Sábado 6 de septiembre
Vuelo de Bilbao a Madrid y de allí salgo a la 1:40 de la madrugada, nos han dado de cenar/comer a las 3 de la madrugada y luego el desayuno una hora antes de llegar (llego a las 5:45 de la mañana).
Domingo 7 de septiembre
Al llegar hago tiempo hasta las 7:30 y he ido a comprar una sim a “sim Store Quito airport”, hay que salir del edificio y cruzar la carretera. Por 30 dólares tengo 25 gigas y llamadas 30 días pero me dicen que no comenzaría hasta las 8:00 y yo, po vale, bien (no hay problema porque tengo que estar en el aeropuerto hasta las 11:45 que sale mi vuelo hacia las galápagos, quizás hubiese sido mejor coger uno más temprano…). Me la cambian y doy vueltas por el aeropuerto hasta las 8:00. Reinicio el móvil y ¡anda, no rula Internet! (poca sorpresa la verdad). Volver allá, quejarme y la pava dice, ah sí ahora se la iba a activar. Casi 15 minutos haciendo mierdas y parece que ahora sí funciona, pero… ¿y si no llego a ir? no lo recomiendo. Voy a desayunar al café de al lado, Juan valdez, un trozo de tarta y un tazón de chocolate grande (pero grande grande) 7,95 dólares. Tengo hecho el TCT (Tarjeta de Control de Tránsito) desde España y el billete de avión en el móvil, sobre las 10:45 paso por bioseguridad el equipaje, la mochila, y voy a la sala de espera, pero antes hay que pasar la mochila por rayos X una última vez donde me pararon a saber por qué, porque al final ni miraron la mochila ni nada, igual era para ver si tenía el TCT (no te lo piden en ningún momento, supongo que se verá en el ordenador junto al pasaje de vuelo). Una vez pasado ya no se puede volver atrás y mirando internet veo que la tasa de Galápagos se paga al bajar del avión sin posibilidad de llegar a los cajeros, así que cambio 200 euros por 201 dólares en el único global trade que hay (robo) pero los de afuera son igual de malos (venid con dólares si podéis). Vuelo y en 1 hora me planto en Galápagos.

Se hace algo de cola en el aeropuerto de Baltra, hay gente que no lleva dólares pero no me he enterado de cómo lo pagan (supongo que un guarda los acompañará a su maleta o al cajero), después de pagar en metálico pasamos otra vez la mochila por escáner y ya estamos en la terminal del aeropuerto. Al salir busco un cajero para pagar el transporte, parece ser que hay dos, uno que no funcionaba en la entrada del aeropuerto al lado de las tiendas y otro que estaba escondido en la zona de salidas. Este si funcionaba, saqué 200 dólares y me cobró 4,60 de comisión. Al salir afuera ya había muchísima gente y pocos autobuses, hay que ir hasta el final del aeropuerto, ahí está la boletería.
Compro un boleto 5 dólares monto en el bus y cuando se llena sale, pero éste solo nos lleva hasta el ferry para cruzar a Santa Cruz, que tardamos como 15 minutos en llegar. Hacemos cola, montamos en el ferry y ,cuando se llena, salimos. El ferry no es nada del otro mundo no tiene alturas, los asientos son duros y las maletas van al techo. El ferry apenas hace 200 metros que separan las islas y a mitad del camino, para y cobra 1 dólar a todos los que viajamos, se tarda entre cinco y diez minutos en llegar a la otra orilla. al llegar hay taxis que cuestan 30 dólares y los buses 5 dólares, que ya están esperando. Se paga al tío o la tía que tiene el cartel y te dará un boleto (no lo perdáis) subes al bus que te indican, al rato pasan a pedirte el boleto y sale el autobús, que tarda algo más de una hora en llegar a Puerto Ayora. Al principio hace bastante calor aunque tenemos todas las ventanas abiertas, según empezamos a subir empieza a hacer fresco y la isla que era rojiza cambia por completo a verde entre nubes y algo de lluvia, por el camino pudimos ver dos tortugas gigantes en los lados de la carretera, casi arriba del todo.
El autobús nos deja en la Terminal Terrestre que está en las afueras de Puerto Ayora, cómo a kilómetro y medio del muelle. No es mucho y me pongo a andar hacia el muelle, en vez de a mi hotel, para comprar el boleto de ferry a Isabella para mañana a las 7:00 de la mañana. El boleto lo compré en viajeros en Galápagos C. A. cerca del puerto por 30 dólares aunque mañana me cobrarán 1 dólar por cada cambio de botes (total 2) más 10 dólares de la entrada a Isabella, de camino también compré un adaptador eléctrico por 2,5 dólares. Una vez con todo esto ya fui a mi alojamiento y al pasar al lado del puerto de los pescadores pude ver dos lobos marinos echando la siesta y sus cagadas (como las de perro pero en grande) y también mogollón de iguanas marinas tumbadas al sol en grupo. Hay que tener cuidado con ellas no porque muerdan o sean peligrosas, sino porque hay lugares que se confunden con el suelo (son del mismo color negro) y las inútiles ni se mueven ni nada así que puedes pisarlas sin querer.
La entrada al alojamiento “Galápagos Morning Glory” es una pequeña puerta entre dos tiendas que me costó encontrarla. Al entrar esperé un poquito, pagué los 31 dólares y me dieron la habitación. No está mal, es espacioso tiene aire acondicionado (que no usé) y agua caliente pero al anochecer se oye música lejana y el pasar de los coches. Dejé la mochila y salí a ver que ofrecía aquello. Después de dar un paseo largo por el pueblo, miré largo y tendido Google Maps buscando un restaurante que me molara, ya que había visto bastantes cerrados (será porque es domingo, será por la hora?). Al final me decanté por “Café del Mar” no había ni Dios y me dio un poco de mal rollo pero la señora que lo lleva es un primor y en algo más de 5 minutos tenía mi pedido, parrillada de mariscos la especialidad de la casa. Además de presentación aquello estaba buenísimo inclusive la ensalada, de beber pedí una limonada y me trajo un tanque gigante además de palomitas, todo por 19 dólares. Repetiré sin duda. De vuelta al alojamiento compré batido choco y zumo por seis dólares. Fin del día.
Galapagos morning Glory, Puerto Ayora 31,05 euros la noche.
Bien situado en la ciudad la entrada me costó encontrarla. Habitación grande aunque un poco espartana, con aire acondicionado, cuarto de baño y ducha. Por la noche hubo bastante ruido por su cercanía con zona de bares. No lo volvería a coger, probaría algo distinto.
Lunes 8 de septiembre
Me he levantado a las 5:30 para estar a las 6:10 al lado del puerto, como me pedía por whatsapp la agencia de viajes. A esta hora están esperándonos las personas que nos llevarán hasta nuestro barco, puede que tengan un tenderete montado o nada de nada, os acercáis y preguntáis en la zona del skate park ,justo fuera del puerto. Según os vayáis encontrando os dan una acreditación y se van haciendo diferentes grupos para cada barco y, cuando estamos todos o llega la hora, hacemos cola para entrar en el puerto. De nuevo hay que pasar el equipaje por escáner al salir de la isla y, una vez pasado, el mismo hombre nos dirá que salida hemos de tomar en el muelle que nos llevará a un barquito. Por 1 dólar, este barquito nos deja en la lancha rápida que nos llevará hasta villamil.

