Llegamos a Budapest un sábado de mediados de noviembre alrededor de las 17.00h. El vuelo de Ryanair llega puntual y sin incidencias. Viajamos con la maleta de cabina y nuestro mejor abrigo.
Una vez en el aeropuerto tienes varias opciones para llegar al centro de Budapest. Me consta que hay un autobús que es la opción más económica. Nosotros nos fuimos a un stand rojo llamado "MiniBud" que te lleva hasta tu hotel en una furgoneta compartida con otros viajeros. En la nuestra fuimos 5 personas incluidos nosotros. Pagamos 11.990 florines (unos 15,50€ por persona).

En el mismo aeropuerto aproveché para sacar dinero en un cajero con la Revoult. Quería llevar algunos florines en mano por si acaso. Ahora a toro pasado te diría que es del todo innecesario. No hace falta. En casi todas partes podrás pagar con tarjeta y también a menudo aceptan Euros. Es más probable que no acepten efectivo que no te acepten tarjeta, justo esto pasaba en el mercadillo navideño.
Reservé 5 noches en el hotel Eurostars Ambassador. Fue un total acierto, por comodidad y ubicación. Estaba en la zona que llaman Terezvaros. Al lado del metro Linea M1, parada Oktogon, en una calle perpendicular a la avenida Andrassy. Era una calle muy tranquila. Justo enfrente del hotel estaba la Embajada Española.
Me costó 620€ al cambio por 5 noches ( unos 125€/ noche)

Nosotros no lo sabíamos pero esa primera noche hariamos el descubrimiento que marcaría en gran medida este viaje: El restaurante Menza. Estaba muy cerca de nuestro hotel. Fuimos 4 de las 5 noches. Eso era un auténtico vicio. Me acuerdo de hasta el número de nuestros platos preferidos : 30 y 31. Calidad precio está genial. Raciones contundentes. No pedir más de un plato por persona.

Esa misma noche ya nos dimos cuenta de una afición que tienen en Hungría muy curiosa y que nosotros hemos bautizado como "Sirenismo". Por allí van las ambulancias y los coches de policía con las sirenas enchufadas a toda leche día y noche.