De nuevo en Ho Chi Minh, fuimos directamente a comer en un restaurante local otro menú degustación. En esta ocasión, tomamos verduras con pan de gambas, rollitos de primavera vietnamitas, arroz pegajoso amarillo, pescado, ensalada con salmón, pollo, una especie de brochetas con salsa de soja y la tradicional fruta de postre. De nuevo, todo nos pareció muy rico. Tal como esperábamos, nos estaba gustando mucho la comida en Vietnam. En cuanto al picante, había para todos los gustos; si no te agrada, mejor recelar por anticipado de las salsas verdes o rojas. Una de mis amigas era la encargada de probarlas para el resto

A continuación, hicimos una visita guiada a la ciudad, de la que ya habíamos visto bastante, tanto a pie como en la van. Tam Tam nos preguntó si preferíamos dar prioridad al tema de la guerra (viendo detenidamente el War Remnants Museum, Museo de los Vestigios de la Guerra) o si nos centrábamos en recorrer el centro, por lo cual nos decantamos. Aparte del paseo urbano en sí, los principales lugares que vimos fueron los siguientes:
Palacio de la Reunificación.
Es uno de los edificios históricos de la ciudad. Construido por los franceses entre 1868 y 1871, recibió el nombre de Dinh Norodom en honor del entonces rey de Camboya. Fue ocupado por los japoneses durante la II Guerra Mundial, a cuyo fin volvió a ser oficina colonial de los franceses hasta su derrota y salida del país en 1954. Al año siguiente, se convirtió en la residencia del Presidente de Vietnam del Sur con el nombre de Palacio de la Independencia. En 1962, gran parte del edificio fue destruido por un bombardeo llevado a cabo por dos pilotos disidentes de la Fuerza Aérea de Vietnam del Sur. Su reconstrucción finalizó en 1966, continuando con su función de Palacio Presidencial hasta el 30 de abril de 1975, cuando un tanque del ejército de Vietnam del Norte derribó la puerta principal, poniendo fin a la Guerra de Vietnam. En adelante, pasó a llamarse Palacio de la Reunificación. No visitamos el interior.

Basílica de Notre Dame.
Construida en 1863 por colonos franceses, que utilizaron el ladrillo como material. Posee dos torres de 58 metros de altura y su estilo es neorrománico. Está situada en una amplia plaza que cuenta con una escultura de mármol blanco de la Virgen de la Paz. Lo malo es que poco pudimos distinguir del edificio, ya que actualmente se halla en proceso de restauración, totalmente cubierta por andamios. Los alrededores están repletos de vendedores que ofrecen sus mercancías, entre las que destacan las obras de papiroflexia, uno de los regalos bonitos y baratos que pueden traerse de Vietnam.



Ho Chi Minh City Book Street (la calle de los libreros).
Muy cerca, se encuentra esta calle peatonal, en la que, pese a ser de corta longitud y estar muy concurrida, se disfruta de un rato de gratificante paz, al margen de coches y motos.


Cuenta con esculturas, farolillos, jardineras y bancos, pero sobre todo está repleta a ambos lados de librerías, respondiendo a la antigua estructura gremial de las calles vietnamitas. Merece la pena echar un vistazo.

Oficina Central de Correos.
A unos pasos, frente a la Catedral, se encuentra otro de los lugares históricos de Saigón y el que muchos consideran como su edificio más bonito. Fue construido a finales del siglo XIX con diseño de Gustave Eiffel.

Su arquitectura exterior resulta reconocible e imponente por sus formar y sus proporciones, que aúnan influencias góticas, renacentistas y francesas. La fachada presenta colores crema y amarillo en contraste con el verde de ventanas y contraventanas. El edificio es tan largo que la única manera de tomar una foto completa de la fachada es cruzar al otro lado de la plaza.

