Datos de la etapa:
Altitud ganada: 9 m
Ascenso total del día: 597 m
Descenso total del día: 589 m
Altitud máxima: 2855 m
Distancia recorrida: 12.9 km
Tiempo: 4h 30m
Teníamos reservados billetes en el primer vuelo a Lukla, bien tempranito, a las 6. Hay 3 compañías que vuelan a Lukla: Tara Air, Sita Air y Summit Air, y teníamos billete con la primera. Los habíamos reservado a través de la agencia con bastante antelación para asegurarnos de volar desde Katmandú y no Ramechap. Es muy recomendable intentar reservar el primer vuelo de la mañana, porque los retrasos son muy comunes y como a Lukla solo se puede volar por la mañana por las nubes y el viento que suele haber por la tarde, si estás en el primer vuelo tienes muchas más probabilidades de llegar a Lukla ese día. Lo único malo es el madrugón… A las 4:30 nos recogió el guía en el hotel y en 15 minutos estábamos en el aeropuerto, y resulta que no habían ni abierto todavía, aunque no éramos los primeros. Hicimos cola fuera para entrar en cuanto abrieran las puertas a las 5, y mientras nos comimos (sin muchas ganas) el desayuno que nos habían dado en una cajita en el hotel. El check in es un poco (muy) caótico y llega a ser estresante. El peso está muy controlado porque son aviones muy pequeños de poca capacidad que además suelen llevar bastante cargo, así que solo teníamos 15kg por persona, 10 facturados y 5 de mano. Tuvimos que pagar un poco de exceso de equipaje pero afortunadamente no es muy caro (140 rupias por kg).
Había oído todo tipo de historias de gente que se queda tirada en Ramechap durante días porque se acumulan los retrasos y acaban teniendo que pagar un helicóptero para poder empezar el trek, pero tuvimos muchísima suerte porque nuestro vuelo salió con solo media hora de retraso y poco después de las 7 ya estábamos en Lukla. El vuelo fue bastante tranquilo, viendo amanecer desde el avión. El lado bueno para volar hacia Lukla es el izquierdo, porque tienes vistas de las montañas, pero el avión es tan diminuto que es difícil coger buen asiento si no estás muy avispado. Nosotros tuvimos que conformarnos con ir en el lado derecho, y no vimos mucha montaña. Los aviones de Tara Air no tienen mucha separación física entre la cabina de los pilotos y el resto del avión, y la gente que estaba sentada en las primeras filas no se cortó un pelo en meter las cámaras hasta el fondo, sobre todo durante el aterrizaje. Los pilotos tienen que estar hasta el moño de los turistas y sus cámaras. A la vuelta volvimos con Summit Air en un avión un pelín más grande y conseguimos sentarnos en el lado derecho, que es el bueno a la vuelta, y en primera fila, pero fue un poco decepcionante porque las vistas no son tan buenas (vas dejando las montañas atrás) y además los aviones de Summit Air sí tienen la cabina separada así que no puedes ver mucho. Conclusión: intentad coger asiento de ventana en el lado izquierda al volar a Lukla, y si queréis la experiencia completa, volad con Tara Air.

Ansias
El aeropuerto Tenzing-Hillary de Lukla tiene fama de ser el más peligroso del mundo. La pista es muy cortita, de solo 537 metros, y para compensar tiene una pendiente del 12%: los aviones aterrizan “cuesta arriba” y se ayudan de la pendiente para frenar el avión, y lo contrario al despegar. La pista está flanqueada por una montaña en un extremo y una caída vertical de 600 m en el otro, así que realmente hay cero margen de error y solo los pilotos más expertos está autorizados a aterrizar y despegar en Lukla. Y para hacerlo más interesante, el vuelo en sí muchas veces es movidito y con muchas turbulencias, así que en general la mayoría de los que vuelan a Luklan lo hacen con un pelín de miedo. En nuestro caso el vuelo fue muy tranquilo (otro punto a favor de volar a primera hora, antes de que caliente el sol para minimizar las turbulencias) y lo de aterrizar en Lukla nos hacía bastante ilusión, así que estábamos de lo más emocionados. Desde nuestro asiento no pudimos apreciar bien el aterrizaje, pero los que estaba en primera fila pudieron ver cómo se acercaba la pista (y la montaña que había detrás) a través de la ventana de la cabina. Desde luego, es toda una experiencia.

