Volvimos a madrugar, pues teníamos por delante una larga jornada que finalizaría por la tarde con un vuelo hacia Hoi An. En esta ocasión, Tam Tam vino con nosotros. Y no tardó en comenzar a darnos todo tipo de explicaciones sobre la historia de Vietnam como necesario prolegómeno al origen de los túneles que íbamos a visitar, situados a unos 55 kilómetros de Ho Chi Minh, con una hora y media aproximadamente de recorrido en coche.
Breves datos sobre Vietnam.
La República Socialista de Vietnam es el país más oriental de la Península de Indochina y tiene frontera por el norte con China, con Laos por el noroeste y con Camboya por el suroeste, mientras que por el este tiene una extensa franja costera de más de 3.444 kilómetros, bañada en su mayor parte por el Mar de la China Meridional. Con una superficie de 331.210 Km2, su población supera los cien millones de habitantes, lo que le coloca en el puesto 16 del mundo. Su capital es Hanoi desde la reunificación del norte y el sur en 1976.

Durante más de un milenio, Vietnam formó parte del Imperio Chino, del cual se independizó en el año 939 tras la batalla de río Bach Dang, frente a la Bahía de Ha-Long. Posteriormente, durante varios siglos y bajo el reinado de diversas dinastías reales, se produjo una importante expansión territorial vietnamita por el Sudeste Asiático hasta que los franceses colonizaron la península Indochina en el siglo XIX, ocupando Vietnam en 1887. Tras un breve periodo de dominio japonés durante la II Guerra Mundial, Vietnam inició la Guerra de Indochina contra Francia, a la que derrotó y expulsó de su territorio en 1954. No obstante, el país quedó dividido en dos estados rivales, Vietnam del Norte y Vietnam del Sur, que enseguida iniciaron la Guerra de Vietnam, con el enfrentamiento entre los comunistas del norte y las tropas del sur, apoyadas por el ejército de los Estados Unidos, que había estado del lado francés en la guerra anterior y se oponía a lo que consideraba un incremento de la influencia china y soviética en la zona, considerando, además, su gran importancia geoestratégica.

La guerra terminó en 1976 con la victoria del Norte, lo que trajo como consecuencia la unificación del país bajo un gobierno de orientación socialista. Pese a que a día de hoy continúa el régimen de partido único, en 1986, se inició una reforma que supuso cierta asunción de la economía global, el establecimiento de relaciones diplomáticas con la mayor parte de estados del mundo, su apertura al turismo y el ingreso en el año 2007 en la Organización Mundial del Comercio. Durante el siglo XIX, su crecimiento económico ha sido uno de los más altos del mundo, reduciéndose notablemente el índice de pobreza de sus habitantes.
Túneles Cu Chi.
Se trata de un extenso sistema de túneles interconectados, situados en el distrito de Cu Chi, a unos 50 kilómetros de la ciudad de Ho Chi Minh, y que formaba parte de una red más amplia que cubría gran parte del país. Los túneles se empezaron a construir en 1945, con ocasión de la guerra de Indochina contra los franceses, pero fueron ampliados hasta sumar más de 200 km durante la Guerra de Vietnam, entre 1955 y 1975, contra las tropas del sur y sus aliados estadounidenses, siendo utilizados como base de operaciones por las guerrillas del Vietcong en la famosa Ofensiva del Tet, en 1968. Los túneles Cu Chi tienen una longitud de más de 40 kilómetros. Actualmente, se han convertido en una zona de museo y en una importante atracción turística.

Antes de llegar, Tam Tam nos mostró varias hojas plastificadas con explicaciones y gráficos tanto sobre los túneles como sobre la guerra contra los estadounidenses y las trágicas consecuencias de los bombardeos con napalm y Agente Naranja, que a estas alturas todavía continúa afectando a una parte de la población; también, incidió en las técnicas guerrilleras de los Vietcong, la manera en que se utilizaban los túneles y las terribles trampas que tendían a los soldados americanos.