No hay que irse sin pasar al interior, que cuenta con una espectacular bóveda central, apoyada en capiteles y pilares, que recuerda a una estación de tren de finales del siglo XIX. Presidido por la imagen de Ho Chi Minh, destacan también el suelo y las paredes, con murales, mapas antiguos, así como los mostradores y cabinas, donde se pueden comprar sellos y enviar postales. Aquí tampoco faltaba el árbol de Navidad.


Antiguo Ayuntamiento.
Actualmente es la sede del Comité Popular de la Ciudad. Su arquitectura de estilo colonial francés, con fachada pintada de blanco y crema, resulta espectacular. También colabora su ubicación, en el Bulevar Nguyen Hue.


Teatro Municipal (Opera de Saigón).
Como muchos de los edificios destacados de esta zona, fue construido durante la época colonial francesa, en 1897, con una capacidad de 800 personas sentadas. Se utilizó como Cámara Baja de Vietnam de Sur desde 1956 hasta 1975, cuando recuperó su función inicial. El edificio fue restaurado en 1995 de acuerdo con su diseño original.

Bitexco Skydeck Saigón: mirador.
Para finalizar el recorrido, nos dirigimos hacia la Bitexco Financial Tower, el segundo rascacielos más alto de Saigón, que tiene instalado en su piso 49 un mirador circular (Bitexco Skydeck Saigón) en 360 grados que ofrece unas vistas fabulosas de la ciudad a más de 170 metros de altura. Tras abonar los 160.000 VND de la entrada (con el descuento para seniors), un ascensor ultrarrápido nos trasladó a la zona acristalada interior.
La torre vista desde la Oficina de Correos y billete de acceso.


Hay también un mirador exterior, cuyo acceso estaba cerrado en aquellos momentos. Ignoro si es que está fuera de servicio o si se debía a alguna causa puntual.
La Bitexco Financial Tower la habíamos contemplado iluminada la noche anterior desde el barco. Es la del centro, en negro, y se puede apreciar el mirador exterior que estaba cerrado la tarde que fuimos.


Pese a que afectaba un poco a la luminosidad, la falta de sol ayudó a que las vistas panorámicas resultasen casi perfectas, pues nos libramos de los reflejos que suelen ser tan molestos a la hora de hacer fotos, aunque el cristal siempre distorsiona. Estuvimos allí un buen rato, intentando reconocer todo lo que habíamos visto durante los días anteriores. En primer lugar, reconocimos el puerto donde subimos al barco para cenar y el perfil de rascacielos que vimos iluminados. De día, no impacta tanto.



Siguiendo el recorrido circular, divisamos la parte alta del río, en cuya orilla contraria pudimos divisar un aspecto diferente de la ciudad, con un montón de casas bajas entre las incipientes moles de algún que otro edificio moderno.



Continuamos hacia nuestra derecha, acercándonos a la zona del centro urbano por donde nos habíamos movido, hasta descubrir la imagen sorprendente que ofrece el Mercado Ben Thanh, con su inmensa maraña de tejados rojos. Desde lo alto se aprecia más si cabe lo enorme que es.



Y también nos fijamos en el enorme edificio del antiguo Ayuntamiento y las calles y avenidas en torno a la Oficina de Correos, y también localizamos la Catedral, aunque tapada por otras casas. Cada cual juzgará si merece o no la pena pagar la entrada. Por mi parte, no me arrepentí, sobre todo teniendo en cuenta el precio, si bien advierto que soy muy friki de los miradores y las vistas panorámicas.


De camino al aeropuerto.
Nuestra estancia en Ho Chi Minh (Saigón) llegaba a su fin. Teníamos que trasladarnos al aeropuerto para tomar un vuelo que nos llevaría a Danang y de allí a Hoi An, una de las escalas más esperadas de nuestro viaje. Por el camino, volvimos a fijarnos en las miles de motos y sus peripecias, en los vendedores, en las tiendas y… en los carteles del régimen, que parecen multiplicarse en el trayecto hacia el aeropuerto, sustituyendo a los luminosos publicitarios que atiborran el centro de la ciudad.
