
Cuando estaba preparando el viaje a Nepal de 2024 para hacer el Annapurna Circuit se gestó la idea de hacer la que se considera una de las rutas de trekking más exigentes del país: Everest Three Passes. Después de la toma de contacto que supuso el AC con el trekking de larga duración, la cultura y el país, ya desde antes de volver a casa tenía decidido que al año siguiente le tocaba el turno al Khumbu, la zona del Everest. Sabía que sería duro, mucho más duro que el AC, pero tenía todo un año para prepararme y mentalizarme. Los Tres Pasos es una ruta circular que recorre varios valles del Khumbu y atraviesa tres pasos de montaña a una altitud considerable: Kongma La (5559 m), Cho La (5381 m) y Renjo La (5434 m). Esta ruta ya por sí sola se las trae, pero los más ambiciosos (o insensatos) que quieran el más difícil todavía pueden añadir varios “side trips” para conseguir el Triple Trio: 3 pasos, 3 campos base (Ama Dablam BC, Island Peak BC y Everest BC) y 3 picos (Chukhung Ri a 5565 m, Kala Patthar a 5659 m y Gokyo Ri a 5356 m). Seguro que ya os imagináis lo que elegí yo… Menos mal que Dani, mi compañero de fatigas otro año más, no se achanta fácilmente y estaba igual de ilusionado con la ruta que yo.
Itinerario

Triple Trio: 3 basecamps (naraja), 3 picos (morado) y 3 pasos (rojo)
Como disponía de todo un mes y sabía que el trek sería duro, decidí tomármelo con calma y diseñar un itinerario más lento de lo normal para poder tener tardes libres para descansar y para poder ir aclimatando sin problemas. En cierto sentido fue un acierto, porque no tuve ningún problema de mal de altura, pero por otro lado descubrí que, aunque tengas días cortos y tardes libres, acabas desarrollando una especie de fatiga acumulada después de tantos días y mentalmente es bastante duro enfrentarse a otro día de frío, de no ducharse, de estar cansado, y alargar tanto el trek aumenta las posibilidades de ponerse malo. Pero en general diría que es mucho mejor ir despacio y hacerlo en muchos días que ir apurado y con prisas y sin margen para imprevistos. Finalmente el itinerario quedó así:
1. Vuelo de Katmandú a Lukla. Trek a Monjo
2. Monjo a Namche Bazar
3. Namche - Hillary Memorial, Khumjung & Khunde [día de aclimatación]
4. Namche a Kyangjuma via Everest View Hotel [día de aclimatación]
5. Kyangjuma a Phortse via Mong La
6. Phortse a Pangboche
7. Ama Dablam BC [día de aclimatación]
8. Pangboche a Dingboche y visitar Duwo Lakes por la tarde
9. Nangkartshang Peak [día de aclimatación]
10. Dingboche a Chukhung
11. Imja Tsho y Island Peak BC [día de aclimatación]
12. Chukhung Ri [día de aclimatación]
13. Chukhung a Lobuche [Kongma La]
14. Lobuche a Gorak Shep y subida a Kala Patthar al atardecer
15. Gorak Shep a Everest BC y bajar a Lobuche
16. Lobuche a Dzongla
17. Dzongla a Dragnag [Cho La]
18. Dragnag a Gokyo y subir a Gokyo Ri al atardecer
19. Gokyo fifth lake
20. Gokyo a Lungde [Renjo La]
21. Lungde a Namche Bazar
22. Namche a Lukla
23. Día comodín
24. Día comodín
25. Vuelo de Lukla a KTM
26. Día comodín
Cosas a destacar sobre el itinerario:
- 25 días (24 de trekking) cuando la mayoría de los grupos de agencias lo hacen entre 15 y 21 días, pero sin incluir tantos side trips. Por ejemplo, Everest BC no es oficialmente parte de los Tres Pasos (ni ninguno de los otros dos campos base).
- Como veis, 6 días de aclimatación cuando la mayoría de quienes hacen esta ruta hacen solo 3 (uno siempre en Namche y luego normalmente uno en Dingboche y otro en Chukhung). Y quienes hacen el Everest BC trek, que no van a Chukhung, solo hacen 2 días de aclimatación para llegar a la misma altura máxima en Kala Patthar, normalmente en unos 9 días, y así luego llegan los rescates en helicóptero.
- Sobre volar o no a Lukla: mucha gente dice que Lukla es el aeropuerto “más peligroso del mundo”. Yo no sé si será verdad, pero lo que sí es cierto es que aterrizar y despegar en Lukla no se olvida. Los vuelos son caros, y según en qué época hay muchas cancelaciones y retrasos, y llegar a Lukla se puede convertir en una odisea, de modo que hay quien prefiere ahorrarse el dinero y los dolores de cabeza y empezar a andar en Jiri o Salleri, lo que suma entre 3 y 7 días al itinerario. A mí esto no me convencía por varios motivos: el recorrido desde Katmandú hasta Salleri en jeep es de todo menos agradable y rápido, y además prefería usar esos días para aclimatar mejor en altura. Era jugársela un poco, pero en teoría una de las ventajas de volar a finales de noviembre era que hay menos probabilidades de cancelaciones y retrasos. Luego está el tema de desde dónde volar a Lukla: el aeropuerto de Katmandú es bastante justito, y el gobierno del país hace unos años decidió que en temporada alta (octubre, noviembre, abril y mayo) prácticamente todos los vuelos a Lukla saldrían desde Ramechap, a unas 6 horas de Katmandú en jeep. Yo quería evitar esto a toda costa y tuve la suerte de poder pillar billetes en un vuelo directo desde Katmandú, reservando a través de la agencia con mucha antelación.
- Una de las primas decisiones que hay que tomar es si hacer la ruta en sentido horario o antihorario. Nosotros la hicimos en sentido antihorario porque la aclimatación es mucho más fácil y las subidas a los pasos son ligeramente más sencillas. Quienes la hacen en sentido horario dicen que las vistas son mejores porque vas andando hacia ellas, mientras que de la otra forma muchas veces tienes que darte la vuelta para disfrutarlas. Pero hacer Renjo La primero tiene mucho menos margen para aclimatar y te arriesgas a sufrir mal de altura, y además estás dejando Kongma La, el paso más difícil con diferencia, para el final cuando ya estás cansado y muy posiblemente malo con tos y catarro (es casi inevitable). Yo no hubiera sido capaz. Para mí, Gokyo era posiblemente el principal reclamo del viaje, el sitio que más ilusión me hacía visitar, y dejarlo para el final me iba dando ánimos para seguir. Kongma La desde luego no me hubiera dado ánimos!!
- La ruta desde Lukla hasta Dingboche es parte del Everest Base Camp trek, uno de los más populares de Nepal y extremadamente concurrido, sobre todo en temporada alta. Para intentar salirme un poco de la ruta típica elegí hacer el tramo entre Namche y Pangboche yendo por Phortse en lugar de Tengboche. Tengboche tiene un monasterio enorme y precioso que me daba pena perderme, pero la ruta por Phortse, aunque es un poco más larga y más dura, tiene unas vistas espectaculares y vas prácticamente solo. Un acierto.
- La visita a Duwo Lakes no es nada habitual (de hecho, el guía no había estado nunca) pero es altamente recomendable.
- Los días 23 y 24 eran días comodín con idea de usarlos durante el trek por si hacía mal tiempo o nos poníamos malos. Al final acabamos usando uno en Lobuche después de Kongma La como día de descanso, y otro en Gokyo al final.
- El día 26 era día comodín pero por si había retrasos con el vuelo. No tuvimos problema en volar el día 25 y acabamos pasando ese día en Katmandú.

