Por fin llega el día de partida, llegamos al aeropuerto para facturar lo antes posible, Finnair abre mostradores con dos horas y media, desayuno tranquilo y hacia la puerta de embarque.
El primer vuelo Madrid-Helsinki lo opera Iberia el vuelo fue muy tranquilo, cuatro horas y un zumo de naranja después aterrizábamos en la capital finesa. Creo que han ampliado bastante el aeropuerto o al menos yo lo recordaba más pequeño de vuelos anteriores. Tenemos una escala de 2h y aunque tenemos que ir de una punta a otra y pasar el control de pasaportes, nos da tiempo sin problemas, incluso a tomarnos un café.
A la hora programada se abre el embarque y todo fluye rápido y ordenado, como “echo de menos” esos embarques de Egipto el año pasado que parecían mas el asalto al Palacio de Invierno que el acceso a un avión,
Los asientos de turistas premium tienen un espacio muy cómodo que para vuelos tan largos unido a que los años van pasando factura, empieza a ser casi cuestión de supervivencia. La pantalla individual de 13´´, una buena selección de películas y en lugar de la típica almohadita un collarín acolchado de lo más cómodo. Bien pertrechados ya estamos preparados para las próximas 12h de vuelo.
Al poco de despegar, nos sirven la comida, nada del otro mundo, pero si correcta.
Siguiendo el mapa de vuelo se ven perfectamente las restricciones de espacios aéreos actuales, bajando hasta Turquía, cruzando toda Asia central y China, era casi una Ruta de la seda aérea; entre película y película, alguna cabezada y un flojito desayuno ya estábamos en Seúl.
En el control de pasaportes, foto y huellas, además hay que presentar la arrived-card que se puede hacer 3 días antes del viaje por internet o bien rellenar insitu el típico papelito de siempre; en elavión no nos lo dieron, si no lo tienes en la zona de control en la parte derecha hay una mesa en la que los tienen.
La recogida de equipajes muy rápida. Cambiamos algo de dinero, el cambio 1550 era bueno.
El siguiente paso era comprar la SIM, hay varias tiendas en la zona del Hall F, nuestro viaje era de 24 días por los tuvimos que comprar la tarjeta de 30 días, ya que paraban de 20 a 30, fueron 35€ y nos regalaron la T-money. Funcionó de maravilla todo el viaje.
Ahora tocaba ir hasta la ciudad, nos decantamos por el AREX express, la entrada está justo enfrente de la zona D, el precio por persona fueron 15.000 W, los billetes se sacan en las máquinas y se puede pagar en efectivo o con tarjeta, en el billete se indica en número de vagón y el número de asiento, en unos 45 minutos se llega a Seoul station. Desde la estación central hay conexión con las líneas 1 y 4 de metro, a nosotros la 4 nos venía genial ya que nuestro hotel estaba a sólo una estación.
Hay que tener en cuenta que las conexiones en el metro son muy largas y en la mayoría de los casos con unos buenos tramos de escalera lo que las puede hacer complicadas con las maletas.
Unos 10 minutos estábamos en nuestro hotel L´escape está muy bien situado la estación de metros Hoehyeon (linea4), está literalmente en la puerta, y Meyeongdong está a una estación. No es un hotel barato, fueron 175€ con desayuno, pero la relación calidad precio es muy buena y el desayuno fantástico.
Dejamos las cosas en la habitación, ducha y aunque estábamos molidos empezamos a movernos para aguantar y sobrellevar el jet lag lo mejor posible.
El mercado Namdaeum fue nuestro destino ya que lo tenemos justo al lado, apenas dos calles; creo que es de lo poco que me decepcionó del país, por lo que había leído mis expectativas estaban altas, pero no se cumplieron me pareció una sucesión de tiendas de ropa, complementos, algo de comida y poco más, sin un especial atractivo al menos para mí.
Tras un buen rato de pateo, el cansancio empezaba a hacer de las suyas, cenamos algo rápido y nos fuimos al hotel a dormir.