Aeropuerto Tenzing-Hillary en Lukla
Ya en Lukla y con las mochilas en la espalda conocimos a Probin, que sería nuestro porter durante el trek, y los 4 nos fuimos directos al comedor de uno de los lodges más populares de Lukla, The Nest, para desayunar. Era muy pronto y teníamos todo el día para llegar a Monjo, así que aprovechamos para desayunar en condiciones y entrar en calor, porque el contraste de temperatura con Katmandú a esas horas de la mañana era importante.

El aeropuerto de Lukla está encajonado entre esas montañas, así que os podéis imaginar lo interesante que es el aterrizaje
El trek del primer día es muy sencillo. La inmensa mayoría de los grupos, y muchos trekkers que van por libre, terminan el día en Phakding, que es un pueblo bastante grande con muchos lodges. Esto es en parte porque a veces los vuelos van con tanto retraso que hay quien no empieza a andar hasta las 2 de la tarde, pero Phakding está a poco más de 2 horas de Lukla y nosotros queríamos avanzar un poco más aprovechando que se había dado tan bien el vuelo. Esta parte baja del valle que veríamos en los dos primeros días es muy diferente al resto del trek. Hay pueblos donde vive gente de verdad, no sólo lodges para los trekkers, templos, estupas, árboles, oxígeno en el aire… No lo sabíamos todavía, pero tres semanas y pico más tarde al volver a recorrer este tramo apreciaríamos mucho la diferencia.



Estupas, manis y prayer wheels por todas partes
Después de recorrer la calle principal de Lukla, llena de tiendas para compras de última hora, llegas al primer control. Aquí es donde se pueden comprar los permisos de trekking, que en nuestro caso gestionó completamente el guía. En este trek vimos que había muchos menos puntos de control que en el Annapurna Circuit, y además el guía cuando enseñaba los permisos no tenía que enseñar también nuestros pasaportes, al contrario de lo que pasa en el AC. Ya con los permisos en la mochila empezamos la ruta de verdad. El camino empieza con un descenso suave (que el último día, cuando se convirtió en ascenso, no nos parecería tan suave) hasta Phakding, atravesando varios pueblos y siguiendo el valle del río Dhudh Kosi que nos llevaría hasta Namche. En poco más de dos horas estábamos en Phakding, donde paramos para comer. Primer Dal Bhat del viaje para mí, en un restaurante/lodge llamado Sunrise Hotel, en un jardín muy mono al solecito bien a gusto. Coincidió que esos días había una carrera, la Everest Trail Race, y la etapa de ese día terminaba en Phakding justo en frente del restaurante donde paramos a comer. Aproveché para charlar con los organizadores que estaban allí esperando a los corredores, y resulta que estaba organizada por una empresa española.


El camino va siguiendo el curso del río, atravesando varios pueblos

Benkar waterfall


Phakding
A partir de Phakding el camino empieza a ascender poco a poco, pero son solo 200 m y es muy sencillo. Tardamos otro par de horas en llegar a Monjo, que está prácticamente a la misma altitud que Lukla. Esa noche dormiríamos en el Hotel Mountain View, elegido (como casi todos los demás del viaje) en base a las reviews de Google, que no son infalibles pero sí dan una buena idea de qué esperar. Teníamos una habitación con baño propio y la ducha (que estaba fuera y era compartida con el resto del hotel, como es habitual) estaba incluída en el precio. No estaba mal pero tuvimos hoteles mejores. El comedor tenía estufa pero no estaba demasiado caliente. Esa noche habría unos 10 trekkers en total, y coincidimos con dos chicas españolas que estaban ya volviendo a Lukla después de hacer el EBC trek y nos contaron que les había encantado y que era todo muy bonito, pero que habían pasado mucho frío. Menos mal que íbamos mentalizados…