Gozo es la segunda isla más grande del archipiélago maltés y tiene un carácter muy distinto al de Malta. Es más tranquila, más rural y con un ritmo de vida más pausado. Mucha gente la describe como la Malta de hace décadas: menos tráfico, más naturaleza y un ambiente más auténtico.
La capital es Victoria, también llamada Rabat, donde se encuentra la Ciudadela, una fortificación elevada desde la que se ve prácticamente toda la isla. Dicen que pasear por sus murallas es una de las experiencias más bonitas que ofrece Gozo, sobre todo al atardecer.
La isla es conocida por sus templos megalíticos de Ġgantija, que son más antiguos que las pirámides de Egipto y están declarados Patrimonio de la Humanidad. También es famosa por su costa escarpada y sus calas.
El ferry a Gozo sale de Ċirkewwa, en el extremo norte de la isla de Malta. Es un sistema muy eficiente, con salidas frecuentes y un barco grande y estable (aunque con el oleaje el diatde nuestra visita iba de un lado a otro y hasta se cayeron personas y sillas), pensado para pasajeros y vehículos. El que nosotros cogimos era enorme pero con muy pocos asientos para tanta gente. Dispone de tienda y cafetería.
Pasajero adulto: alrededor de 4,65 € (solo se paga al volver de Gozo a Malta).
Coche + conductor: unos 15–20 € (también se paga solo en el trayecto de regreso).
Niños: tarifa reducida.
El trayecto entre Ċirkewwa y Mġarr dura unos 20–25 minutos. Hay salidas cada 30–45 minutos, incluso de noche.
El puerto de Mgarr es la puerta de entrada a Gozo y uno de los lugares más característicos de la isla.
Cuando llegas en ferry desde Malta, lo primero que ves es la iglesia de Lourdes en lo alto de una colina, con su fachada clara y su campanario puntiagudo. Es una imagen muy típica del puerto.
El puerto funciona como centro de transporte. Aquí llegan los ferris que conectan Gozo con Malta en unos veinte minutos, y también salen barcos hacia Comino y la Laguna Azul. La terminal es sencilla pero práctica, con taquillas, cafeterías y zonas de espera. Justo al salir encuentras paradas de autobús que llevan a los principales pueblos de la isla, y también taxis y empresas de alquiler de coches. Es un punto muy cómodo para empezar cualquier ruta por Gozo.
Cerca del puerto está Fort Chambray, una fortificación del siglo XVIII que domina la bahía. Aunque no siempre está abierta al público, la zona ofrece buenas vistas. También puedes caminar hasta la iglesia de Lourdes, que tiene un mirador desde el que se ve todo el puerto y parte de la costa de Gozo. Es una subida corta y vale la pena.
Una de las zonas más emblemáticas es Dwejra, donde antes estaba la Azure Window, un arco natural que se derrumbó en 2017. Se trataba de un arco natural de caliza de unos 28 metros de altura y unos 25 metros de ancho. Se formó por la erosión progresiva de un acantilado, que primero generó una cueva marina y, tras el derrumbe del techo, dejó el arco. Su creación se estima hacia principios del siglo XIX, ya que no aparece en descripciones del siglo XVII y XVIII.
La erosión marina abrió una muesca en la base del acantilado. Con el tiempo, esa muesca generó tensiones que formaron una grieta vertical, luego una cueva y finalmente un arco. El proceso completo pudo durar unos 500 años.
El colapso ocurrió el 8 de marzo de 2017, durante una fuerte tormenta. La base del pilar estaba ya muy debilitada por la erosión submarina; la tormenta terminó de romperla. El arco se vino abajo por completo: no quedó ningún fragmento visible en superficie; todo cayó al mar, donde permanece. La estructura tenía una grieta longitudinal que marcaba la separación entre dos tipos de roca; esa línea actuó como plano de fractura durante el colapso.
Apareció en varias películas y series. Fue el escenario de la boda de Daenerys Targaryen y Khal Drogo en Juego de Tronos. Apareció también en la miniserie La Odisea, de 1997, o en la película El conde de Montecristo, de 2002.
Aun así, el lugar sigue siendo espectacular: la Inland Sea, el Blue Hole y los acantilados forman un paisaje muy especial para bucear o simplemente contemplar.
Inland Sea es una preciosa laguna semicircular rodeada de acantilados, con una pequeña playa de guijarros y varias casetas de pescadores. El agua entra desde el mar abierto a través de un túnel de unos 60–80 metros, una grieta natural que atraviesa la pared rocosa y que permite el paso de pequeñas embarcaciones. Una falla en la caliza creó una cueva marina cuyo techo terminó derrumbándose, dejando la laguna interior y el túnel que la conecta con el mar. Es un ejemplo perfecto de erosión marina actuando durante siglos. El túnel es uno de los puntos de inmersión más conocidos de Malta, con descensos que alcanzan los 26–35 metros al salir al mar abierto.
La iglesia que ves junto al Inland Sea es la chapel of St. Anne (o St. Anna Chapel), una pequeña y sencilla capilla del siglo XVIII, situada en la parte alta del camino que baja hacia el Inland Sea. Está dedicada a Santa Ana, protectora de familias y navegantes, lo que encaja con el carácter pesquero histórico de la zona.
