Me reuní con mis amigas y, a las siete y media, el joven ayudante de Tam Tam ya nos estaba esperando en el lobby para llevarnos al lugar donde tomaríamos la cena sorpresa. Su español no era tan bueno como el de su jefe, pero se le entendía muy bien y nos quedamos pasmadas cuando nos aseguró que llevaba solo un mes estudiando español. ¿De verdad? No sé, no sé
.

Nos dijo que él iría en moto; para nosotras, llamó a un taxi. Menos mal. Un rato después, aparecimos en uno de los malecones del puerto, en el río Saigón. Nos apeamos del taxi para tomar unas fotos de los enormes barcos turísticos allí fondeados. Enseguida tomamos otro coche, que nos llevó hasta otro barco, el Indochina Queen, a bordo del cual íbamos a cenar mientras disfrutábamos de actuaciones en directo y de una travesía por el río, contemplando las vistas. La sorpresa no nos pareció mal.


Nos acomodamos en la mesa que teníamos reservada junto al balcón, en un comedor que estaba casi lleno, pero con un servicio ágil y competente, que trajo los platos sin que tuviésemos que esperar. En vez de escribirlo, prefiero poner la foto del menú que nos sirvieron y de los correspondientes platos. Estaba todo muy rico.

Entretanto, hubo actuaciones en directo, con música baile y música tradicionales. Fue agradable, pero me gustó menos que otro que vi el año pasado en Chiang Mai (Tailandia). De pronto, el barco empezó a moverse, los cristales de los balcones se abrieron y pudimos contemplar la espectacular estampa que ofrece la iluminación nocturna de Ho Chi Minh.





Hacía un pelín de fresco, pero nada que nos impidiera disfrutar del panorama desde la cubierta superior. Cruzamos varios puentes y vimos algunos de los edificios y rascacielos más emblemáticos de la ciudad, cuyas fachadas variaban constantemente de color en un impresionante espectáculo de luz.



Especialmente impactantes eran las variaciones en los colores de las luces de las fachadas de los edificios, que transformaban el panorama por completo de un momento a otro.



Muy chulo. Lo pasamos estupendamente bien. No nos esperábamos algo así en Vietnam. Supongo que también podrá recorrerse el río y ver las vistas de día en algún barco o ferry más barato y sin cena, aunque creo que vale la pena que sea por la noche.


