DÍA 1.
El primer día consiste en volar de Madrid a Luxor, saliendo con dos horas de retraso. Al llegar al aeropuerto de Luxor, estaba esperándonos uno de los coordinadores del viaje del receptivo local “Vamos travel”, que en un aceptable castellano nos pidió los pasaportes, nos indicó el autobús en el que montar en función del barco asignado y salimos al exterior, donde otro compañero del anterior, nos vendió e instaló la tarjeta SIM sin llamadas, por 20 euros, creo que eran 20 gigas, con lo que comprando una y compartiendo datos tuvimos más que de sobra y funcionó perfectamente durante todo el viaje.
Tardamos 20 minutos en llegar a nuestro barco (para llegar a él, tuvimos que atravesar cuatro barcos atracados antes del nuestro) y para nuestra sorpresa y a pesar del retraso nos permitieron a todo el grupo, cenar en el restaurante nuestro primer buffet libre. Allí se presentó mesa por mesa, el que sería nuestro guía en el crucero y en El Cairo, nos contó un poco por encima el plan del día siguiente y nos emplazó al desayuno.
DÍA 2. PRIMER DÍA DEL CRUCERO
Desayuno a las 05:00 am
Salida a las 06:00 am, transporte en autobús hasta el valle de los Reyes de unos 20-25 minutos, durante el trayecto el guía nos va instruyendo de lo que vamos a ver
El Valle de los Reyes, (precio 750 libras egipcias). Patrimonio de la humanidad, aquí están la mayoría de las tumbas de los faraones pertenecientes al imperio nuevo.

Tras pasar el primero de los incontables tornos y controles de seguridad que pasaremos a lo largo del viaje, montamos en una especie de trenecito que nos acerca hasta la entrada al recinto.
La primera visita es un poco abrumadora por todas las explicaciones del guía, sin ser muy consciente de lo que estás viendo, y que después del viaje me supo mejor que en el propio momento. Con la entrada tienes derecho a visitar tres de las tumbas del complejo.
Así va a ser la dinámica del viaje, llegamos a un lugar en el que nos da las explicaciones pertinentes y después deja tiempo libre para las fotos. En las tumbas, el guía no entró con nosotros, ya que a pesar de ser muy temprano empieza a haber gente y el acceso a las tumbas es estrecho y no se puede parar ya que bloqueas el acceso.
La primera tumba que visitamos es la de Ramses IV, aquí fuimos todos juntos debido a que es una de las mejor conservadas. después de dejarnos nuestros 15-20 minutos para bajar y visitarla, el guía nos recomendó tres tumbas más y cada uno escogió las dos que más le interesaron, la tumba de Tutankamon es aparte, aunque el guía no nos la recomendó por el coste (700 libras) y por lo poco que podía aportar.


Nosotros escogimos en segundo lugar la tumba de Ramses III, otra tumba de las más grandes y con pinturas y bajorrelieves muy bien conservados.


Y para la última escogimos la tumba de Merenptah, que alberga los restos de la tapa del sarcófago de granito del cuarto faraón de la dinastía XIX.

Reunión en el punto acordado y vemos como las colas se han multiplicado con la llegada de los turistas chinos. Nos ha gustado la visita, es bonita la experiencia de poder entrar en la tumba de un faraón, e imaginarse como tuvo que ser en todo su esplendor.
Trenecito hasta el autobús, pasar por delante de todas las tiendas y vendedores (lo que se repetirá en cada templo o visita que hagamos) y traslado al Templo de Hatshepsut, (precio 440 LE). Templo excavado en la roca con varias terrazas. Dedicado a la reina Hatshepsut, primera mujer faraón. Después de las explicaciones, tiempo suficiente para visitarlo.


Volvemos al autobús y mientras vamos de camino al templo de Luxor, paramos cinco minutos para hacer unas fotos a los colosos de Mnemon, gigantescas estatuas de 18 metros de altura y más de 3.500 años de antigüedad.

Templo de Luxor, con sus característicos bloques de piedra arenisca, (precio 500 LE), a mí fue el templo que más me gustó de todos.
Visita guiada por el templo y tiempo de sobra para pasear por sus estancias y observar sus grabados y jeroglíficos.


Nos acercamos a ver la avenida de las esfinges que conecta el Templo de Luxor con el de Karnak en un recorrido de casi tres kilómetros, con más de mil esfinges y estatuas de carneros. Estuvimos una hora haciendo esta visita.



Es el turno del templo de Karnak, patrimonio de la humanidad, uno de los imprescindibles (precio, 600 LE), según nos contó nuestro cicerone, éste fue el principal recinto de culto del Imperio Nuevo en Egipto, dedicado al Dios Amón. Su sala hipóstila, con 134 columnas, es espectacular.



Este templo es bastante más grande que el de Luxor y entre las explicaciones y el tiempo que tuvimos para ir a nuestro aire y sacar fotos, estuvimos una hora y media más o menos.
Y tras esta visita, ponemos fin a un día intenso y largo en desplazamientos, tumbas y templos. Al ir en grupo se va a otro ritmo. Volvimos al barco, pasamos el resto del día comiendo, descansando, y charlando con los compañeros sobre lo visto, mientras navegábamos por el Nilo.