Muy famoso también entre los buceadores es el Blue Hole. Es un pozo natural de unos 10 metros de diámetro y entre 15 y 20 metros de profundidad, conectada al mar abierto por un arco submarino. Desde la superficie parece una piscina natural, pero bajo el agua se abre un paisaje abrupto de paredes, túneles y grietas. La erosión marina fue debilitando la caliza hasta crear una cavidad vertical. El techo de la cueva colapsó, dejando el pozo abierto hacia el cielo. El mar terminó de pulir las paredes y abrió la ventana submarina que comunica el Blue Hole con el exterior.
Fungus Rock, también llamado Il-Ġebla tal-Ġeneral, es uno de los elementos más singulares del paisaje de Dwejra en Gozo: un islote abrupto, aislado y casi inaccesible. Es un monolito de caliza dura, separado de la costa por un canal estrecho.Sus paredes caen en acantilados verticales de más de 60 metros. La roca pertenece a la Upper Coralline Limestone, más resistente que la globigerina, por eso mantiene su forma masiva frente a la erosión.
El nombre proviene del Cynomorium coccineum, una planta parásita de color oscuro que crece en grietas de la roca. En la Edad Media y la época de los Caballeros de San Juan se creía que tenía propiedades medicinales: se usaba para tratar hemorragias, disentería y problemas reproductivos. Los caballeros la consideraban tan valiosa que prohibieron el acceso al islote. Solo se podía llegar mediante una cesta colgada con cuerdas desde la cima del acantilado de Dwejra. La planta se exportaba como remedio y llegó a ser un bien estratégico para la Orden. Hoy Fungus Rock es una reserva natural estricta. El acceso está prohibido para proteger la flora endémica y las aves marinas. Sus aguas forman parte de un área marina protegida con fondos abruptos, cuevas y praderas de posidonia.
El paisaje de Dwejra tiene un rasgo muy característico. Pequeñas “piscinas” naturales que se forman en la plataforma calcárea junto al Blue Hole y frente a Fungus Rock. Son parte esencial de la geología del lugar y explican por qué la zona está llena de huecos, charcos y depresiones irregulares. La plataforma de Dwejra está hecha de caliza muy fracturada, con grietas, oquedades y zonas más blandas. La erosión marina —sal, viento, lluvia y oleaje— va disolviendo y desgastando esas zonas débiles. Con el tiempo se generan huecos irregulares, algunos conectados entre sí, otros aislados. Es un proceso lento pero continuo, típico de los paisajes kársticos costeros.
El paisaje es idílico pero el día de nuestra visita era como Irlanda en un día de temporal, con olas muy altas, viento y lluvia.
No hay autobús directo desde el puerto, así que el recorrido es:
Mġarr → Victoria (301 o 303).
Victoria → Dwejra (311).
Tiempo total: 30–40 minutos según conexiones.
Otra playa muy conocida es Ramla Bay, con arena rojiza y un entorno natural casi virgen. En una colina cercana está la cueva de Calipso, que según la tradición es donde la ninfa retuvo a Ulises en la Odisea. Es realmente una hendidura natural en el acantilado que domina Ramla Bay, en la costa norte de Gozo.La cavidad original era más profunda, pero se derrumbó parcialmente y hoy solo queda un pequeño acceso rocoso. Por motivos de seguridad, no se puede entrar: la cueva está cerrada desde hace años por riesgo de desprendimientos.
Desde el siglo XVI, viajeros y eruditos identificaron este lugar con la isla de Ogigia, donde Homero sitúa a Calipso. La asociación es simbólica: la vista desde el acantilado, la bahía roja de Ramla y el aislamiento del paisaje encajaban con la descripción literaria. No hay pruebas arqueológicas que vinculen el lugar con un culto o un asentamiento griego, pero la tradición se ha mantenido.
Gozo también tiene pueblos pequeños con iglesias enormes, porque cada localidad compite por tener la más impresionante. La basílica de Ta’ Pinu es un ejemplo claro: un santuario mariano vinculado a relatos de apariciones y favores concedidos desde el siglo XIX. Con el tiempo se convirtió en un centro de peregrinación para toda Malta y para la diáspora maltesa en el extranjero.
Es una basílica de estilo neorrománico, construida entre 1920 y 1931. Tiene una fachada de piedra clara con arcos, rosetón y campanario alto que domina el valle. El interior amplio, luminoso, con nave única, capillas laterales y un uso muy cuidado de la piedra local.El santuario original del siglo XVI se conserva integrado en el lateral derecho, como una capilla histórica dentro del conjunto.
Uno de los elementos más impactantes es la sala de exvotos, donde se conservan miles de cartas, fotografías, muletas, uniformes y objetos personales ofrecidos en agradecimiento por favores atribuidos a la Virgen de Ta’ Pinu.
En general, la isla está llena de caminos rurales, terrazas agrícolas y valles verdes, sobre todo en invierno y primavera. Es un destino ideal para senderismo, ciclismo y actividades al aire libre.
La gastronomía de Gozo tiene personalidad propia. Es típica la gbejna, un queso de cabra o de oveja que se come fresco, curado o marinado. También son muy comunes los pastizzi, las sopas tradicionales y los platos de conejo. En los pueblos costeros como Xlendi o Marsalforn hay restaurantes junto al mar donde se puede comer pescado fresco. La isla también tiene pequeñas bodegas y productores locales de aceite, miel y vino.