Gokyo
Cuándo ir
La experiencia del año anterior en noviembre no podía haber sido mejor. Noviembre es muy buen mes porque prácticamente te aseguras buen tiempo y hay menos gente que en octubre, que es temporada alta. Además, el monzón cada año se alarga más y octubre es bastante arriesgado en cuanto al clima – de hecho, este año hubo dos tormentas importantes, una a primeros y otra a finales de octubre. La segunda fue especialmente peliaguda, descargando muchísima nieve, dejando a trekkers incomunicados, y en muchos casos necesitando rescate por parte del ejército, sobre todo en la zona de Annapurna y Manaslu. Noviembre, en cambio, suele tener tiempo mucho más calmado y cielos azules con sol radiante, aunque es verdad que empieza a hacer frío, sobre todo por la noche. Finalmente este año retrasé el viaje dos semanas con respecto al año anterior, llegando a Katmandú el 15 de noviembre, principalmente porque quería pasar mi cumpleaños allí (y lo hice coincidir con el último día de trekking, para tener motivos para celebrarlo), así que el trekking de Lukla a Lukla fue del 17 de noviembre al 10 de diciembre, y no podíamos haber elegido mejor. En resumen, noviembre ofrece buen clima, menos gente, más disponibilidad de elegir alojamiento (y habitación soleada) incluso llegando tarde a los sitios, todo es mucho más barato, menos probabilidades de ponerse malo en comedores llenos de gente tosiendo, visibilidad perfecta para las fotos, y puedes volar a Lukla directamente desde Katmandú… A cambio, los días son cortos (esto sí lo notamos) y hace más frío, pero el frío lo notas principalmente si empiezas a andar antes del amanecer y por la noche una vez que se ha puesto el sol, porque durante el día vas andando al sol y no se nota frío exagerado. El único problema que tuvimos yendo en esas fechas fue que la tormenta de finales de octubre dejó muchísima nieve y hielo, y lo hizo todo mucho más duro de lo que es normalmente. Para que os hagáis una idea, quien va en noviembre normalmente solo necesita usar los mini crampones en la subida a Cho La, porque se atraviesa un glaciar perpetuo, pero nosotros no solo necesitamos usarlos en los 3 pasos, tanto al subir como al bajar, sino que también los necesitamos en algunos de los side trips. Otra referencia: en el foro de Nepal de Tripadvisor hay un chico que hace los tres pasos todos los años, normalmente en navidad así que prácticamente invierno invierno, y este año no ha sido menos y ha completado la ruta por decimoprimera vez (sí, sí, 11 veces), pero decía que es posiblemente el año más duro que recuerda por toda la nieve y el hielo que había, y eso que para cuando él lo hizo ya se había derretido algo más que cuando estuve yo. Me hizo sentir muy orgullosa de mi logro! No lo digo por echarme flores sino para que entendáis que normalmente no es tan difícil y que no os vengáis abajo si estáis planeando hacerla y mi diario os desanima
Luego está la otra temporada alta: abril y mayo. Si quieres ver Everest BC en plena ebullición, lleno de tiendas amarillas y gente preparándose para el ascenso, este es el momento para ir, porque la mayoría de los intentos de cima se hacen en mayo. En octubre y noviembre, ya os lo adelanto, no hay más que rocas. Pero en primavera, aunque hace más calor, el tiempo es algo más impredecible, y suele hacer bueno por las mañanas y mucha nube e incluso lluvia por las tardes, y algunos años la calidad del aire, y por tanto la visibilidad, deja mucho que desear porque hay mucho humo de incendios controlados (aunque creo que esto es más problema en Annapurna que en el Khumbu).
Finalmente, los más valientes se atreven con el invierno, y lo hacen en diciembre/enero. Cielo azul y sol casi garantizado, muy poca gente pero mucho frío y muchos alojamientos cerrados. En febrero/marzo hay mucha nieve y hace mucho frío, y en los meses de monzón (junio-septiembre) hay mucha lluvia y problemas de inundaciones y desprendimientos.