Al ser lancha rápida todos vamos metidos dentro del único “camarote” con filas de asientos acolchados, y, menos mal, ya que la travesía entre las islas es de dos horas la mar estaba picada y la salida/entrada a las islas hubo mucho bote. La mañana no despejó y también hizo bastante frío en el barco. La lancha se acerca al puerto y entonces de nuevo un barquito con menos fondo viene a por nosotros. Una vez dentro de él pagamos 1 dólar y nos lleva al muelle. En el puerto nos registramos y pagamos 10 dólares de tasa de entrada y libres de deambular por ahí.

El puerto no está lejos del pueblo así que me fui andando hasta mi alojamiento el “Starfish Hotel”. No estaba el recepcionista pero una chica de la limpieza tuvo la amabilidad de darme la llave y habitación. Dejo las cosas, hago una mochila pequeña con lo que voy a necesitar, y me fui andando hasta el muro del lágrimas. Antes de salir del pueblo encontré una panadería que olía increíble y tenía muchas cosas a un dólar o menos. Compré un bollo de queso por 1 dólar y comiéndolo fui hasta la entrada del parque.

Ya serían casi las 10:00 de la mañana, me registro (que es gratis) y camino para adelante (creo que es recomendable hacerlo en bici mejor que andando). Son seis kilómetros con varias salidas para enseñar unas pozas, unos túneles, un cerro… etcétera. Por el camino veremos iguanas marinas al acercarnos al mar (si está la marea alta estarán todas en el camino) y ya en los últimos tres kilómetros hay probabilidades de ver tortugas gigantes y digo probabilidades porque no sé si siempre se verán, yo solo vi unas… nueve. Parecen muchas, pero cinco estaban juntas en un pozo pequeño artificial que llenan con agua. Este pozo está a la izquierda del camino en un descanso con bancos para sentarse, justo antes de llegar al cerro Orchilla.

El cerro merece la pena subirlo (tiene escaleras de madera) tiene muy buenas vistas. Siguiendo adelante nos encontramos con el muro de lágrimas, es un muro hecho con las piedras que antes construían una prisión para disidentes del gobierno de la época. A su derecha tenemos un camino que sube el monte hasta otra vista, y, el camino sigue, pero yo ya estaba suficientemente cansado y todavía tenía que volver. A la vuelta pasé por el “estero”, la marea estaba alta y apenas quedaba algo de playa entre los manglares, allí pude ver como dos leones marinos echaban a los turistas de los bancos para tumbarse ellos mismos.

Una vez finalizada mi visita fui a la playa y me dí un baño de una hora (había mala mar con algo de corriente, era el único por allá). Al volver al pueblo compré dos botellas grandes de bebida 5,80 dólares y ,en la misma panadería de esta mañana, tres bollos de queso, choco y coco por 3 dólares y una en una cruz Azul (farmacia) un gel de aloe 9,80 dólares. Vuelvo al hotel, me doy una ducha, crema y me he hecho una siesta que estoy cansadillo. A las 19:30 se va la luz y viene el recepcionista con una linterna para mí, aprovecho y hago el check-in y le pido (pero todavía no pago) tintoreras para pasado mañana (45 dólares) y barco a Santa Cruz para el siguiente (30 dólares). Como no me queda pasta y también tengo que pagar el Hotel (107$) en efectivo voy hasta el cajero del pueblo (banco del pacífico), que está al lado de la plaza y del gobierno municipal, y saco otros 200 dolares que es el máximo diario, como siempre 4,6 dólares de comisión. Vuelvo al hotel y fin del día.
Hotel StarFish, Puerto Villamil 107,52 euros tres noches.
El hotel está situado en una zona tranquila un poco lejos de la playa sin ruidos. El sitio es bonito por fuera y bonito por dentro. Las habitaciones bien de espacio con aire acondicionado, baño con ducha y desayuno incluido. La habitación la limpian todos los días. Contraté la excursión de tintoreras y el barco a Santa Cruz en recepción. Recomendado.
