Datos de la etapa:
Altitud ganada: 225 m
Ascenso total del día: 512 m
Descenso total del día: 295 m
Altitud máxima: 3893 m
Distancia recorrida: 5.73 km
Tiempo: 3h
Día muy sencillo por delante. Inicialmente, mis planes para el segundo día de aclimatación eran poco ambiciosos: visitar el Sherpa Museum y Sagarmatha Next, y subir hasta el Everest View Hotel. El museo Sherpa ya lo vimos la primera tarde en Namche, así que el plan había quedado reducido a Sagarmatha Next y el hotel. En un principio mi idea era dormir esa noche otra vez en Namche, para hacer un total de 3 noches, pero leyendo varios blogs y mirando bien el mapa vi que desde el hotel podía seguir avanzando un poco más en lugar de retroceder, y llegar a dormir a Kyangjuma, para ahorrarme esa subida al día siguiente. La diferencia de altitud entre Namche y Kyangjuma no es mucha, poco más de 200 m, así que no debería ser problema en cuanto a aclimatación. Acabó siendo un día muy cortito, casi más día de descanso que de aclimatación.

Transporte local
Empezamos, cómo no, con una buena subida para salir de Namche. En una hora nos plantamos de nuevo en Syangboche, esta vez al otro extremo de la pista de aterrizaje que habíamos visto el día anterior, y poco después llegamos a Sagarmatha Next. Este museo gratuito es parte de una iniciativa local que promueve el turismo sostenible, buscando soluciones al problema de la basura que se genera en el parque. Los números son astronómicos: 200 toneladas de basura (plásticos) al año, y cada vez más trekkers. En el parque no hay ningún sistema de tratamiento para esos plásticos, más allá de acumularlos en un agujero y quemarlos. Sagarmatha Next trata de concienciar a los turistas sobre la necesidad de gestionar la basura, con iniciativas como “Carry me back”, en la que los trekkers pueden llevar una bolsa (o las que quieran, vi a alguno con 3 o 4) de 1 kg de plásticos de vuelta a Lukla desde Namche, y desde allí se envía a Katmandú para reciclaje. La idea es que si cada uno de los 60000 turistas que visita la zona contribuye, son 60 toneladas de basura menos en el parque. La otra iniciativa que tienen es utilizar los tapones de las botellas de plástico, que no son reciclables, para hacer souvenirs: los tapones se funden y se convierten en maquetas en 3D de Everest y alrededores. Son muy chulas y el dueño de la agencia nos había regalado una, que nos dio el primer día en Katmandú, y luego nosotros compramos otra en el museo. No son baratas (5000 rupias) pero es una buena causa y como el museo es gratuito nos lo tomamos como un donativo. El museo en sí está muy bien, tienen una exposición de “arte” hecho con basura (sobre todo latas), y varias gafas de realidad virtual donde puedes ver cómo es el ascenso hasta la cima de Everest, que es toda una experiencia y ya solo por eso merece la pena la visita.


Sagarmatha Next y la maqueta de Everest
Como no teníamos prisa estuvimos allí un rato e incluso nos tomamos un café (tienen cafetería). Desde allí tardamos otros 40 minutos de subida suave en llegar al Everest View Hotel, que como nos esperábamos tenía bastante gente. Puedes sentarte en la terraza a tomar algo, pero es bastante caro y nosotros le echamos un poco de morro y simplemente nos asomamos a hacer varias fotos. Tiene buenas vistas de Tengboche, el valle y Everest al fondo, pero nada que ver con lo que habíamos visto desde el Hillary Memorial el día anterior.


Espectaculares vistas de Thamserku y Ama Dablam de camino al Everest View Hotel

Ama Dablam, Lhotse y Tengboche desde el hotel
Desde el hotel hay unos 45 minutos de bajada hasta Kyangjuma, y llegamos justo a tiempo para comer una buena ración de veggie egg noodles (1000 rupias), nuestro plato estrella del terk. Esa noche dormiríamos en el Ama Dablam Lodge, en una habitación con baño propio pero con ducha de agua fría. A partir de aquí las duchas calientes serían de pago… y este lodge sería el más barato que veríamos (500 rupias). Otros precios: 300 r por cargar el móvil y 500 r por una power bank. Después de comer yo aproveché para darme una ducha y lavarme el pelo, ya que era pronto (lo de lavarse el pelo en altura, con frío, y sin posibilidad de secarlo bien es todo un reto, así que tenía que aprovechar los días que tenía tiempo por la tarde), y estuvimos simplemente descansando, leyendo, jugando a las cartas y hablando con el guía y con la dueña del lodge, que era muy dicharachera. En la entrada del hotel tenían montado una especie de puesto de souvenirs y vendían unos mini yaks monísimos hechos de felpa y lana de yak, y no pude resistirme a comprar uno, al que bauticé Belinda, y menudo viaje se pegó Belinda, tiene fotos en todos los sitios icónicos del trek!

Los hermanos de Belinda
Esa noche debíamos ser unos 10 trekkers en total, incluyendo un grupo de 4 ó 5 que iba camino de Ama Dablam Basecamp para intentar hacer cima. El comedor era calentito, con la estufa tirando a tope, y se estaba muy a gusto. Un rato antes de cenar nos sacaron platos de palomitas gratis para todos (las palomitas son el snack oficial del Khumbu!), que nosotros regamos con un termo de ginger lemon honey tea (la bebida oficial del trek). Para cenar, thukpa, una sopa sherpa de verduras y noodles (650 r) y veg momo (700 r), todo muy rico. Y siguiendo la rutina que ya teníamos más o menos formada, nos fuimos pronto a la cama para madrugar al día siguiente. Por las tardes no hay mucho que hacer, y en algunos sitios hace mucho frío, así que normalmente estábamos ya en el saco entre las 8 y las 9, y luego amanecíamos entre las 6 y las 7.