El valle de Chukhung y el lago Imja Tsho, con mucha más nieve de lo normal
Dificultad
No os voy a engañar: es un trek duro, muy duro. El exceso de nieve y hielo lo hizo aún peor. Al volver, la gente me preguntaba qué tal, y a todos les decía que, sinceramente, el trek fue disfrute y sufrimiento a partes iguales. Es duro tanto física como mentalmente, y hubo un momento, después de Kongma La y Gorak Shep, que no me veía capaz de seguir y pensaba que no iba a terminarlo. Estoy acostumbrada a hacer rutas de hasta una semana llevando una mochila hasta los topes sin problema, pero a 1800 m como mucho. Y claro, cuando pasas 14 días moviéndote entre los 4700 y los 5650 m, eso se nota. La altitud no es ninguna broma y casi te cansas hasta de respirar. Es muy curioso porque tienes que andar muy despacio, sobre todo en los ascensos, y las pulsaciones se mantienen relativamente bajas incluso cuando parece que te ahogas y estás sin aliento – de hecho el Garmin me decía que mi carga de entrenamiento era baja. Pero es que aparte del aspecto físico, hay un aspecto mental muy importante. Son muchos días de pasar frío al cambiarse de ropa y salir del saco por la mañana, de no poder ducharse y a veces ni lavarse uno las manos en condiciones, de toser y moquear, de no descansar bien por la noche… y todo eso acaba pesando, aunque también es verdad que cuando ves dónde estás y lo increíblemente bonito que es todo se te pasa y te vienes arriba. Y con el tiempo solo te acuerdas de lo bueno: estando allí juré que no volvería a hacer algo así en mi vida y que las próximas vacaciones serían en Fiji, y ahora repasando las fotos estoy ya pensando en la próxima visita a Nepal. Cuando terminamos, el guía nos dijo que según su experiencia, en esta época del año las probabilidades de terminar el trek y completar los tres pasos (por no hablar de todos los side trips) son bajas, porque hay un gran número de gente que se pone mala, o deciden que no soportan el frío, o se dan cuenta de que no pueden físicamente y deciden saltarse alguno de los pasos. Nos dijo que estaba muy orgulloso de nosotros porque habíamos conseguido todo lo que llevábamos planeado (bueno, menos un par de cosas pero no fueron culpa nuestra). Yo creo que cuando vio mi lamentable ritmo en las subidas los primeros días pensó que no iba a ser capaz de completarlo, y luego se sorprendió de lo cabezota que soy

