toulouse. De hecho, hacia las 17:00, una hora después del final de la manifestación, cuando la gran mayoría de los participantes ya se habían marchado, la policía y la gendarmería utilizaron gases lacrimógenos en la parte baja de las avenidas Jean-Jaurès para dispersar a las pocas decenas de personas que se habían quedado en la zona para provocarles. Los transeúntes se vieron obligados a refugiarse en los comercios y restaurantes cercanos. El incidente concluyó menos de media hora después.”
“En Toulouse, la manifestación transcurrió con normalidad. Partiendo de Saint-Cyprien a las 14:00 horas, el cortejo se dirigió hacia el bulevar de Estrasburgo, Arnaud Bernard y Jeanne d'Arc, antes de dispersarse en los alrededores de la estación Jean Jaurès. «Una minoría de individuos violentos intentó perturbar el final de la jornada. Se destruyó una marquesina de autobús, se registraron tres incendios de contenedores de basura y se incendió parcialmente un vehículo», indicó la Prefectura.”
Afortunadamente he podido evitar las algaradas y el mogollón de la manifestación por lo que me doy por satisfecho si lo comparamos con los nubarrones con los que afrontaba el día.
El día finaliza y mañana toca mirar a las estrellas porque la idea es pasar el día en la Cité de L´Espace, a las afueras de Toulouse. Buenas noches.
Conclusiones que nos deja el día:
. Me ha sorprendido la cantidad de bicicletas que hay pululando por el centro de Toulouse (por no hablar de los dichosos patinetes). Como te descuides te pasan raudas por derecha e izquierda y menos mal que los conductores son prudentes porque el peatón está a merced de verse en algún accidente si no está pendiente de su alrededor.
. Como a todo producto tradicional y autóctono siempre le salen sucedáneos, el cassoulet y al aligot también tienen sus derivados. Como muestra un botón de los que daré buena cuenta cuando finalice este diario, a modo de fin de fiesta. Por si alguien se lo pregunta, sí, también han creado el cassoulet helado.

. Toulouse me ha parecido una ciudad muy fácil de pasear y ello influye en que hay muchas partes peatonales. Reúne los suficientes alicientes culturales como para dedicarle una escapada y la oferta al visitante es amplia y atractiva. No es muy turística que digamos y ello la hace más cómoda de sentir y disfrutar. Me ha gustado lo que he visto y me he dejado las suficientes cosas sin ver, voluntaria o involuntariamente, como para poder repetir en un futuro.
. La conclusión del día de hoy en cuanto a lo de viajar solo sería muy parecida a la de ayer porque, como no he parado un momento, tampoco he tenido una sensación o una necesidad de haberme faltado algo. Obviamente, echa uno de menos el compartir cada instante memorable pero sigue siendo llevadero. Hay aspectos en los que pensaba que podría tener problemas como disponibilidad de mesa para una persona para comer y cenar y por eso reservé pero ya he advertido que hay mucha gente en la misma situación y no te ponen mala cara porque ocupes una mesa de dos. También otro punto que he advertido es que al final se te escapan cosas de los sitios que visitas porque, indudablemente, cuatro ojos ven más que dos y en lo que no repara uno, se da cuenta el otro y ello complementa la experiencia. Y luego detalles menores como guardar las cosas del otro para ir al baño sin carga, turnarse a la hora de ir a pagar, solicitar información o la ya citada de echarse fotos. Son aspectos que están ahí y que hay que tener en cuenta.[/align]