Datos de la etapa:
Altitud ganada: -541 m
Ascenso total del día: 779 m
Descenso total del día: 1320 m
Altitud máxima: 3413 m
Distancia recorrida: 19.4 km
Tiempo: 7h
Nos quedaba un último día de trek por delante, un largo día de deshacer el camino que habíamos recorrido los dos primeros días en sentido contrario. El camino de Namche a Lukla es casi todo de bajada, excepto por la última subida al final, ya llegando a Lukla. Empezamos a andar a las 8 y nada más salir de Namche paramos en el control donde tres semanas antes habíamos visto que se podía recoger una bolsa de basura para llevarla hasta Lukla, y cogimos una cada uno (el guía también). También compramos el “certificado” que dice que has completado los Tres Pasos (500 r), más souvenir que otra cosa.
El mayor descenso del día se hace al principio, entre Namche y el Hillary Bridge, y tardamos 1h 20m en llegar. Dado que era ya bien entrado diciembre, había muy poquita gente subiendo hacia Namche, y la mayoría de los que estábamos en el camino íbamos de vuelta a Lukla. Lo que sí que había ese día era muchísimo tráfico de mulas, y teníamos que parar a cada poco para dejar pasar un “mule train”. En las partes más altas del trek predominan los yaks, pero aquí abajo son todo mulas, que llevan hasta 50 kg cada una, normalmente comida o botellas de gas. Los porters, mientras, llevan hasta 100 kg alguno: les pagan 90r por kg en este tramo entre Namche y Lukla, y muchos de ellos llevan unas cargas que da pena verlos. No hablo de porters de turistas sino de los que llevan materiales, vigas, puertas… lo que haga falta. Y algunos son muy mayores, y les ves ahí cargados con planchas de metal de 3 metros de largo y 100 kg a la espalda, y te entra cargo de conciencia porque sin turistas no serían necesarios. Pero sin turismo tampoco tendrían trabajo. Así que es complicado.

El valle hacia Lukla, desde el Hillary Bridge


Hillary Bridge
Aunque ya le habíamos hecho muchas fotos a la ida, es difícil resistirse al puente doble de Hillary, y estuvimos un rato allí simplemente viendo a la gente y a las mulas cruzar. Poco después del puente nos cruzamos con un chico que iba en bici y nos paramos a hablar con él. ¿Os acordáis del que habíamos visto llegando a EBC, que había ido en la bici desde Delhi? Pues este otro, no os lo perdáis, había llegado desde Turquía. En bici. Él solo. Y lo que le quedaba hasta EBC iba a tener que ir con la bici a la espalda casi todo el camino. Olé sus cojones.

De Turquía a EBC
Después de 2h 30m llegamos a Monjo y poco más adelante paramos en Phakding para comer, en el mismo restaurante donde habíamos parado el primer día (Dal Bhat 800r y macarrones 1000r). Seguíamos viendo muchísimas mulas, que además del rollo de ir parando para dejarlas pasar, levantan muchísimo polvo y tienes que estar constantemente tapándote la nariz y la boca. Era curioso deshacer el camino de los primeros días, con una nueva apreciación por el bosque, los árboles y el oxígeno! En este tramo entre Namche y Lukla es muy fácil ver quién está empezando y quién terminando el trek: los que van subiendo van frescos, con ropa limpia, y muchos ánimos, y los que están ya de vuelta van sucios, cansados y malolientes, pero contentos. Y con una sensación agridulce, al menos en mi caso, de estar deseando llegar a los “lujos” de Katmandú, y la vez no querer que se termine el trek porque no quieres irte de las montañas.







Pero todo se acaba, y después de 7 horas, y de esa última subida hasta Lukla (que se hizo dura, quizás por ser la última), llegamos al hotel de esa noche, el Hikers Inn. Nos dieron una habitación grande, con mucho sol y buenas vistas. Tenía enchufes y ducha caliente pero no toallas. Era mi cumpleaños, y para celebrarlo (y celebrar el final del trek), nos tomamos unas cervezas y unas palomitas con el guía y el porter en el propio hotel, y estuvimos hablando de futuros treks. Cenamos yak burgers (850r), pensando que podíamos arriesgarnos a comer carne otra vez, y después de cenar la dueña del hotel nos trajo una tarta de cumpleaños cortesía del guía, con mensaje personalizado y todo! En la mesa de al lado estaban los chicos canadienses con los que habíamos ido coincidiendo desde Dzongla, y les invitamos a tarta porque eran ya casi de la familia (irónicamente, nos los encontraríamos dos días después en el hotel de Katmandú también!). Fue una última noche muy agradable, y una muy buena forma de terminar el trek. Al día siguiente teníamos el vuelo de vuelta a Katmandú a primera hora, esta vez con Summit Air, que salió puntual y sin problema. La verdad es que tuvimos mucha suerte con los vuelos a Lukla porque he oído historias horribles de retrasos, cancelaciones y caos, pero nuestra experiencia no pudo ser mejor.
Así terminó nuestro trek por los Tres Pasos. 235 km y casi 15000 m de ascenso acumulado en 24 días intensos pero inolvidables. Es, posiblemente, lo más duro que he hecho nunca (¿había comentado que perdí casi 5 kg?), y también uno de los logros de los que estoy más orgullosa. Desde luego, ha puesto el listón muy alto y va a ser difícil hacer otra ruta en cualquier otro sitio del planeta que consiga superarla. Nepal engancha, y me gustaría volver para hacer el circuito alrededor de Manaslu con la extensión a Tsum Valley. Ese era mi plan para 2026 pero al final por diversos motivos he decidido cambiar de destino (Patagonia, allá voy!) y dejar Manaslu para más adelante, pero estoy segura de que volveré a Nepal pronto.