Everest al atardecer – merece la pena el esfuerzo
Salud

Niveles de saturación recomendados
En mi diario del Annapurna Circuit ya escribí sobre el mal de altura y las otras penurias que puede uno esperar en este tipo de trekking, principalmente problemas digestivos, así que no voy a repetirme aquí. Sólo quiero mencionar que el riesgo de diarrea es incluso más alto en este trek porque, al contrario que en el AC, aquí no hay carretera de ningún tipo y toda la carne, por ejemplo, viene desde Lukla a lomos de un yak o un porter (en las montañas son todos budistas y no se matan animales, ni siquiera para comer). Lo mejor es hacerse vegetariano hasta volver a Katmandú, y os aseguro que la comida es lo suficientemente sabrosa como para que no importe. Hay quien dice que los lácteos es mejor evitarlos también, pero en mi experiencia eso es un poco exagerado, y quitarse el queso limita mucho el sabor de las comidas, y quitarse la leche (que es en polvo de todas formas) significa sacrificar uno de los mayores atractivos de la gastronomía local: el masala tea.

La visibilidad es magnífica pero el aire es frío y seco, y nefasto para la garganta
La otra cosa que quería mencionar es la Khumbu cough, una tos seca que prácticamente todo el que pasa más de una semana en la zona acaba cogiendo. El aire frío y seco, y muchas veces lleno de polvo, sumado a respirar mucho por la boca debido al esfuerzo y la falta de oxígeno, hace que la irritación de garganta sea lo más normal del mundo, y generalmente acaba derivando en infecciones y tos. El hecho de que a partir de cierta altura no hay árboles y las estufas de las teahouses se alimentan a base de caca de yak seca tampoco ayuda, porque el humo que a veces llena el comedor es bastante irritante. Lo mejor es llevar una braga que te tape la nariz y boca, y que haga de filtro y retenga un poco el vapor al respirar. Pero es muy difícil respirar a través de una braga cuando estás subiendo, o por la noche, cuando parece que te falta el aire y te ahogas. Recomiendo llevar montones de strepsils, ricolas o similar, y también frenadol o algún otro anticatarral con descongestionante, porque los catarros están también a la orden del día.

El último obstáculo: Renjo La, arrastrando un catarro de campeonato
Al igual que el año anterior, no tuve problemas de mal de altura más allá de dolores de cabeza por las tardes (que sinceramente creo que estaban también influenciados por el sol tan fuerte que hacía) que se quitaban con ibuprofeno, y no tomé diamox. Pero aun así este año fue mucho más accidentado en cuanto a salud que el año anterior. De primeras, un par de semanas antes de volar a Katmandú me agarré un buen catarro y cuando llegué a Nepal la garganta no se había recuperado del todo, así que empecé ya en desventaja. Luego, cuando llegamos a Dingboche, descubrí que tenía un sarpullido que me cubría todo el torso, del cuello a la cintura, incluídos los brazos. Una cosa rarísima que no me había pasado nunca, y no me picaba pero me mosqueaba bastante así que tuve que ir a la clínica que por suerte había junto al hotel, donde por el módico precio de $90 me dijeron que seguramente era una dermatitis alérgica de contacto y me dieron antihistamínicos y una pomada con corticoides, y me dijeron que me pasara otra vez antes de abandonar Dingboche dos días después. Para entonces el sarpullido estaba mucho peor, me había empezado a picar, y la pomada era un coñazo de aplicar en una zona tan grande, así que les pedí que me cambiaran a pastillas, porque nos íbamos a Chukhung y estaríamos varios días sin posibilidad de atención médica. El médico, muy majo, me dijo que la otra posibilidad era que fuera vasculitis inducida por frío, aunque era más raro que la simple dermatitis. El caso es que para curarse en salud me dio un cóctel de antibióticos, antihistamínicos y esteroides, y como bonus un colutorio con antiinflamatorio para la garganta porque dijo que estaba muy inflamada y al borde de la infección. También me dio buenas noticias: mi saturación era estupenda y estaba aclimatando muy bien. Total, que el cóctel lo tenía que tomar durante 5 días y al cabo de un par ya noté mejoría en el sarpullido, ya no parecía que tenía una enfermedad letal y ultra infecciosa sacada del siglo XV – os juro que si los dueños de las teahouses me hubieran visto sin camiseta no me hubieran dejado dormir allí, por si acaso. Con el sarpullido casi superado le tocó el turno a la diarrea: el día siguiente de cruzar Kongma La tuve el primer episodio, y al día siguiente, justo antes de subir a Kala Patthar y para hacerlo más interesante, estaba bastante peor. Afortunadamente la cosa no fue a más y se pasó rápido sin necesidad de más antibióticos, y yo creo que fue un caso más de nervios y estrés (primero por Kongma La y luego porque estaba un poco acojonada con Kala Patthar) que de algo que hubiera comido. Pero cómo no, aquí no terminaron los problemas. La noche de Gorak Shep fue horrible, me desperté a la una con un dolor de cabeza insoportable y un dolor de cuello que me moría. Yo le eché la culpa a la almohada que era malísima, pero la verdad es que la inmensa mayoría de la gente duerme muy mal en Gorak Shep a 5100 m. El caso es que prácticamente no dormí nada y por la mañana amanecí con la cara y las manos hinchadas y un dolor de cabeza infernal, y nos planteamos cancelar la visita a EBC esa mañana y bajar directamente a Lobuche. Yo estaba convencida de que no era un problema de mal de altura, y el guía estaba de acuerdo conmigo, así que después de una dosis de ibuprofeno con el desayuno y viendo que estaba mejor, decidimos seguir adelante con el plan original. El guía nos dijo que es normal que se hinchen la cara y las manos con el frío, y la noche anterior en Kala Patthar habíamos pasado bastante frío. Lo de las manos hinchadas me duró unos días y creo que el guía tenía razón y era por el frío y el viento. Lo siguiente fue el catarro que llevaba amenazando casi desde el primer día. Empecé a toser como una loca desde que salimos de Gorak Shep y a moquear constantemente. Menos mal que no me dio fiebre, pero estuve permanentemente pegada al pañuelo desde el día que cruzamos Cho La hasta que volvimos a Katmandú. Como veis, fui empalmando una cosa con otra…
¿Para qué tanto sufrimiento? ¿Merece la pena?