Primero, pasamos por una zona de museo, en la que se exponen bombas, proyectiles y armas de todo tipo. Luego, ya en campo abierto, vimos tanques y otro armamento pesado. Pese a la presencia de numerosos turistas, el ambiente selvático ayudaba a la ambientación, y el canto de algunos pájaros completaba un escenario perfecto, recordando películas como “Apocalipsis Now”. La imaginación también influye en estas situaciones.


No tardaron en aparecer los túneles, perfectamente camuflados en el entorno y de tamaño muy pequeño, pues estaban destinados a los combatientes asiáticos, de menor envergadura que los occidentales, los cuales no podían meterse dentro. Así, los Vietcong se movían a sus anchas sin ser detectados, almacenando y trasladando material por los subterráneos, sorprendiendo a los americanos.


Caminamos por los senderos, viendo túneles, hospitales de campaña, comedores, zonas de almacenamiento de armas y también las trampas que ponían los vietnamitas a los soldados americanos. Además, es posible realizar diversas actividades, como meterse en los túneles, que han tenido que ser ensanchados un poco para que quepan los occidentales. Yo misma, que no abulto demasiado, pude comprobar lo estrecha que es la abertura.

Sin embargo, no todos los túneles pueden recorrerse, pues muchos han sido clausurados por el peligro real de sufrir accidentes en el interior. Los que quisimos, nos metimos en alguno de los que están habilitados, que son, lógicamente, los menos profundos y agobiantes. Aun así, se advierte de no hacerlo a las personas que padezcan claustrofobia o problemas respiratorios y cardiacos. Existen tramos en los que es necesario pasar agachados, incluso en cuclillas, si bien no me pareció ni mucho menos traumático.


Otra actividad que se paga aparte y que ninguno de nosotros realizó es disparar con fuego real en una galería de tiro. De hecho, se escuchan los disparos mientras recorres los alrededores, añadiendo un toque siniestro al itinerario. No es que haya peligro, pero no me resultó agradable y esa zona la pasé bastante deprisa.
Trampas, respiraderos, tamaño de un pie comparado con la entrada de un túnel…


Nosotros visitamos los túneles de Ben Dinh. Los hay también en otra zona, llamada Ben Duoc, más alejada y menos concurrida. Pero, vamos, que Ben Dinh tampoco estaba petado. En cualquier caso, los siete coincidimos en que la excursión nos resultó muy entretenida e interesante, sobre todo gracias a las explicaciones que nos iba facilitando nuestro guía. Si se va por libre, hay una visita guiada en inglés. También se pueden contratar tours en español desde Saigón.

Para amenizar el trayecto de regreso, Tam Tam continuó explicándonos muchas cosas de su país: tradiciones, fiestas, recetas de cocina, cómo tomar el té de flor de loto y sus beneficios, la bandeja de platos que se toman durante la celebración del último día del año lunar y los ritos que se siguen… Un montón de historias.
Y también intentó que aprendiésemos las letras, un vocabulario básico y los números en vietnamita. Nos repartió hojas plastificadas con los apuntes y tuvimos que recitar a viva voz las palabras. Fue realmente divertido. Aprendimos el saludo universal (Xin Chao), a dar las gracias (Cam On) y también a brindar (Mot, hai, ba, uong, que significa uno, dos, tres, bebe). En adelante lo utilizamos en todas las comidas y cenas.
Algunas hojas con las que Tam Tam intentaba enseñarnos cosas.

Igualmente comprendimos por qué los vietnamitas a veces hablan como lo hacen, con una especie de tono chillón que no significa que estén enojados sino que responde al acento de sus letras, cuya entonación concede a la palabra un significado u otro. Muy curioso. Lo mismo que nuestro idioma para ellos, que consideran muy difícil por las conjugaciones verbales, las concordancias de género y persona, los artículos, adjetivos y demás.
Tam Tam deseaba mejorar su español y aprovechaba cualquier ocasión para ampliar su vocabulario, preguntándonos cómo se decía esto o aquello, animándonos también a que le avisáramos de cualquier incorrección gramatical que pudiera cometer. Muy majo. Un buen guía y una buena persona.