Lunes 29 de septiembre
Como cada día resulta muy fácil levantarse y pegarse a la ventana disfrutando del maravilloso espectáculo.

En la terraza desayunamos envueltos en el aire limpio y fresco de la mañana. Desayuno sencillo pero suficiente. El personal del hotel se mueve sonriente y atento, orgulloso por compartir todos los días su fantástica terraza con gentes venidas de todas partes.
A las 8 y media nos recoge Atif, el chófer del hotel. Callado y correcto que se adapta sin problemas a nuestros planes del día.
Salimos bastante rápido del caos de El cairo. Hacia el Sur, junto a un canal del Nilo por una carretera muy barroca y llena de vida.
Enseguida el paisaje se vuelve más rural y ordenado. Estamos en
SAQQARA -
La gran Necrópolis de las Antiguas Dinastías. De cuando la capital del Imperio estaba en Menfis. Ahora un impresionante espacio que sugiere mucho más de lo que muestra.

Montones y montones de piedras en orden y desorden que habla de tiempos muy muy lejanos. Llegamos a la magnífica y pionera
PIRÁMIDE de ZOSER -
El más antiguo monumento del que conocemos el nombre de su creador. Imhotep con su idea de superponer mastabas nos dejó esta indestructible maravilla.
Entramos en el recinto con nuestra Cairo Pass y caminamos despacio por los alrededores de la Pirámide.


Subir y bajar. Entrar y salir por agujeros y escaleras. Perdidos, sorprendidos, buscando puntos de referencia.


Luz intensa y temperatura agradable. Cielo y piedras. Geometrías derruidas. El encanto de la imperfección de unas perfectas ruinas.
PIRÁMIDE de UNAS -
Cerca de la Pirámide de Zoser. Por fuera tan solo un montón de piedras desordenadas. Por dentro el angosto pasillo hasta la cámara del sarcófagio con sus paredes llenas de perfectas estrellas y con los signos mágicos de los textos de las pirámides.
Visita fácil y muy interesante.



Después de un buen rato de contemplar, fotografiar piedras y camellos y andar sin rumbo, volvemos al parking y Atif nos lleva a la zona de las Mastabas.
Y entramos en
LA MASTABA de KAGEMNI -
La Mastaba o tumba de Kagemni, el visir del Faraón Teti II.


Y es aquí donde realmente disfrutamos con los fantásticos relieves de sus paredes. Con tantas y tantas historias delicada y repetidamente explicadas. Sugerentes colores rojizos gastados por los años y los trazos de las figuras rayando la perfección.
LA MASTABA de MERERUKA -
La pared larga y austera. La estrecha puerta que esconde la gran y lujosa Mastaba de Mereruka, ministro, yerno y visir del Faraón Teti cuya Pirámide se encuentra enfrente.



Mastaba para Mereruka, su mujer y sus dos hijos. Tiene muchas cámaras bellamente decoradas con escenas de la vida del antiguo Egipto. Y en una de las salas su estatua impasible vigilando el paso de los siglos.
MASTABA de NIKAUISESI -
Pequeña y casi escondida entrada y con otra colección de perfectos relieves policromados en sus paredes.

Las visitas a las mastabas resultaron una muy buena experiencia. Calma, pocos visitantes y mucho tiempo para asimilar los perfectos trabajos de los artistas del Antiguo Egipto.
PIRÁMIDE de TETI -
Justo frente a la Mastaba de Mereruka. Otro enorme montón de piedras y un largo pasillo hasta el corazón de la ruina.
Parecida a la de Unas pero un poco más grande. El pasillo desciende hasta la cámara del gran sarcófago de basalto rodeado de los perfectos relieves en las paredes.

Ha pasado la mañana sin darnos cuenta.
Aún le pedimos a Atif que nos lleve al parking del Serapeum. La enorme Necrópolis donde se enterraban los toros sagrados o Apis. Aquí todo es enorme. Las bóvedas, los pasillos, los sarcófagos. Todo para acompañar a los grandes animales.
Nosotros estamos ya un poco cansados y no estuvimos mucho tiempo en el Serapeum.
Vamos por la última visita
MUSEO de IMHOTEP -
Un nuevo y agradable pequeño museo con todos los servicios habituales y donde visitar muchos objetos procedentes de la Necrópolis de Saqqara de una forma muy amena y didáctica.
Por supuesto hay una sala dedicada a los logros arquitectónicos del gran arquitecto. Pequeñas y grandes esculturas del Imperio Antiguo, cerámicas, alabastros y pequeñas momias de animales.


También hay una sala donde ver un interesante cortometraje con mucha historia de Saqqara.
Ahora ya es muy tarde. Atif tiene hambre y nosotros también.
Justo frente a la entrada del recinto de Menfis, degustamos una comida ligera. Coca cola fresquita y deliciosos falafels recién hechos. Suficiente para recuperar fuerzas para visitar el pequeño recinto de
MENFIS -
Lo poco que queda de la famosa capital del Bajo Egipto durante el Antiguo Imperio se visita en poco tiempo.
Damos la vuelta alrededor del Gran Megalómano que descansa orgulloso dejándose contemplar por los continuos visitantes.


En el exterior, la pequeña y perfecta Esfinge y la estatua de Ramsés.
Dejamos los escasos restos de la ciudad esparcidos en un agradable espacio y volvemos al coche para acabar las visitas del día.
Viajamos hasta
DASHUR -
Dejamos los verdes que rodean Menfis y volvemos al desierto.
Ya el sol está muy bajo y la luz intensa de tarde le da un aire sobrecogedor al gran espacio vacío que rodea la
PIRÁMIDE ROJA -
Nos quedamos un buen rato contemplando la enorme masa pétrea con una sensación de vértigo solo de pensar en subir la escalera que lleva al pequeño agujero de la entrada.
Tenemos claro que esto no es para nosotros.

Muy cerca encontramos la
PIRÁMIDE BLANCA o PIRÁMIDE ACODADA -
El misterioso encanto de la corrección de un defecto le da toda su personalidad a esta curiosa Pirámide. Construida por Snefru, padre de Keops, se encuentra solitaria entre las doradas arenas. Conserva parte del revestimiento de blanca piedra caliza en su base y unas enormes y fotogénicas heridas en sus aristas.

Soledad, inmensidad y silencios envuelven la extraña y antigua pirámide.
Buen final de las visitas del día.
El viaje de regreso se hace largo poque a esta hora el tráfico de El Cairo es muy intenso.
Circulamos despacio y esto nos permite disfrutar de impagables escenas de la vida cotidiana de los egipcios.
Hasta llegar otra vez a nuestro entrañable rincón frente a las Pirámides.
Descanso junto a la ventana viendo morir el día.
Y tranquila cena en la terraza.
Frente a nosotros el ya familiar y querido espacio. A nuestras espaldas un numeroso grupo de gente del barrio aplaudiendo con pasión el partido de futbol en la enorme pantalla del televisor.
Nos sentimos como en casa frente a las Pirámides de Giza.