Cholatse y Chola Tsho, uno de mis sitios favoritos del trek
Si te gusta la montaña, los paisajes espectaculares, la naturaleza en estado puro, la cultura sherpa y budista, las historias de los ascensos del Everest, y tienes un punto masoquista y disfrutas con un buen reto, definitivamente este trek es para ti. Si has leído Into Thin Air de John Krakauer o has visto la peli Everest, disfrutarás al reconocer los pueblos y EBC te captivará, aunque esté vacío. Paisajísticamente el AC me gustó mucho, pero esto es otro nivel. Es todo más… majestuoso. No importa dónde mires verás montañas enormes a tu alrededor, y durante el trek te hartarás de ver 4 de las 6 montañas más altas del mundo: Everest (8849 m), Lhotse (8516 m), Makalu (8485 m) y Cho Oyu (8188 m). Pero aparte verás otros muchos picos que son igual o más impresionantes, como Ama Dablam (6812 m), con su forma tan característica; Pumori (7161 m), que para muchos es la montaña más bonita del Khumbu; Cholatse (6440 m), con su negra pared vertical y su inclinación a lo torre de Pisa; Taboche (6495 m), la hermana mayor de Cholatse; Thamserku (6623 m), dominando el paisaje alrededor de Namche; Khumbila (5761 m), el “dios del pueblo sherpa” y montaña sagrada con cima virgen; Lobuche (6119 m) y Island Peak (6189 m), dos de los “trekking peaks” más populares; Kongde (6187 m), separando el Khumbu del Rolwaling Himal y uno de los “trekking peaks” más difíciles … y más, muchas más. Si te gusta la fotografía disfrutarás como un enano. Los alojamientos son sencillos pero cómodos, con estufas en el comedor pero no en las habitaciones, aunque he de decir que me sorprendió ver muchos lodges con doble cristal en las ventanas, algo que yo creo que no vi ni una vez en el AC el año anterior. Las comidas son sencillas pero sabrosas, y lo de saber que vas a tener desayuno, comida y cena caliente sin tener que preocuparte de cargar con la comida o tener que cocinar es una maravilla. Es un tipo de trekking muy cómodo en ese sentido, y uno de los motivos por los que me gusta Nepal: me encantaría hacer alguna ruta en Patagonia por ejemplo, pero eso del camping no me va, y el sistema de las teahouses me tiene enamorada. También os digo que no es un viaje para todo el mundo, y que hay que estar bastante motivado porque si no se hace imposible…

