Salí de trabajar y fui a casa a coger las maletas para irnos en metro al aeropuerto. Estaba diluviando y nos costó llegar sin mojarnos. De hecho, no lo conseguimos. Llegamos al aeropuerto y estaba a reventar de gente. Una locura. La cola para el control de seguridad era infinita. Durante la tarde me habían ido mandando correos atrasando el vuelo. En el mostrador de facturación ya nos confirmaron que no sabían a qué hora saldríamos porque ya llevaba dos horas de retraso como mínimo. Al final salimos con 4 horas de retraso (veremos si hay indemnización o se escudan en las condiciones climatológicas). Llegamos a las 3:30 y allí nos estaba esperando el transfer que habíamos contratado. Nos llevó hasta nuestro apartamento en la Calle Florianska y a las 4:00 estábamos durmiendo.

