Nos levantamos pronto, como siempre; desayunamos y nos dirigimos al lugar de las excavaciones; compramos las entradas y entramos al parque arqueológico con un folleto en la mano para ir directamente a lo más interesante del lugar. El billete cuenta 16 euros por persona, la reducida 2€ y entrada libre todos los primeros domingos de cada mes (ver la página web). El museo va se paga aparte.

La visita a las ruinas de Ercolano dura entre 2 ó 3 horas, eso ya depende de cada uno, del calor, de frio que haga y de la cantidad de visitantes que haya. Se trata de otra de las ciudades afectadas por la erupción del volcán Vesubio. El sitio está bien, aun no habíamos visitado Pompeya, pero Ercolano prometía.


Herculaneum, como la llamaban los romanos, fue el lugar de veraneo de la aristocracia romana hasta que el 24 de agosto del año 79 d.C. fue sepultada por los restos de la erupción del Vesubio, quedando en el olvido bajo la superficie de los materiales volcánicos, entre 7 y 20 metros de profundidad. Fue en el siglo XVIII bajo el reinado del rey Carlos III de España cuando se iniciaron las excavaciones, continuando a día de hoy y sin que hasta la fecha se haya sacado a la luz la totalidad de la ciudad.
Como habíamos entrado a las 9 de la mañana nos dio tiempo antes del mediodía de ver el museo de la ciudad, que no es gran cosa, pero exhibe algunos objetos hallados en las excavaciones y simulan en una sala oscura la erupción de un volcán y su correspondiente movimiento sísmico. A la salida aprovechamos para tomarnos un helado de los de antes, hielo granizado y sirope de limón.

La tarde la dedicaríamos a visitar Pompeya. Sacamos los billetes de ida y vuelta del tren en la pequeña estación que Ercolano tiene en la misma población, muy céntrica. Había muy poca gente en el andén esperando la llegada del tren en cualquier dirección. Una señora que teníamos al lado al escucharnos se nos dirigió en un perfecto español y nos dijo que había huelga de trenes, que era posible que el de Pompeya parara a recoger pasajeros, pero que desconocía si luego podríamos regresar a Ercolano, por lo que decidimos dar por perdido el dinero invertido y regresar al hotel a comer algo y reorganizar las visitas del día.
Pues, la primera visita después de la reorganización fue una lavandería. La verdad que hacía falta, llevábamos 8 días de viaje y la ropa limpia empezaba a escasear, sobre todo la interior. Así que, nos fuimos a la más cercana y allí nos tiramos buena parte de la tarde esperando la colada. Finalizada, fuimos al hotel y organizamos la ropa.
La segunda visita, algo más turística, fue al puerto de Ercolano, a Portici, a tan sólo unos 4 ó 5 kilómetros, con la intención de cenar algo. La estrada SS18 que hay que tomar, porque no hay otra, para ir a Portici es insufrible. Un tráfico a la italiana que no hay quien se aclare, pensé que nos quedábamos allí atrapados toda la noche sin poder moverse ni para adelante ni para atrás. Toda tarde perdida, pensamos. Al final, muy poco a poco, chino chano, vamos saliendo del atasco y llegamos al puerto. Estacionamos aliviados y nos dirigimos al paseo. Pues bien, llegamos a un pequeño puerto, con sus restaurantes y sus barquitos de pesca y de recreo, muy de ir por casa. Se estaba bien, la verdad. Ya íbamos mirando algún restaurante para cenar algo. Tampoco queríamos que se nos hiciera muy tarde por esos lugares. Pedimos en uno de los restaurantes del puerto, que no recuerdo el nombre, un bonito a la plancha con ensalada y unas gambas también a la plancha y un poco de vino. No recuerdo el precio tampoco, pero bien de precio para cómo están las cosas hoy en día.


Habiendo cenado decidimos regresar al hotel, ya de noche. El trayecto hasta donde estaba estacionado el coche fue de lo más tétrico, por calles y callejones de la zona portuaria sin asfaltar y desprovistas de todo tipo de iluminación, y con bastante suciedad por las aceras. Esta zona de Italia tiene mucho turismo, pero está muy descuidada y deprimida. Subimos al coche rapidito y sin mayores dificultades llegamos al aparcamiento del hotel. El día había finalizado.