Domingo 28 de septiembre
Hoy toca madrugar un poco más.
A las 6 y media de la mañana una luz más pálida, más suave envuelve la explanada de las Pirámides.
En la terraza solitaria el buffet ya está abierto y nos da tiempo a desayunar un poco mientras contemplamos el nuevo despertar del magnífico pasado.

A las 7 en punto, en el vestíbulo del hotel conocemos a Hasim. Tiene 21 años, estudia tercero de turismo , habla muy bien español y nos recuerda a nuestro nieto.
Con él vamos a hacer la excursión a El Fayum. La contraté desde casa con GetYourGuide y de nuevo quedamos totalmente satisfechos con sus servicios. La empresa local era Emo Tours y tanto Hasim como el chofer que nos acompañó vivían en Giza cerca de nuestro hotel y fueron unos buenos compañeros de viaje.
Enseguida empezamos la ruta hacia el Sur-Suroeste, hacia el desierto, dejando atrás el Nilo y el caos de El Cairo.
La carretera está en muy buenas condiciones. Al salir del barrio de las Pirámides se ven muchas construcciones de un nuevo Cairo. Y en menos de una hora ya estamos viajando junto al enorme lago que da la vida al
OASIS de EL FAYUM -
Donde las doradas arenas del desierto se vuelven verdes intensos y llenos de vida. Circulamos un rato junto al lago y junto a las espléndidas palmeras del oasis. También aquí se ven nuevas construcciones de casas y hoteles que indican una economía creciente mezclada con un relajante ambiente rural.
La primera parada que pedimos especialmente fue el
PUEBLO de TUNIS -
Debido a nuestro oficio nos interesaba mucho conocer la cerámica que se hace en Tunis, heredera de la ceramista suiza que se instaló hace años en el pueblo y transmitió sus conocimientos a la gente local, en especial a las mujeres.

El pueblo estaba aún medio dormido. Pero, gracias al interés de nuestros acompañantes, pudimos visitar el pequeño y pulcro taller de la joven ceramista que nos atendió muy amable y nos habló del buen ambiente cerámico del pueblo. Pudimos comprobar con alegría que la semilla de la ceramista suiza ha dado excelentes frutos.
Quedamos encantados con la visita y con las relajantes imágenes que nos regaló el pequeño pueblo de Tunis.

Hasim compró deliciosos falafels en un puesto callejero y nos vamos hasta el pequeño lago mágico al borde del desierto para desayunar en un típico merendero rodeado de arena y de las construcciones tradicionales.


Aquí cambiamos el coche por un todo terreno y dejamos la carretera para empezar a circular por la arena. El nuevo chofer, habitante del desierto, disfruta inventando caminos y subiendo y bajando por entre las dunas doradas.
Al poco rato llegamos a un nuevo objetivo
WADI el HITAN -
El llamado Valle de las Ballenas. Lo que parece un espejismo son esqueletos auténticos de animales de hace millones de años que se han guardado protegidos por las arenas del desierto egipcio.
El paisaje es precioso. Rocas erosionadas de formas sugerentes aparecen entre las doradas arenas.


Primero visitamos el Museo de los Fósiles. En el nuevo recinto pudimos admirar el gran y perfecto esqueleto y a su alrededor una didáctica e interesante exposición de fósiles y pequeños esqueletos. También se puede ver un documental sobre la historia del Valle.


Y después, el camino sobre la arena. Andando de uno a otro esqueleto bajo la luz intensa y rodeados del magnífico paisaje. Está muy bien indicado y lo más visitable son 7 restos animales que no precisan de una gran caminata y en una hora se ven tranquilamente.




Vuelta al coche y, entre canciones locales, camino de arena hasta
WADI el RAYAN -
El lago mágico como lo llaman los locales que debido a sus dos niveles desiguales, da origen a la mayor cascada de Egipto.
Primero el coche nos sube por la arena hasta el borde del acantilado para ver la panorámica de vértigo. Aguas azules entre doradas arenas.


Después bajamos hasta llegar al lado de la cascada para tomar las típicas fotos y contemplar las abundantes aguas que saltan sin parar salpicando el árido paisaje.
Aquí hay un grupo de casas construidas con el peculiar estilo tradicional de la zona. También una curiosa mezquita, un palomar y tiendas donde conocer y comprar la interesante artesanía local.


Empieza el viaje de regreso. Circulando por la arena hasta el punto donde hemos dejado el coche.
Y ahora una deliciosa comida dentro de la haima de colores compartiendo con Hasim interesantes impresiones sobre Egipto.
Y ya carretera de asfalto. Rumbo a El Cairo. Bajo una preciosa luz de tarde y muy satisfechos con la excursión a El Fayum.
Una hora de camino. Pasamos junto a la nueva entrada de las Pirámides. Pasamos bajo la inmensa Keops. Y llegamos al entrañable callejón del hotel Hayat. Despedida afectuosa de nuestros acompañantes frente a la entrada del hotel.

La ya familiar habitación nos recibe bañada con la dorada luz del ocaso. Y desde la ventana vemos oscurecer lentamente la cercana Pirámide de Kefren.


A las 8 subimos de nuevo a la terraza. Cena tranquila y hoy espectáculo de luz y sonido que, la verdad, no aporta gran cosa a la grandeza del espacio. Tal vez está pensado para verlo más de cerca pero nosotros ya no necesitamos más que las fantásticas imágenes que nos está regalando la ancestral explanada de Giza.


Y otro buen descanso bajo la protección de la cercana Esfinge.