Ama Dablam, una de las montañas más bonitas del Khumbu
Al margen de las montañas y los paisajes, hay otros factores que le dan puntos al trek. Tendrás oportunidad de visitar monasterios centenarios y asomarte a lo que es la vida budista, algo súper interesante en mi opinión. Y la fauna es bastante sorprendente: Himalayan tahrs, una especie de cabra peluda; Himalayan monal o danphe, un faisán colorido a lo pavo real que es el pájaro nacional de Nepal; Himalayan snowcock, una especie de gallina de las nieves; musk deer o ciervo almizclero, con sus colmillos de vampiro; Himalayan griffon, un buitre pariente del leonado; mountain vole, un roedor monísimo de orejas redonditas; ruddy shelduck, un bonito pato naranja brillante que habita los lagos de Gokyo; los siempre presentes yaks, dzos (híbrido de yak y vaca) y mulas de carga… Esos son algunos de los vimos nosotros, pero luego están los que son más difíciles de ver como el leopardo de las nieves (que aunque resulte difícil de creer, hay quien sí que lo ve, pero suele ser después de fuertes tormentas y solo en las zonas más altas), el oso negro o el panda rojo. Y el yeti, claro…

Fauna del Himalaya
¿Solos o acompañados?
La gran pregunta. Para empezar, voy a dejarlo claro: no es obligatorio llevar guía. De hecho, vimos mucha gente haciéndolo por libre. Y sinceramente, si solo hacéis el Everest BC trek, no necesitáis guía porque es un camino sencillo donde sería muy difícil perderse, y en las teahouses os apañaréis en inglés sin problema. Pero la ruta de los Tres Pasos atraviesa tres glaciares, dos de ellos (Khumbu y Ngozumpa) en constante movimiento y con caminos que cambian de temporada a temporada, y a veces incluso dentro de la misma temporada, y que no son para tomárselos a broma. Es una ruta mucho menos concurrida y en partes con caminos sin marcar en condiciones, y muchas veces se agradece tener un guía que se encarga de decirte por dónde ir porque tu cerebro no da para más. Aparte de esto, el guía te hace la vida más fácil, reservando el alojamiento por teléfono o por whatsapp el día anterior, asegurándose de que te dan una habitación soleada y calentita, y si hay algún problema durante el trek (enfermedad, mal tiempo…) es mucho mejor contar con la ayuda de un guía local que te pueda organizar un rescate o cambiar los billetes de avión. Pero, obviamente, llevar guía es más caro. Luego está el tema del porter. Yo, personalmente, si tuviera que elegir entre guía o porter elegiría porter. Al margen del tema de contribuir a la economía local y demás, la ruta ya es dura de por sí y no veo necesidad de hacerla más dura todavía cargando con la mochila llena. Y llevar porter te permite llevar ciertos lujos que de otra forma seguramente no llevarías: por ejemplo, yo llevaba unos pantalones y unas botas de plumas que me dieron la vida por las tardes/noches en las teahouses, pero que entraban dentro de la categoría de “sacrificables” si hubiera tenido que llevar yo la mochila entera. O la cámara de fotos, o el saco calentito… Tampoco os penséis que al porter le endosas todo; normalmente cada porter lleva hasta 20 kg y se usa un porter por cada dos personas. Mi mochila seguía pesando unos 7 u 8 kg entre el peso de la misma mochila, un par de litros de agua, las cámaras, algo de ropa de abrigo, algún snack y algo de electrónica. Pero no es igual llevar 8 kg que 18 cuando estás a 5000 m y cada gramo parece que pesa el triple.

Pequeños placeres
Nosotros elegimos repetir con la misma agencia que el año anterior porque nuestra experiencia había sido buena, pero esta vez pedí un guía con experiencia concreta en los Tres Pasos. Amrit, el guía del año anterior, tenía mucha experiencia en Annapurna y Manaslu pero no tanta en el Khumbu, y yo quería a alguien que estuviera muy familiarizado con los glaciares, ya que eran la principal razón de llevar guía. El guía de este año se llamaba Phurba y había hecho la ruta muchas veces, aunque no era Sherpa. Al igual que con Amrit, insistí en poder elegir yo los alojamientos, los horarios y la ruta a seguir. Muchas veces los guías te llevan a la teahouse de su colega, o a las más baratas porque el dinero que no se gasta se lo quedan ellos. O se empeñan en salir a andar a horas intempestivas (y yo tenía claro que eso de empezar a andar a las 4 de la mañana, de noche y con un frío del demonio, para ver amanecer no entraba en mis planes) o directamente te dicen que no puedes ir a X o Y, o te llevan por el camino que les interesa a ellos. Yo quería total libertad y flexibilidad para adaptar el itinerario si hacía falta, y poder usar los días comodín según fueran yendo las cosas. No tuvimos ningún problema en ese sentido y Phurba fue muy buen guía. Quizás le faltaba algo de sangre, al igual que a Amrit, pero creo que es algo cultural. Por ejemplo, si yo fuera guía, intentaría negociar un poco en las teahouses y conseguir algún “extra” gratis para los clientes: si te quedas dos o tres noches en el mismo sitio, intenta sacar una ducha gratis, o un bono de wifi, algo, sobre todo en temporada casi baja cuando hay 4 gatos. Igual es que los españoles le echamos más jeta a todo, no sé…
Para los que quieran ir por libre y busquen una guía de viaje a la antigua usanza (o quienes vayan con guía pero quieran también ir preparados, como yo), hay tres buenas opciones: Lonely Planet “Trekking in the Nepal Himalaya”, un poco desfasada y difícil de encontrar en papel porque la última edición es de 2016 y LP ha dejado de publicarla, pero para mi gusto todavía muy válida y una de las más completas; Trailblazer “Trekking in the Everest Region”, toda una biblia de la zona; y Cicerone “A trekkers guide - Everest”, la más reciente y para mí la mejor y más útil.
Precios
Nuestro paquete con la agencia incluía alojamiento para 24 noches (en habitación con baño privado siempre que fuera posible, y en teahouses elegidas por mí), desayunos, comidas y cenas, vuelos a Lukla, el sueldo del guía y el porter, y los permisos de trekking por $1990 por persona. Los extras (bebidas calientes excepto en el desayuno, duchas, recargas del móvil, wifi…) estaban excluidos y corrían de nuestra cuenta, igual que si queríamos hacer un upgrade alguna noche y coger una habitación un poco mejor (lo hicimos en varios sitios). Al igual que el año anterior, hicimos números para ver si salía a cuenta hacerlo así o si era mejor pagar al guía y porter por separado, y pagar nosotros lo demás. Normalmente un guía te cobra unos $30-35 por día, y el porter unos $20-25 (a dividir entre dos personas). Los vuelos a Lukla fueron $225 la ida y $186 la vuelta. Los alojamientos en el Khumbu son más caros que en Annapurna, y es difícil conseguir habitaciones gratis – la mayoría de los sitios donde estuvimos andaban entre las 1000 y 3500 rupias (de $7 a $25). Las comidas también son más caras que en Annapurna, y los precios suben con la altitud, pero yo diría que de media te gastas unos $20-25 al día entre las tres comidas (yo fui apuntando todo lo que comíamos y lo que costaba, y cada uno gastamos unos $550 incluyendo el desayuno del día 25). Y los permisos son unos $50. Si echáis cuentas, veréis que la diferencia es mínima, pero la gran ventaja de pagar un paquete es que te olvidas de cargar con fajos y fajos de efectivo (el billete más grande es de 1000 rupias, menos de $7…). Como teníamos claro que queríamos guía y porter, no nos lo pensamos mucho. Quien no quiera guía ni porter lo puede hacer mucho más barato, obviamente, sobre todo si lo hace en 20 días en lugar de en 25.

Las vistas desde Gokyo Ri justo después del atardecer
Los gastos extra son cosas como las duchas o las recargas de móvil, que en Annapurna están (casi) siempre incluidas en el precio de la habitación, pero en el Khumbu no. Las duchas iban desde 500 rupias ($3.50) en Kyangjuma hasta 1200 rupias (algo más de $8) en Chukhung. Las cargas de móvil similar, y las power banks son más caras. El wifi son 1200 rupias por 24h, que en realidad son las 5 ó 6 horas que pasas por la tarde en la teahouse antes de irte a dormir, y un rato por la mañana. Los alojamientos hasta Namche tienen wifi gratis, pero a partir de Namche ya no, y hay un sistema de cupones que funciona igual en todas partes y al final si quieres tener wifi todas las noches sale por un pico. Por cierto, llevábamos una SIM local (Nepal Telecom) y los datos nos funcionaron sin problemas hasta Chukhung, y luego ya no tuvimos cobertura otra vez hasta Lungde.

Atardecer sobre el Khumbu Glacier
Qué llevar
En mi diario del AC ya hablé largo y tendido sobre qué llevar, así que no me voy a extender aquí. Solo un par de comentarios. El saco de dormir es imprescindible, en mi opinión más incluso que en el AC. Pasas muchas noches a mucha altura, y hace mucho frío en las habitaciones. Alguna noche estuvimos a -10C en la habitación, con botellas de agua congeladas y los cristales congelados por dentro. Llevar saco te da la tranquilidad de que no importa el frío que haga, vas a estar a gusto y calentito (y es un auténtico placer). Sí, puedes pedir mantas extras, pero no es igual dormir debajo de 5 kg de mantas que en buen saco de plumas.

Mini spikes, imprescindibles
Otro imprescindible son los mini spikes o mini crampones. En los tres pasos los necesitas sí o sí para cruzar Cho La, y si hay nieve como en nuestro caso los necesitarás en más sitios. Los puedes comprar en Katmandú en una de las miles de tiendas de trekking de Thamel por 1500 rupias. Otra cosa que compré en Thamel fueron unas manoplas de plumas. No subestiméis el frío que se pasa en las manos, sobre todo en sitios como Kala Patthar o Gokyo Ri cuando estás esperando el amanecer/anochecer. Yo llevaba varios pares de guantes: unos como de softshell para andar con ellos cuando hacía algo de frío, otros un poco más gordos por si hacía viento (y me los podía poner por encima de los primeros), y luego los de plumas para el frío más extremo. Me costaron 1500 rupias y al ser de plumas se meten en su bolsita y no ocupan ni pesan nada, y eran súper calentitos. Y luego en cuanto a capas, de dentro hacia afuera, llevaba mis infalibles camisetas de merino (imprescindibles para controlar el olor después de varios días), una chaqueta técnica de Polartec por dentro y exterior de nylon ligero (muy calentita, ligera y buen cortavientos), un chaleco de plumas que no pesa ni ocupa nada y es súper útil para mantener el tronco caliente, una chaqueta con relleno Primaloft Gold y exterior Pertex que fue una adición de última hora a la maleta y acabé poniéndomela casi todos los días, y finalmente un plumas bastante gordito y calentito para los días de más frío (aunque no solía andar con él porque era demasiado, era más para por las noches en la teahouse, los pocos días que empezamos a andar antes de que saliera bien el sol, y las cimas de Kala Patthar y Gokyo Ri al atardecer). En algún momento llegué a llevar las 5 capas a la vez, pero lo normal era ir combinándolas en función del frío que hacía. Llevaba también un chubasquero, más por si hacía mucho viento que por si llovía, pero no me lo puse ni una vez. Un buen gorro y al menos una braga para la garganta son también imprescindibles, y yo os diría que es mejor llevar dos, porque acaban llenas de polvo y es mejor tener una para andar y otra para por las noches. Y luego ya cosas prácticas como un Steripen para esterilizar el agua, Pstyle y Kula Cloths, un Kindle para las largas tardes en las teahouses, unas buenas gafas de sol (o dos, porque lo último que quieres es que se te rompan y encontrarte a 5000 m en la nieve sin gafas) de categoría 3-4, power bank, un cargador rápido con varias salidas, un botiquín en condiciones… Uno de los aciertos del viaje fueron unos calentadores de manos y pies que Dani encontró en amazon. Los de manos son unas bolsitas que puedes meter dentro de los guantes y los de pies unas plantillas para las botas. Se activan al contacto con el aire y duran horas y horas. Fueron una salvación los días de los pasos cuando tuvimos que pasar muchas horas andando en nieve, y al final del día seguían calientes. Y finalmente, y para mí totalmente imprescindible, una buena cámara. Es cierto que los móviles cada vez hacen mejores fotos, y de hecho en este diario hay muchas fotos hechas con móvil, pero no es sustituto para una buena cámara. Si os gusta mínimamente la fotografía es un crimen ir a un sitio tan espectacular y no aprovecharlo. Yo llevaba una Fuji XT5 con un 16-80 F4, que no es el mejor objetivo del mundo pero a mí me sirve como todoterreno cuando no quiero cargar con varios, y la verdad es que estoy bastante contenta con cómo han quedado las fotos. Luego aparte llevaba una Insta360 para vídeos, pero todavía no he terminado de editarlos. Definitivamente yo soy más de fotos que de vídeos!

Bien abrigada
Y con esto termino mi etapa de “introducción”, que para no variar me ha quedado un poco tostón. Como preámbulo al trekking os diré que el primer día llegué a Katmandú pasadas las 10 de la noche, y tenía un taxi del hotel esperándome (incluido en el precio de la habitación), lo cual fue de agradecer porque a esas horas lo último que quería era ponerme a cambiar dinero y regatear. El día siguiente lo dedicamos a atar cabos para poder volar a la mañana siguiente: fuimos a la agencia a pagar (no habíamos tenido que pagar nada por adelantado) y a conocer al que sería nuestro guía durante los siguientes 25 días, compramos una SIM con datos, algunas medicinas, los guantes, y un mapa de la ruta en papel, y nos pusimos hasta arriba de momo, para ir cogiendo fuerzas…